Orejas de burro (Echeveria gibbiflora).

Echeverias

Pedregal de San Ángel

Besadas por la aurora y el atardecer las orejas de burro tienen un suave color púrpura. Respetuosas de la Flor y el canto, del Dharma y el Corán, crecen en grupos sobre el basalto. Orejas y orejitas de burro irán a florecer con las lluvias de septiembre. ¿Alcanzarán la iluminación?

Dios, concédeme la virtud

de un pensamiento sereno

que no se aferra a sí mismo

el paso paciente

la atención correcta

el trazo libre que no cesa

como un suave viento

bajo los árboles

El don del hallazgo

y el don del cuidado

tranquilo

tranquilo

vuelo

que va y viene

que mece la voz

de la transparencia:

rondín de mosquitos

puntas de dedos de agua en el basalto

pájaro carpintero al paso (Picoides scalaris)

maguey con aura de iluminación (Agave salmiana)

encino que dice

—en estos troncos ha vivido

la sombra y la luz —

y ha bailado su tai-chi

la mariposa en el tepozán

Desnudo escucho el canto

veo el paso del colibrí tras el encino

maestro del avanzar retrocediendo—

No hay paso para mí

no hay prisa en este Refugio en la ciudad

la nube florece en el mar celeste

buen fruto en mi corazón

Despertamos acacia

con sonido de cumbia y salsa

de las faenas

Abeja

conectada a las raíces:

dibujos

Aterriza un helicóptero en el edificio de enfrente

canta como helicóptero

y se va

abajo, blancas mariposas

y el colibrí libando el néctar de

las flores rojas de trompetilla

piñones barridos por las lluvias

rutas aéreas del “palo loco”

tezcapatli

Estimados vecinos

—dulces sueños— murmura

con la flor de la vida

la Madre Tierra

¿Caminamos?

Pedregal de San Ángel en la reserva del Colegio de México, septiembre-octubre 2018

Encuentro poético en Oaxaca

Estuvimos a principios de octubre con Inari y Rodrigo en Oaxaca. El domingo visitamos el árbol del Tule en su cumpleaños (más de 2000 años). La noche del viernes Rodrigo nos mostró sus dibujos sobre el ecosistema del pedregal y nos contó sobre sus aventuras y el paso del tiempo en este refugio que dejó la lava petrificada. Junto con las Echeverias (orejas de burro) y los tlacuaches, nosotros también compartimos un vecindario de historias.

Al regreso en el bus escribí:

Madre, Padre,

he conversado

con el árbol de la vida

y bajo sus ramas

he invitado al amor

7 de octubre, 2018, viajando de Oaxaca a la Ciudad de México

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