[#32]“Meditations on the Pedregal: Ecopoetic Visions” by Yaxkin Melchy, excerpt translated by Elisa Taber.

A couple of poems from my book Meditaciones del Pedregal (Astrolabio, 2019) translated into English by Elisa Taber were published this week in the Slug magazine. The original book also has the beautiful drawings of Rodrigo Treviño, an artist (visitor and resident) of El Pedregal. El Pedregal in Mexico City is a volcanic area rich in life, also in history. It welcomes without distinction Universities and residential areas of all kinds, shopping centers, food stalls, roads, and even an ancient city lie in its bowels. Its life, the life of its creatures, and the life of Mexico City people are intertwined. It is also an endangered ecosystem. These are contemplation and intercultural poems from when I was studying at the Colegio de México. Well, in the heart, several things are connected there. I’m grateful to Elisa san for translating this selection and Marina san, the poet-editor of Astrolabio and the Astrolabio team, who made a beautiful artisanal work for the limited edition.

Comparto aquí el enlace a la traducción de un fragmento del prólogo y poemas del libro Meditaciones del Pedregal. Visiones ecopoéticas que salio publicado en versión artesanal en 2019 con el hermoso sello de Astrolabio ediciones de Marina Ruíz. El libro además contiene las ilustraciones de mi amigo artista Rodrigo Treviño. En la selección aparece uno de los dibujos de Rodrigo, aunque claro siempre se antoja verlo también en papel.

Gracias a Elisa Taber y la revista SLUG por todo el cuidado en la traducción y por haber querido traducir estos poemas.

http://www.slug.directory/32-meditations-on-the-pedregal-ecopoetic-visions-by-yaxkin-melchy-excerpt-translated-by-elisa-taber/

Ilustración de Rodrigo Treviño, se aprecian las orejas de burro o tememetla (Echeveria gibbiflora), los nopales (Opuntia ficus-indica), y el característico palo loco o tezcapatli (Pittocaulon praecox).
El ecosistema del Pedregal de San Ángel se encuentra al sur de la Ciudad de México, y en el conviven plantas y animales con la naturaleza de la ciudad. En sus suelos se levantan universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México (CU), El Colegio de México, La Universidad Pedagógica Nacional y también colonias residenciales populares, grandes avenidas, centros comerciales, puestos de comida, las ruinas de la pirámide de Cuicuilco y otras zonas arqueológicas. Es un espacio con vida que nos sostiene y al cual conviene tener siempre presente en nuestra mirada, en nuestro sentir y en nuestro sentido de responsabilidad. Este libro es una recopilación de cantos maravillados, de observación de la vida que allí transcurre, de meditaciones de mi corazón por estos caminos.

«Un proyecto de la palabra con la tierra» en revista Luvina

Publicación de «Un proyecto de la palabra con la tierra», una introducción al proyecto de Ecopoéticas de la Madre Tierra y nuestra perspectiva ecopoética, en la Revista Luvina de la Universidad de Guadalajara, México (primavera, 2021):

Avatar de Yaxkin MelchyCactus del viento 

La revista Luvina de la Universidad de Guadalajara (num. 102 dedicado a la Naturaleza) publicó este texto sobre el espíritu del proyecto Ecopoéticas de la Madre Tierra. Se trata de una reflexión del momento actual y de cómo hemos propuesto el diálogo del proyecto de Ecopoéticas y de las Voces de limo. A nombre mío, de la editorial y del proyecto le doy mi agradecimiento a Víctor Ortiz Partida editor de Luvina. Además les recomendamos mucho echar una mirada a este número especial dedicado al mundo natural, pues como queda constatado en este número, la Naturaleza no se trata sólo de un tema para hablar de la literatura, sino que la Literatura es un tema a reflexionar si queremos hablar de mejorar nuestra relación con la tierra. Aquí parte de la reflexión que escribí:

UN PROYECTO DE LA PALABRA CON LA TIERRA

"La diversidad de la poesía tiene valiosas claves…

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Tres maneras de ser nativo : Poema de un recorrido en busca de tres poetas japoneses

ななお・さかき、山尾三省と長沢哲夫の足あとについて自分で書いた詩です。2018旅をして、薩摩川内市、屋久島と諏訪之瀬島に訪ねました。そのとき、部族の友達と家族たちが自分の家と心を開いて、世話になってくれました。

Nota 1

Se trata de un ecopoema siguiendo la ruta de vida de tres poetas japoneses de fines del siglo XX y principios del XXI, poetas vagabundos y campesinos que dedicaron su vida al diálogo con la naturaleza: Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa. Se trata de un poema de inmersión ecopoética por las islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima durante el viaje que el autor realizó entre el 9 y 26 de marzo de 2018 con el apoyo de una beca de la Japan Student Services Organization.

