Por una poética de la porosidad (For a Poetics of Porosity)

¿En qué se parece tu pensamiento al agua subterránea?
siguiendo la sabiduría yoreme

En las entrañas de las montañas de Iwami Ginzan quedan los restos de antiguas minas que fueron excavadas por más de 400 años desde el periodo Edo. En lo que fueron antiguas minas de oro y plata, ahora sólo queda el agua que se filtra y forma pequeñas gotas que se pegan a las paredes del socavón. Estas gotas son como una lluvia detenida en el tiempo lento de las entrañas de la tierra o, dicho de otra manera, bajo la tierra también llueve y con esa lluvia se forman los ríos subterráneos que salen a la superficie después de algunas décadas o siglos.

Entonces pensé lo siguiente: quiero escribir una poesía así. No la poesía de un delirio que se abre paso furiosamente en busca de oro. Quiero escribir una poesía como esta lluvia subterránea que filtra la madre tierra y poco a poco encuentra su camino. Quiero que mi pensamiento totalmente conozca la porosidad del mundo. Quiero que pertenezca no al siglo de oro sino al siglo de lluvias bajo la tierra. La poesía gana algo cristalino al quedarse como una gota atrapada por generaciones. ¿Es esto lo monumental o es esto lo bebible? Quiero que mi corazón conozca la porosidad del mundo y vaya llenando la montaña. Algún día alguien lo hallará como un manantial que surge a la superficie.

Entonces cantará mi corazón: Dichoso seas.

Iwami Ginzan
21 de agosto, 2025.

For a Poetics of Porosity

How is your thinking like groundwater?
following the wisdom of Yoreme

Deep within the Iwami Ginzan Mountains lie the remains of ancient mines that were excavated for over 400 years, dating back to the Edo period. In what were once gold and silver mines, all that remains is water that filters through and forms small drops that stick to the walls of the shaft. These drops are like rain frozen in the slow time of the earth’s depths. Or, to put it another way, it also rains underground, and with that rain, underground rivers form, emerging to the surface after a few decades or centuries.

Then I thought: I want to write poetry like that. Not the poetry of a delirium that furiously makes its way in search of gold. I want to write poetry like this underground rain that filters through Mother Earth and gradually finds its way. I want my thinking to fully understand the porosity of the world. I want it to belong not to the golden age but to the age of rain under the earth. Poetry gains something crystalline by remaining like a drop trapped for generations. Is this monumental or is this drinkable? I want my heart to know the porosity of the world and fill the mountain. Someday someone will find it like a spring that rises to the surface.

Then my heart will sing: Blessed are you.

Iwami Ginzan
August 21, 2025

al interior de las minas de Iwami Ginzan, 2025

La ecopoética de una tumba china

Esta fotografía que tomé en el museo Oohara es la puerta de una tumba china antigua de la época de la dinastía Han oriental (siglos I a III). Artísticamente es muy bella. Me recordó la iconografía artística de la selva amazónica.

La descripción explicaba que hay dos escenas: una donde los animales rodean la casa para protegerla de los espíritus malignos que causan enfermedad, la otra, donde una persona va a reunirse en esta casa del mundo espiritual con los espíritus de sus antepasados, quienes han preparado alimentos y lo están esperando para comer. Los animales expresan a mi modo de ver una visión del hogar espiritual que sólo se completa con la naturaleza.

¿Es posible leer una imagen ancestral del alma humana en conexión con la naturaleza? Aquí hay una respuesta: los animales y otras formas de vida también forman parte del hogar del espíritu.

Esto que ves no es una piedra (君が見ているのは石ではなく、山の種だ)

Esto que ves no es una piedra, sino una semilla de montaña.

Siempre que iba a visitar el santuario del monte Tsukuba, la veía: una roca conglomerada como de un metro y medio de largo justo a la entrada del santuario. Pero recién ahora, en mi sexto año en Japón, he comprendido lo que es.

