Límpiame como a la pequeña hierba del camino límpiame de mis enseñanzas, lava mi voz como a la pequeña hierba que cuidas como cuidas tus árboles. Yo también escucho este camino, escucho el viento que mueve las hojas y sé que el sol se pone al oeste. Yo no busco instruir a nadie ni ansío halago; dos mariposas, kuroageha, entre las hojas beben el néctar de las blancas flores del árbol de nubes. Tu lengua, tus palabras son más hondas que mis pensamientos Raíces, flores hojas extendiéndose Acaso ¿estaré yo mañana cuando salga el Sol? ¿estarán los juncos, estará el verdor? Cuánta alegría llevan las aguas del riachuelo cantando tras la lluvia. Quisiera contar las hojas arriba de mí, pero he desistido. No conozco doctrina, solo un camino entre la luz y el agua que me ha dado la vida.
Ichinoya, jardín botánico. 1 ro de mayo. 2026.
Árbol de nubes o hakuunboku 白雲木 (Styrax obassia) es el nombre de un árbol de hoja caduca nativo del este de Asia. Da flores blancas en racimos que florecen a principios de mayo. Kuroageha (Papilio protenor) es una mariposa grande del Este y Sur de Asia. Es de color negro con tintes azulado, rojos y morados. Ver menos
Dios amado, constelación indescifrable de estrellas en mi corazón.
Sueño
Junto con mi hermana estamos frente a un estanque de cuyo borde cae una cascada al infinito. Entro en el estanque y digo -soy como doña topita, soy como la tortuga-. Luego saco una gran piedra del fondo del estanque y la cascada se convierte en una serie de terraplenes inundados. En los bordes del terraplén más alto donde nos encontramos crecen grandes flores amarillas como la seitaka awadachi-sou (Solidago altissima). Entro al estanque y en su interior encuentro un pasillo que lleva a una recámara. Por otra puerta del estanque entra mi hermana y en el centro del pasillo que cruza el estanque nos encontramos. Ya es la época de la seitaka awadachi sou, y del kinmokusei (Osmanthus fragrans var. aurantiacus) el árbol de flores naranjas que según mi amigo Shinnosuke huelen a panqueques. Ya es el inicio del otoño, que será café, amarillo, anaranjado y finalmente rojo. Habrá un otoño rojo. Habrá un tiempo en el que te escuche hablarme. Mientras tanto, doy la bienvenida a este otoño café, el que se llena de castañas y de hojas caídas en los campos de Tsukuba. El otoño amarillo poco a poco se tornará naranja con el kinmokusei, las flores de cosmos y los caquis. El otoño naranja poco a poco se tornará rojo con las hojas del momiji y los kaede.
Postdata
Martín me envía fotografías de la presentación de mi libro Flor de Amaneceres en Argentina. Mariana me envía buenas noticias de la publicación de la antología de poesía japonesa Mandalas, segundo tomo II, también en Argentina. Ryan me dice que «Mi estrella umbilical» se publicará en Estados Unidos. Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones. Bendita sea mi cosecha.
He comenzado a leer una introducción sobre una corriente de teología cristiana japonesa nacida con un temperamento budista y zen. Apenas son nombres en el agua difusa, pero ya comienzo a asomarme. En este diálogo cruzado de la fe, yo pienso: ¿Qué se busca? y ¿Qué se ama?
A veces sé lo que busco, y olvido lo que amo. A veces sé lo que amo, pero olvido lo que busco.
Los japoneses buscan el amor de Dios y aman a la naturaleza. Yo deseo que esa búsqueda los lleve a Cristo sin renunciar a su íntima relación con la inmensidad del cosmos.
Entre todos los otoños, hay un otoño blanco. Incalculables son las estrellas que se mecen entre los susuki (Miscanthus sinensis).
Tsukuba, 25 de octubre, 2024
Kinmokusei, la flor que huele a panqueques tras la lluvia. Octubre, 2024. Tsukuba.
Este fue el último poema que escribí en el barrio de Hanabatake, antes de mudarme a Ninomiya, se trata de un tocón viejo cubierto con unos hongos que llaman saru no kake o «asiento de mono». El tocón se encuentra en el parque de Hidamari y tengo la impresión de que algún vecino raspa el tocón cada cierto tiempo para cosechar los hongos. En invierno volvieron a brotar nuevos hongos al tocón, pero esta vez de un color más blanco. Comparto una imagen del tocón y los hongos el día que nevó, así como algunas imágenes de la nevada pasajera en Hanabatake.
Tocón de invierno
Hacia el norte el tocón raspado celebra todo la nieve y el sol los saru no koshikake que nacieron más blancos.
Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba. Enero 2023.
*Saru no koshikake, サルノコシカケ, literalmente “asiento del mono”, es el nombre genérico de los hongos de la familia Polyporaceae. El nombre alude a la forma y rigidez de muchos de estos hongos que crecen de forma perpendicular sobre los troncos y tocones de los árboles a modo de pequeños asientos o repisas para los animales. Algunos de ellos como el maitake son comestibles o utilizados en la medicina tradicional (Ganoderma).
Saru no koshikake, サルノコシカケ, Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba, enero 2023.
Esta es una flor de nieve Yuki no Hana 雪の花. No crece sino que cae del cielo. Al medio día era ya agua yendo a las raíces. Aquí me la mostraron, en Kioto. ¡Buen inicio de 2022!
Kioto, Yoshidayama, antes Kaguraoka. 1 de enero de 2022.
This is a Snow Flower 雪の花. It doesn’t grow but falls from the sky. At midday, it was just a thread of water flowing back into the earth. They show me it in Kyoto. Happy New Year 2022.
Primera parte del otoño. La pequeña, anaranjada y aromática flor del kinmokusei, que según el poeta Shinnosuke Niiro huele a panqueques. Luego algunos paisajes del camino a Tsuchiura (la ciudad famosa por estar a las orillas del lago Kasumigaura y su producción de renkon, los tubérculos del loto acuático). Son los días siguientes al equinoccio de otoño, también son los días de la cosecha de arroz, inekari. Los insectos cantan y se apagan, las hojas comienzan a caer y el verde va dando paso al color amarillo. Pero hay un momento en el que el amarillo se torna dorado, el dorado del otoño temprano. De los lotos marchitos luego serán cosechadas las raíces para comer el renkon, el cual es muy sabroso.