Límpiame como a la pequeña hierba del camino límpiame de mis enseñanzas, lava mi voz como a la pequeña hierba que cuidas como cuidas tus árboles. Yo también escucho este camino, escucho el viento que mueve las hojas y sé que el sol se pone al oeste. Yo no busco instruir a nadie ni ansío halago; dos mariposas, kuroageha, entre las hojas beben el néctar de las blancas flores del árbol de nubes. Tu lengua, tus palabras son más hondas que mis pensamientos Raíces, flores hojas extendiéndose Acaso ¿estaré yo mañana cuando salga el Sol? ¿estarán los juncos, estará el verdor? Cuánta alegría llevan las aguas del riachuelo cantando tras la lluvia. Quisiera contar las hojas arriba de mí, pero he desistido. No conozco doctrina, solo un camino entre la luz y el agua que me ha dado la vida.
Ichinoya, jardín botánico. 1 ro de mayo. 2026.
Árbol de nubes o hakuunboku 白雲木 (Styrax obassia) es el nombre de un árbol de hoja caduca nativo del este de Asia. Da flores blancas en racimos que florecen a principios de mayo. Kuroageha (Papilio protenor) es una mariposa grande del Este y Sur de Asia. Es de color negro con tintes azulado, rojos y morados. Ver menos
Les comparto el lanzamiento de Ecopoéticas del haiku, libro que recopila varios de mis textos sobre el haiku, desde los insectos de Issa hasta los haikus en lenguas indígenas, y que ha publicado Sabi-shiori en España.
Si hay alguien interesado, está a la venta en Amazon y los beneficios de las ventas se destinan a una ONG.
Agradezco de corazón a Jaime Lorente por su epílogo y a mi amigo Alonso Belaúnde por la confianza en esta aproximación ecopoética al haiku.
Me alegra saber que mi trabajo forma parte de una constelación de pensamiento y creación en la que participan queridas amigas y amigos.
El pequeño haiku… tan grande son sus hojas y frutos.
Aquí, un extracto de la contraportada donde explico el libro:
«En estos trabajos he querido aproximarme al haiku desde la lente ecológica y poética, es decir, desde la ecopoética, que incorpora lectura, traducción y reflexión a partir de la experiencia de vivir entre Japón y América. Me emociona pensar que en el siglo veintiuno la poesía tiene la fuerza para traernos la memoria de una ecología primitiva y radical, de cuando la poesía no se había separado de la naturaleza para convertirse en asunto de los seres humanos.
Reconociendo la ontología del mundo parlante y abrevando en esa raíz, el haiku nos está enseñando una ruta de escucha del corazón, un oído firme ante la confusión que impera en nuestras ciudades, inundadas de voces de consumo y delirios de grandeza. La ecopoética, como una ruta de reflexión y práctica creativa, llama a un nuevo aprendizaje del habla poética en tiempos de crisis ecológicas y de desastres. Aquí reúno varios de los escritos de lectura y reflexión ecopoética del haiku.»
La vida de un gato es la vida de un emperador de almohadas es la vida de hojas verdes por donde se acurrucan pájaros inconcebibles aves de luces o fuegos que se solapan detrás del sol y dentro de los troncos debajo de los automóviles donde el chorreo de los aceites extiende un océano por debajo de la tierra allí donde he entrado buscando las sonoras fuentes de mi origen en el mapa del barrio de los gatos donde también están las señales que me marcan las luces del norte y los bólidos celestes de las calles al poniente mis ojos son el centro de dos jacarandas que caen en primavera mi lengua son dos bugambilias cuyo centro contiene el sabor dorado de los insectos
resbaladiza es la tierra a cuatro pies donde los muros han descuartizado el mundo y su libre tránsito de gatos “gran jefe a un lado del cielo” dice un letrero donde se han perdido las moscas y siento el perfumado abrigo de las mañanas
árboles de sal, raíces que chillan como ratones el viejo gato refunfuña y se queda dormido el gatito comienza a morder los vientos del verano
todo es un desastre cuando me sacan cuando me quitan cuando no debo estar y estoy luego extrañarán al aparecido cuando voy de tránsito por los túneles de varios mundos
yareyes caracoles de mar bateas alma de las varias cosas acocotes pájaros de corral trapos y medias cartulinas replegadas cajas cajas y sonajas cajas y alhajas cajas cajas cajas donde todo espacio ha entrado alguna vez en la creación
el mundo está tapizado de copycat como todas estas siluetas de mí pegadas por las paredes del tiempo y no con estas patitas débiles para la lluvia que han armado mi vida frente al río incontrolable que se lleva a los gatos y sus pequeñas casitas de cajas de cartón
Me marea el tremendo dolor de la velocidad que se mantiene constante sin desaceleración
cuando renazco estoy dormido cuando te veo renacer estás dormido te guiño el ojo y lanzo una mirada antigua como un ocelote a la eterna visión de la noche
Tu meditarás las palabras y yo meditaré sobre tus acciones
entonces vamos escribiendo un doble libro del cual yo me iré más pronto que los últimos poemas que se hicieron bolas bajo la escarcha.