Su nombre es piedra sazare, la explicación corta es que se trata de una piedra formada de muchas rocas unidas entre sí, es decir una roca conglomerada. La manera de comprenderlo con el corazón es así: las piedras más pequeñas se unen para convertirse gradualmente en rocas más grandes, como esta, y las piedras grandes también se unen para convertirse en montañas. Por eso, esto que ves es una montaña naciendo, una montaña del futuro. Así como las células se juntan y crecen y forman seres vivos más grandes, así también sucede en la vida de las piedras. Por esto lo podemos ver como una semilla de montaña, embrión de pequeñas rocas uniéndose en una matriz de sedimento.

La piedra sazare está expuesta a la entrada del santuario del Monte Tsukuba, un monte histórico lleno de poesía, y lleva su nombre inscrito en una estela. Quizá para dar cuenta de que en el futuro existirá otro monte y que ese monte ya está naciendo. La mirada antigua nos muestra que el logos divino no cesa; está presente creando el mundo, alabado sea. Este es un entendimiento ancestral y del corazón de cómo funciona la vida; todos nacemos de forma parecida: la planta nace de la semilla y la montaña de estas piedras.

Esto que ves es un momento sagrado.

21 de julio, 2025
estrella que fuiste polvo


君が見ているのは石ではなく、山の種だ

筑波山の神社を訪れるたびに、その姿を目にしていた。神社の入り口に、長さ1メートル半ほどのさざれ石があった。日本に来て6年目になる今、ようやくそれが何なのかを理解できた。

その名は「さざれ石」。簡単に説明すると、たくさんの石が集まってできた石、つまり礫岩だ。心で理解するなら、小さな石が集まって徐々に大きな岩になり、さらに大きな石が集まって山になる、ということである。つまり、君が見ているのは、形成途中の山、未来の山なのだ。細胞が集まって成長し、より大きな生命体を形成するように、石の生命も成長していく。だからこそ、私たちはそれを山の種、堆積物の基質の中で小さな石が集まってできた胚芽として見ることができるだろう。

豊かな詩的の歴史ある筑波山のさざれ石は、神社の入り口に掲げられ、石碑にその名が刻まれている。これは、未来に新たな山が誕生し、この山が既に誕生しつつあることを示唆しているのではないか。私にとって、この古いまなざしは、神のロゴスが決して途切れることなく、今ここにあり、世界を創造していることを私たちに示していると思う。神に賛美あれ。これは、生命の営みに対する古来からの心のこもった理解だ。私たちは皆、同じように生まれて、植物は種から、山はこの石から生まれる。

君が見ているのは、神聖な瞬間だ。

2025年7月21日

かつて塵だった星。

Encontrando una poética

Dice un poeta en una entrevista que el lenguaje es una ruina, él habla de la ruina que es el lenguaje. Es decir, que la palabra gato ya no es gato, que la palabra agua ya no es agua. La relación ominosa entre el lenguaje y las cosas. Y así es, y sin embargo, en la palabra aún habita la luz divina, la fuerza que imprime de espíritu las palabras y que se transparenta en algunos usos poéticos del lenguaje. Esto es lo que entendieron también los antiguos japoneses como kotodama, el espíritu en la palabra. Ellos estarían de acuerdo con el pensamiento de que el lenguaje ya no es el lenguaje de los kami antiguos en el que decir equivalía a hacer, y que correspondería en Occidente al lenguaje adánico. Y sin embargo, nos dice Kakinomoto no Hitomaro y después Ki no Tsurayuki, el verso puede liberar algo de esa fuerza sagrada, la potencia del decir que no cesa de hacer. El verso potente es por lo tanto un verso que imita la forma de la palabra de los kami. Una idea que en Occidente equivaldría a una poética que imite la palabra de Adán. Una poética que además dicen requiere de una cualidad: el corazón sincero. El corazón sincero es aquel corazón profundo que se identifica con la naturaleza. Una poética del kotodama es una poética en la que el ser humano se identifica con la naturaleza para que hable su corazón. Éste es el patrón antiguo de una poética primigenia, sobre la que se asienta la tradición del waka, el canto poético japonés, una poética que es la del embrión del espíritu, el embrión vegetal del hacer mundo que brota entre la ruina del lenguaje.

en Teotihuacan, por Yoshie Hata

Diciembre 2024.