Agosto de 2024

Nota 2

Este poema lo escribí en 2018 como un poema que reúne las experiencias de mi viaje de investigación ecopoética por el sur de la isla de Kyūshū y las islas japonesas de Yakushima y Suwanose. Durante este viaje amigos japoneses, amigos poetas y familiares de los poetas Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa me abrieron las puertas de sus casas y las de su corazón para mostrarme lo que queda del movimiento del Buzoku o Las Tribus, un movimiento de poetas que en los años sesenta renunciaron al «Japanese way of life» y se alzaron contraculturalmente frente a la modernización hegemónica para emprender diversos caminos de reconexión con la tierra y el espíritu de los seres humanos auténticos “primitivos” del mundo.

Durante mi viaje, medio siglo después del movimiento de Las Tribus, me encontré, por ejemplo, con los registros familiares, fotografías y diversas anécdotas de Nanao Sakaki preservadas en el museo de la literatura de Satsuma Sendai (Satsuma sendai magokoro bungakukan), también visité la “Ermita de la tonta perspectiva” (Gukaku-an) de Sansei Yamao, una cabaña-estudio en un pequeño caserío de Yakushima y que es cuidada y conservada en memoria del poeta por su hermano y su esposa. También tuve la oportunidad de visitar al poeta pescador Tetsuo Nagasawa y su esposa Rada quienes viven en la pequeñita isla de Suwanose, una isla volcánica con apenas 70 habitantes, alejada de Tokio y las grandes ciudades, un terruño en la vastedad del azul océano.

La isla de Suwanose y sus habitantes están conectados con la historia de una comuna contracultural fundada por Las Tribus en los años sesenta, a distintos movimientos ecológicos y hoy en día a la basura marina y la destrucción de los arrecifes. Por su parte, la isla de Yakushima es hoy en día un modelo de turismo ecológico sustentable, aunque el turismo masivo amenaza a sus bosques sagrados de árboles sugi, que se dice que inspiraron los bosques de la animación La Princesa Mononoke. En el sur de la isla de Kyushu se encuentra Satsuma Sendai, el lugar de nacimiento del poeta Nanao Sakaki hace cien años. Se trata de un pueblo cuya economía depende en gran parte de los recursos financieros que recibe del gobierno japonés por albergar una planta de energía nuclear en su territorio.  

El viaje por este camino, siguiendo versos, historias, recuerdos y personas es uno que sigue abierto para quien lo quiera emprender.

Agosto de 2024

Nota 3: Sueño

Soñé con basura, basura que llenaba los mares.

A las 9:00 de la mañana llegué al puerto de Suwanose. Allí en el muelle de concreto me esperaban Tetsuo Nāga y su pareja, Rada. Ellos me llevaron a la casa, donde dejé mis cosas en el cuarto de huéspedes y desayuné ligeramente en la casa que Nāga construyo. Ésta es una casa circular, de madera, que yo me imagino como una especie de yurta mongola. La casa de manufactura rústica, con ofuro de barro y ventanales de madera pareciera una casa hecha en México. Con Nāga y Rada conversamos de geografía y Rada me contó que a él le gustan los mares y es pescador.

Nāga me mostró una antología de poesía mexicana moderna en japonés[1] y me dijo que lo que los poemas que más le gustaban de dicha antología eran de un poeta de nombre Ámbar Past. Yo, sorprendido, le dije que ella era mi amiga y que ahora vive en los Himalayas. Le conté a Nāga que la casa de Ámbar que yo visitaba en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, una casa muy parecida a la casa de él y Rada en Suwanose. Nāga me contó que él mismo había construido la casa después de que se mudaron a la isla.

