Gran vida

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Han caído las jacarandas

ya es abril

y escribe la hierba

Aquí, conmigo

Andrés toca la guitarra

(yo escucho detrás de la puerta)

mientras la llama de

la veladora

tiembla

y un pájaro trina

Padre,

el sol de los poetas

el sol de las piedras

el sol de Anáhuac

alumbra los edificios.

Algo que toco ya no tiembla

algo mueve mi voz

y no es el aire

sino las estrellas

que detrás de los pájaros

permanecían dormidas.

Padre,

el canto también

llega a estos lugares

envueltos en cables y enredaderas.

Mis palabras

ya las oigo palpitar

con el corazón

de la música

de la guitarra.

Padre,

todos los seres

caminamos en el cielo

donde Dios ha puesto

los pies

y ha crecido la vida

sin fin

y sin principio

Papá,

la misteriosa y vibrante vida

de la que la palabra es fruta

Padre, el cielo azul

para pequeños seres

que son como pájaros

para corazones

que tras la tormenta

son charquitos

que reflejan árboles

los soles

las estrellas

Los rostros

que no guardan

los reflejos

Padre, por aquí pasé,

mirándome,

asomándome en tus ojos

y entre el polvo

amé una luz radiante.

Ahora he sentido

la claridad limpiando

mis ojos

la anchura del cielo

alimentando el musgo

y la cálida tarde

de abril creciendo

en las ramas de los colorines

y las jacarandas

Qué manera es ésta,

padre,

de amar lo sólido

en el movimiento.

Qué manera es ésta,

padre,

de pensar

en las espirales

del crecimiento y el amor

en la bondad de la luz

y la noche

de la que germinan

las caricias

de la sagrada eternidad

Padre, cada letra

cada gesto antes del trazo

cada respiración

lago eterno

insondable y profundo

donde nacen las formas

la arena

el viento

el fuego

conocerán la savia

sin sed

que se transforma

Padre,

árbol del que soy semilla

ayúdame a crecer mis raíces

a ahondar en el amor

sin límites

a mantener la vertical

a cobijar las plumas

del pájaro

que canta a Dios

por la mañana.

A recitar lo que recibo

como agua en sueños

a leer entre estrellas

días más amplios

a observar en los nombres

el tiempo, el polvo, las grietas

y a venerar

a mis antepasados

para conocer el bosque.

A moverme en el río

de los sabios

hasta entibiar la voz

Padre,

el humilde instante

sostiene al mundo

y jamás se derrumba.

Yo a tu lado

escucho el sueño

de la mariposa

—Ya es abril

y ha llegado la primavera

ofrezco mi vida al canto

de la canción sin nombre.

19 de abril- 23 de mayo

Casas grandes, Narvarte – Ajusco

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