P.D. [Estos días se está imprimiendo en EUA el libro El ADN del canto / The Song’s DNA, traducido al inglés por Ryan Greene y publicado por Spiral Editions. Este pensamiento es también retrospectivo a ese libro verde del ADN del corazón, a la poética de un kotodama intuido, una poética intuida en el título de un proyecto que se llamó El Nuevo Mundo. Este pensamiento es también una celebración y un agradecimiento a la luz que entra por las puertas del pensamiento y las puertas de mi corazón, en instantes como éste en el que los años se asoman, para revelarme algo como una poética de mi trabajo.]

Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones

Dios amado, constelación indescifrable de estrellas en mi corazón.

Sueño

Junto con mi hermana estamos frente a un estanque de cuyo borde cae una cascada al infinito.
Entro en el estanque y digo -soy como doña topita, soy como la tortuga-. Luego saco una gran piedra del fondo del estanque y la cascada se convierte en una serie de terraplenes inundados.
En los bordes del terraplén más alto donde nos encontramos crecen grandes flores amarillas como la seitaka awadachi-sou (Solidago altissima).
Entro al estanque y en su interior encuentro un pasillo que lleva a una recámara. Por otra puerta del estanque entra mi hermana y en el centro del pasillo que cruza el estanque nos encontramos.
Ya es la época de la seitaka awadachi sou, y del kinmokusei (Osmanthus fragrans var. aurantiacus) el árbol de flores naranjas que según mi amigo Shinnosuke huelen a panqueques.
Ya es el inicio del otoño, que será café, amarillo, anaranjado y finalmente rojo.
Habrá un otoño rojo. Habrá un tiempo en el que te escuche hablarme.
Mientras tanto, doy la bienvenida a este otoño café, el que se llena de castañas y de hojas caídas en los campos de Tsukuba.
El otoño amarillo poco a poco se tornará naranja con el kinmokusei, las flores de cosmos y los caquis.
El otoño naranja poco a poco se tornará rojo con las hojas del momiji y los kaede.

Postdata

Martín me envía fotografías de la presentación de mi libro Flor de Amaneceres en Argentina.
Mariana me envía buenas noticias de la publicación de la antología de poesía japonesa Mandalas, segundo tomo II, también en Argentina.
Ryan me dice que «Mi estrella umbilical» se publicará en Estados Unidos.
Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones. Bendita sea mi cosecha.

He comenzado a leer una introducción sobre una corriente de teología cristiana japonesa nacida con un temperamento budista y zen. Apenas son nombres en el agua difusa, pero ya comienzo a asomarme.
En este diálogo cruzado de la fe, yo pienso: ¿Qué se busca? y ¿Qué se ama?


A veces sé lo que busco,
y olvido lo que amo.
A veces sé lo que amo,
pero olvido lo que busco.


Los japoneses buscan el amor de Dios y aman a la naturaleza. Yo deseo que esa búsqueda los lleve a Cristo sin renunciar a su íntima relación con la inmensidad del cosmos.

Entre todos los otoños, hay un otoño blanco.
Incalculables son las estrellas que se mecen entre los susuki (Miscanthus sinensis).

Tsukuba, 25 de octubre, 2024

Kinmokusei, la flor que huele a panqueques tras la lluvia. Octubre, 2024. Tsukuba.