Dios me inspiró un largo poema que he titulado «Todo encontraba no en la IA sino en el Manantial». Se trata de un canto largo y meditativo para el alma en un mundo colmado de excesos de información y de confusión.
Aquí lo comparto publicado en el blog de Hawansuyo por Fredy Roncalla a quien le agradezco el espacio y la lectura:
¿En qué se parece tu pensamiento al agua subterránea? siguiendo la sabiduría yoreme
En las entrañas de las montañas de Iwami Ginzan quedan los restos de antiguas minas que fueron excavadas por más de 400 años desde el periodo Edo. En lo que fueron antiguas minas de oro y plata, ahora sólo queda el agua que se filtra y forma pequeñas gotas que se pegan a las paredes del socavón. Estas gotas son como una lluvia detenida en el tiempo lento de las entrañas de la tierra o, dicho de otra manera, bajo la tierra también llueve y con esa lluvia se forman los ríos subterráneos que salen a la superficie después de algunas décadas o siglos.
Entonces pensé lo siguiente: quiero escribir una poesía así. No la poesía de un delirio que se abre paso furiosamente en busca de oro. Quiero escribir una poesía como esta lluvia subterránea que filtra la madre tierra y poco a poco encuentra su camino. Quiero que mi pensamiento totalmente conozca la porosidad del mundo. Quiero que pertenezca no al siglo de oro sino al siglo de lluvias bajo la tierra. La poesía gana algo cristalino al quedarse como una gota atrapada por generaciones. ¿Es esto lo monumental o es esto lo bebible? Quiero que mi corazón conozca la porosidad del mundo y vaya llenando la montaña. Algún día alguien lo hallará como un manantial que surge a la superficie.
Entonces cantará mi corazón: Dichoso seas.
Iwami Ginzan 21 de agosto, 2025.
For a Poetics of Porosity
How is your thinking like groundwater? following the wisdom of Yoreme
Deep within the Iwami Ginzan Mountains lie the remains of ancient mines that were excavated for over 400 years, dating back to the Edo period. In what were once gold and silver mines, all that remains is water that filters through and forms small drops that stick to the walls of the shaft. These drops are like rain frozen in the slow time of the earth’s depths. Or, to put it another way, it also rains underground, and with that rain, underground rivers form, emerging to the surface after a few decades or centuries.
Then I thought: I want to write poetry like that. Not the poetry of a delirium that furiously makes its way in search of gold. I want to write poetry like this underground rain that filters through Mother Earth and gradually finds its way. I want my thinking to fully understand the porosity of the world. I want it to belong not to the golden age but to the age of rain under the earth. Poetry gains something crystalline by remaining like a drop trapped for generations. Is this monumental or is this drinkable? I want my heart to know the porosity of the world and fill the mountain. Someday someone will find it like a spring that rises to the surface.
Esta fotografía que tomé en el museo Oohara es la puerta de una tumba china antigua de la época de la dinastía Han oriental (siglos I a III). Artísticamente es muy bella. Me recordó la iconografía artística de la selva amazónica.
La descripción explicaba que hay dos escenas: una donde los animales rodean la casa para protegerla de los espíritus malignos que causan enfermedad, la otra, donde una persona va a reunirse en esta casa del mundo espiritual con los espíritus de sus antepasados, quienes han preparado alimentos y lo están esperando para comer. Los animales expresan a mi modo de ver una visión del hogar espiritual que sólo se completa con la naturaleza.
¿Es posible leer una imagen ancestral del alma humana en conexión con la naturaleza? Aquí hay una respuesta: los animales y otras formas de vida también forman parte del hogar del espíritu.
Esto que ves no es una piedra, sino una semilla de montaña.
Siempre que iba a visitar el santuario del monte Tsukuba, la veía: una roca conglomerada como de un metro y medio de largo justo a la entrada del santuario. Pero recién ahora, en mi sexto año en Japón, he comprendido lo que es.
Piedra sazare, 2025
Su nombre es piedra sazare, la explicación corta es que se trata de una piedra formada de muchas rocas unidas entre sí, es decir una roca conglomerada. La manera de comprenderlo con el corazón es así: las piedras más pequeñas se unen para convertirse gradualmente en rocas más grandes, como esta, y las piedras grandes también se unen para convertirse en montañas. Por eso, esto que ves es una montaña naciendo, una montaña del futuro. Así como las células se juntan y crecen y forman seres vivos más grandes, así también sucede en la vida de las piedras. Por esto lo podemos ver como una semilla de montaña, embrión de pequeñas rocas uniéndose en una matriz de sedimento.
La piedra sazare está expuesta a la entrada del santuario del Monte Tsukuba, un monte histórico lleno de poesía, y lleva su nombre inscrito en una estela. Quizá para dar cuenta de que en el futuro existirá otro monte y que ese monte ya está naciendo. La mirada antigua nos muestra que el logos divino no cesa; está presente creando el mundo, alabado sea. Este es un entendimiento ancestral y del corazón de cómo funciona la vida; todos nacemos de forma parecida: la planta nace de la semilla y la montaña de estas piedras.