Para un mundo de paz
hemos decidido realzar la voz
y tomar el bastón
y caminar erguidos.
Levantarnos del suelo en el corazón
lavarnos los ojos, las orejas
y los pensamientos.
Rezar al corazón del mundo
por la claridad que cambia
y transforma.
Tejer con acción la esperanza
para alumbrarnos
con días más sabios
y noches más lúcidas.
Caminar, escribir, soñar
sintiendo los latidos del corazón
y ofrendar la existencia
a la existencia mayor
del cosmos, la Tierra
y la vida que respira del mismo aire,
la vida que nos alimenta
y somos y seremos y fuimos.
Con cada oración iré abonando
la tierra de mi alma
y poniendo corazón en mi oficio
y nunca se ocultará la verdad
de mis antiguas raíces.
Y encontraré alas donde
termina la tierra
y encontraré libertad
donde principia el mar
y estaré presente
sosteniendo la bella mirada del futuro
como la luz de una estrella.
20-21 de febrero, 2019