Sobre la poesía y los brotes del verano

De regreso de Tokio, mientras esperaba al autobús, se sentó a mi lado una pareja mayor. Comencé a platicar con ellos, el señor me dijo que era de Wajima, allí donde fue el terremoto el primero de enero. Me dijo que desde hace años vive en Kanazawa y que quería volver a Wajima, pero que no sentía valor para hacerlo. Me dijo que antes entre Kanazawa y Tokio se hacían nueve horas de viaje y que Japón era otro Japón. Cuando me dice esto estamos los tres en una pequeña banca bajo los nuevos rascacielos de la estación de Tokio. Les digo que estudio poesía japonesa y el señor me dice que en la primaria le enseñaron poemas y no entendía muy bien de qué se trataban. Me dice que aún no sabe, o se pregunta, qué es la poesía. Entonces pienso si yo podría decirlo, pero dudo y mejor le digo que me interesa la poesía porque en mi lengua también hay poemas y es curioso que en todas las lenguas hay poemas. Hay distintas geografías, pero el corazón humano se parece, eso digo.

Pero qué es la poesía… Vinimos al mundo con la capacidad de cantar, como los pájaros -pienso en el autobús de regreso. Pero quiero tocar las raíces de la pregunta. Dios, qué es el canto del corazón, sino la bella facultad que nos has dado para hacer resonar el ser y así caminar entre las montañas del tiempo. Una facultad para crear follajes donde guarecernos en nuestro camino. El corazón conoce de follajes de memoria y sentido, allí donde tú estás. Entonces, cuando el canto -el poema- resuena es una lengua ampliada de los pálpitos del corazón.

En estos tiempos algunos poetas se preguntan para qué sirve componer poemas. Y otros poetas les contestan, y ¿para qué sirve bailar?
Dicen, es algo que hacen los seres humanos desde siempre (algo así diría Snyder o Nanao…) y haciendo eso hacemos que el mundo sea más habitable.

También dicen los antiguos que el ser humano canta para liberar el alma, para ver claro dónde está parado, para que la visión vuele, para que los sueños de los ancestros regresen, para que el resplandor preñe lo viejo con la sorpresa, para reconocernos, para que el corazón eche brotes y hojas y flores y frutos como la rama de Aarón.

La poesía nos enseña que cantando conocemos más la vida.

Y tú, ¿a quién le cantas, a quién le bailas brote del verano?

Septiembre, 2024. Tsukuba.

El pensamiento del kotodama

Padre brillo

Quiero ser reflejo

Madre luz

Quiero ser fuente

Según el almanaque del calendario antiguo japonés acabamos de entrar al mes de Yayoi, el mes que sigue a la floración de los cerezos y en el que todas las flores comienzan a abrirse y los pájaros cantan en el monte. Hay dos expresiones que nos dan una imagen sorprendente del mundo vivo: “kotodama no sakihafu kuni” “el país donde florece alegrándonos el espíritu de la palabra” expresión antiquísima atribuida al poeta Kakinomoto y que sobrevive en el sentir japonés. La segunda es “sankawarai yachokataru” expresión que comparte Japón con China “las flores del monte ríen y los pájaros del campo conversan”. La primera da cuenta del pensamiento del espíritu de la palabra o pensamiento del kotodama, que afirma que hay un espíritu latente en las palabras capaz de transformar la materia y el corazón, es decir, que vivimos en un mundo donde el espíritu de la palabra florece alegrando el corazón de todos los seres. La segunda da cuenta del panlingüísmo poético japonés según el cual todos los seres poseen un lenguaje y lo utilizan para expresarse, de allí que la mujer o el hombre sabio aprenden del lenguaje de la naturaleza. Por último, les comparto el dato de que reír y abrirse tienen un mismo origen etimológico, es decir, las flores se abren, pero también las flores se ríen. Y así el corazón cuando ríe es como una flor que se abre.

(apunte para un próximo texto)

Este es el pensamiento japonés que propongo en diálogo con el pensar indígena americano (mi corazón indio).

Flor: flores de sakura, Tsukuba 2024.

«Wat doet een dichter?» El ecoviaje a Holanda («Wat doet een dichter?» The ecotravel to the Netherlands)

I was invited to Holland by my friend, the artist in residence Rita Ponce de León, and the Ekard artistic residence. We presented a talk with Rita at the RADIUS museum (in the city of Delft), a fascinating Museum of Art and Ecology built in what was once a water tower.

Although my trip to Holland was short, it was very significant since I lived in Leiden for three years as a primary school child. With Rita, we walked through the Meijendel dunes in Wassenaar and Leiden. When I arrived in Holland, I wondered what the ecopoetic meaning of this trip would be. In Meijendel, I realized something in my heart, so I took a fistful of sand and thanked the Dutch lands for the good memories from my childhood, memories of the countryside, the forest, the sea, the canals, and the flowers that made me happy and awakened in me a sense of nature’s beauty. With Rita, we went to my old condominium on Boerhavelaan Street, and we found the oak tree (zomereik) under which I used to play in the middle of the courtyard. Surprisingly, a swing is still under the leaves, meaning children are still visiting this tree. Under the zomereik, I said to Rita, isn’t our life short? With all its dramas, how is our life for a tree like this? For the oak, our life lasts a little longer than summer flies. And despite this, the tree offers itself generously and even feels admiration for our songs, just as we do for the song of the cicadas. Then I told the zomereik -dear oak, here I am back. I grew up and became a poet.

I remember Rita’s words during those days: “Recently, I have only seen comments from scientists who are very sad, angry, and worried about the climate crisis.” For some people, ecological concern makes them forget their love and gratitude for being part of the earth. With Rita, we discussed some ideas:

  • Anger and worry are anti-ecological.
  • There is nothing more ecological than gratitude and the feeling of fulfillment.
  • Ecology is not only a program, an objective, a goal, or a horizon, but the consequence of a way of life. What would it be like to think ecologically from the patterns woven by experience?
  • As my friend Pedro Favaron says, an indigenous ecopoetics is a way of life connected to the land and the sacred network of existence.
  • Patterns woven by connected lives reveal the shapes of the heart’s learnings. Asian and Indigenous peoples’ thoughts and arts nourish our ecopoetics.

During the presentation at RADIUS, we made a small offering, discussed our work in synchrony (between the plastic arts and poetry), and led an «ecopoetic exercise» of memory and gratitude with the attendees.

Finally, I thank Renee and Bob, our hosts at the Ekard residence, Sanne Luteijn and Niekolaas Johannes Lekkerkerk, who managed the presentation at Radius, and photographers Newsha Tavakolian and Maarten Nauw for the photographs of this encounter with the lands of Holland. Also, thank you to Claire van den Donk for translating my poem into Dutch.


Wat doet een dichter?

(¿Qué hace un poeta?/What does a poet do?)

Hij verklaart de hemel met zijn zang
uit zijn bloed geboren
in eeuwige beweging
zijn bloed is het bloed van de rivieren
de ideeën in zijn geest
niet één valse schepping
want hij is zelf de schepping
het licht van de bladeren rakend

De sterren passen in de palm van zijn hand
zoals hij past in de handpalm van zijn broer
van zijn vriend, zijn metgezel,
van zijn geliefde

Zijn woord is er om
de moderne rook
die zich vastklampt en in onze harten nestelt
te verdrijven

Het lied van de dichter blaast
en waait het stof op,
troebleert de zeeën
met roerende rust
laat de keien lachen
de vogels verfijnen hun lied,
rivieren vloeien samen door hun zang

als kinderen die van dezelfde vruchten eten

Met zijn poëzie weeft hij
iets lumineus en schoons
dat in een oogwenk wordt verspreid
en de ochtenden van de wereld

bedekt met een zonnedauw
alle ochtenden van de nieuwe wereld

Hij deinst terug
voor de schitterende fascinatie
van zijn literaire vaders
hij laat de mantel van fascinatie achter
hangend aan een kapstok
en gaat naakt, ongekleed
met het lied van zijn haarstrengen

die onderweg vallen
op zijn kussen
op de badkamervloer
op de aarde van de buurt
op de bron waar hij zijn hoofd in onderdompelde
zoals de universiteit
waar hij zijn tijd bakkeleiend doorbracht

met onnozelen
dezelfde universiteit
waar hij ’s middags

de heldere spiegel van woorden bestudeerd
(een helderheid diepzinnig maar ook verontrustend)

Hij verliest strengen haar terwijl hij leest
wanneer hij zingt
als hij halthoudt om te luisteren
wanneer hij zijn broeders over het leven leert
terwijl hij deze zintuigen verliest
en zijn ogen en oren en zijn andere ogen
die nog steeds ruimte voor trots bewaren
en zijn nagels en zijn huid
en zijn botten

Hij heeft de hunkering naar het creëren achtergelaten
maar zijn ziel gaat voort, gezuiverd nu,
tot in de eeuwigheid.

Dan wordt er nog een dichter geboren:

                            — … Waar de oude meester ooit woonde

                                          staat nu een boom.


San José, Pucallpa, 2016.
Ciudad de México, 2018.
Tsukuba, 2020.


Vertaald door Claire van den Donk, ARTDOK Research
& Translations

El poeta Yaxkin Melchy Ramos, de regreso en Leiden bajo el eikdoorn que lo recuerda. 12 de octubre de 2023. Foto de Rita Ponce de León.

Fui invitado a Holanda, por mi amiga la artista en residencia Rita Ponce de León y la residencia artística Ekard. Con Rita presentamos una plática en el museo RADIUS (en la ciudad de Delft), un fascinante museo de arte y ecología construido en lo que fue una torre de agua.

Aunque mi viaje a Holanda fue corto, fue muy significativo, pues yo viví tres años en Leiden cuando era un niño de primaria. Con Rita paseamos por las dunas de Meijendel, en Wassenar, y por Leiden. Cuando llegué a Holanda, me preguntaba cuál sería el sentido ecopoético de este viaje. En Meijendel me di cuenta de algo en mi corazón, tomé un puño de arena y le agradecí a las tierras holandesas por los buenos recuerdos de mi niñez, el campo, el bosque, el mar, los canales y las flores que hicieron felices mis días y despertaron en mí un sentido de la belleza de la naturaleza. Junto con Rita fuimos al antiguo condominio de la calle Boerhavelaan y encontramos, en medio del patio, el roble (zomereik) bajo el que solía jugar. Sorprendentemente todavía se encuentra un columpio debajo de su fronda, lo que significa que hay niños que visitan a este árbol. Bajo el zomereik le dije a Rita: ¿no es corta nuestra vida? Con todos sus dramas, ¿cómo es nuestra vida para un árbol como éste? Para el roble, nuestra vida dura un poco más que las mosquitas del verano. Y a pesar de ello, el árbol se ofrece generosamente y hasta siente admiración por nuestros cantos, tal como nosotros sentimos admiración por el canto de las cigarras. Luego le dije al zomereik — querido roble, aquí estoy de regreso, crecí y me volví poeta.

Recuerdo unas palabras que me compartió Rita hace unos días: “Recientemente sólo he visto comentarios de científicos muy tristes, enojados y preocupados por la crisis climática.” Para algunas personas, la preocupación ecológica les hace olvidar el amor y la gratitud por formar parte de la tierra. Con Rita conversamos algunas ideas:

  • El enojo y la preocupación son antiecológicos.
  • No hay nada más ecológico que el agradecimiento y el sentimiento de plenitud.
  • Lo ecológico no es un programa, un objetivo, una meta ni un horizonte, sino la consecuencia de una forma de vida.
  • ¿Cómo sería pensar lo ecológico desde los patrones entretejidos por la experiencia?
  • Una forma de vida en relación con la tierra y la red sagrada de la existencia es, como dice mi amigo Pedro Favaron, una ecopoética indígena.
  • Los diseños entretejidos por las vidas que se conectan nos muestran las formas del aprendizaje con el corazón. Del pensamiento y las artes de Asia, y de los pueblos indígenas, se nutre nuestra ecopoética.

Durante la presentación en RADIUS hicimos una pequeña ofrenda, hablamos de nuestros trabajos en sincronía (entre las artes plásticas y la poesía) e hicimos un ejercicio ecopoético de memoria y agradecimiento con los asistentes.

Por último, agradezco a Renee y Bob, nuestros anfitriones de la residencia Ekard, a Sanne Luteijn y Niekolaas Johannes Lekkerkerk, que gestionaron la presentación en Radius, y a los fotógrafos Newsha Tavakolian y Maarten Nauw por crear un registro fotográfico de este encuentro con las tierras de Holanda. También a Claire van den Donk por la traducción de mi poema al holandés.



Queridas camelias, flores de invierno que caen sobre las hojas secas.

Hoy por primera vez, en cinco años, fui a una librería de viejo en Tsukuba. Quizá porque no sabía que había una librería de viejo aquí, quizá por acostumbrarme a comprar libros usados en Tokio o en Internet, pero también porque todavía me cohibía al entrar a un espacio con muchos libros siendo incapaz de leer siquiera sus títulos. Este invierno encontré una librería y al entrar me encontré con que había muchos libros de poesía clásica. Encontré el Manyoshū y el Kokinwakashū a muy buen precio. Ahora ya no siento que chapoteo al abrir las páginas, sino que puedo leer lentamente entre los kanji.

De regreso pensaba: ¿qué significa poder leer en cualquier idioma? Entre muchas cosas posibles, significa poder escuchar las voces de los que han muerto y las voces de los más antiguos. ¿Y para qué nos sirve esto, Yaxkin? Me preguntaba. ¿Para escuchar en qué pensaban los más antiguos?⸻ pues…más que eso, leer nos sirve para escuchar lo que puede un corazón, el propio. Los antiguos nos enseñan eso, qué puede sentir, amar, escuchar, comprender y entregar un corazón que está vivo en el siglo XXI. Para eso sirve leer, porque realmente no sabemos de todo lo que puede un corazón, pero Dios nos ha dado palabras para hablar unos con otros y conocer juntos las honduras y anchuras que se despliegan y olvidan, los pálpitos que mueren una vez, pero renacen cruzando el tiempo. ¿Qué puede el corazón? ¿Acaso no sería una buena pregunta para aprender a vivir, para disfrutar la vida, para llenar la existencia con algún propósito íntimo que crezca como una tierna raíz entre el concreto y el plástico?

Y ¿por qué me gusta la poesía clásica japonesa? Quizá no tiene la pretensión virtuosa de la poesía confuciana, la elegancia de la poesía sánscrita o las largas danzas floridas de la poesía náhuatl. Es una poesía muy modesta, incluso en los palacios. Pero también es profunda a su manera: su profundidad es como una yerba entre la nieve, como un caracol avanzando, como una burbuja en el agua ,y como las flores de las camelias. Su profundidad, en cierto sentido, es el testimonio humano de los seres de este mundo. Se han ido las voces de los palacios, los dramas de la corte y las voces de los caminantes. Frente al paso del tiempo Tu Fu diría “pero las montañas permanecen”, sin embargo, el poema clásico japonés diría:

La nieve desaparecerá

un día de primavera…

雪ならば

春は消えよう

(Manyoshū, del poema no. 1782)

19 de enero (2024)
Ninomiya, Tsukuba

«El río eterno de lo vivo»: entrevista en la revista Ciencias y Humanidades del Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnologías de México

Les invito a leer la entrevista «El río eterno de lo vivo» realizada por Alberto Cue para la revista Ciencias y Humanidades (año 3, núm. 7) donde reflexiono un poco sobre el valor constructivo de la poesía y su relación con la ciencia. La entrevista y este número fueron ilustrados por mi querida amiga artista Rita Ponce de León. Visualmente es un bello número y el contenido de la revista logra su cometido de integrar distintos puntos de reflexión en torno al conocimiento, su construcción, su aplicación y su sentido.
Con agradecimiento a la Dra. María Elena Álvarez-Buylla Roces y la Dra. Danivir Kent por su invitación.

Aquí la Descarga https://t.co/N2tU7Fvyn6