En la tarde fui con Nāga a la playa, que aquí dicen bana (バナ) en vez de hama. Luego estuve un largo rato entre el roquerío de la baja marea mirando los peces y las olas romperse a lo lejos en el arrecife. Estuvimos caminando entre las rocas, como raqueando. Estas playas hoy en día reciben la basura de muchas partes del mundo (probablemente este fenómeno se deba en parte a su ubicación justo en medio de la corriente de Kuroshio). Luego Rada y Nāga me contaron que cada semana hay brigadas de limpieza para recoger la tanta basura de las playas de Suwanose, aunque siempre aparece más basura.

Después de visitar la playa, subimos a las faldas del volcán activo de la isla. Allí, vi la fumarola de ceniza del volcán y unas cabras cimarronas que comen las yerbas y pastos. En el camino nos detuvimos a visitar un pequeño parque donde el yamazakura (cerezo silvestre) se ha convertido en un punto de atracción de los habitantes para pasar los días de campo, especialmente en primavera. Cuando descendíamos en el automóvil, Nāga me mostró el lugar del antiguo Ashram. Ahora, allí hay un establo que se utiliza para resguardar a las vacas del “pueblo” de esta isla de 70 habitantes.

De regreso, le muestro a Nāga unos pequeños caracoles que encontré en la playa. Takaragai se llaman, los trae la marea a esa playa, me dice.

Nāga me mostró el jardín, el huerto (hatake) y los árboles frutales. Hablamos del clima templado de la isla, parecido al clima de ciertas partes de México y de Latinoamérica. Hablamos de Latinoamérica y Japón, de la vida en las ciudades y el campo, de la contaminación de los ríos, aguas y mares. Ellos me dicen que en esta isla, aunque el clima es propicio para la agricultura, el agua es poca y escasea.

Al filo de la noche me bañé en el ofuro de barro calentado desde afuera con leña.   

Cenamos sashimi de tsubashi y pescaditos fritos, vegetales, sopa, frijoles y vino. Escuchamos música de Mali, canciones de Manu Chao y canciones wixárikas. Nāga me muestra su diccionario de español y una antología de poesía de Federico García Lorca (una edición de Editores Mexicanos Unidos, la misma que yo tengo en mi casa en la Ciudad de México).

Antes de dormir, me asomo a la noche, que era de luna nueva, y veo infinidad de estrellas. Pienso en Ámbar Past y en esta casa en una pequeña del archipiélago de las Tokara en donde estoy junto a un poeta pescador y su pareja. Afuera, las estrellas me ven y el viento sopla en los bambúes. Escribo:
Nanao, Sansei, Nāga. Estos miembros de Las Tribus buscaron en las raíces y se convirtieron en habitantes nativos.

2023


[1] Se trata de Gendai Mekishiko shishū 『現代メキシコ詩集』(Antología poética del México contemporáneo), edición y traducción de Yutaka Hosono, Japón: Shin sekai gendaishi bunko, 2004.


TRES MANERAS DE SER NATIVO


Suwanose jima

Dios, estrella del espíritu
llena mi sueño
en el vacío humilde,
en la danza de los días.

Episteme de luz,
de las flores,
deja tu graciosa palabra
descansar
en el silencio de marzo.

Estrellas
y caracoles
en la playa
escucho las olas
en mi respiración
y veo la corriente
de kuroshio,
antigua
e invisible.

Le he dicho al poeta pescador,
—si tomo un barco
sobre esta corriente
llegaré a México—
y nos reímos juntos.
Nāga, (Tetsuo Nagasawa)
es su nombre
que significa la serpiente,
mensajera de aguas
un dragón
del Pacífico.

Nāga, yo me siento
como un hermano menor
de un hermano mayor,
en tu casa,
en Suwanose,
donde montas sobre la corriente
y me mencionas
a la poeta Ámbar Past
—y esta casa es igual
a la casa de Ámbar
que conocí en Chiapas—

¡Ah!
los Himalayas, los Méxicos,
las islas japonesas, las mandarinas
sashimi y pescados fritos,
cenamos juntos
Nāga, Rada y yo
en esta isla de 70 habitantes
y un volcán activo.

Y esa noche
antes de llegar
a la casa de Nāga
soñé con la basura
que atiborra
las playas
de todos los mares
y estuve ahí,
en Suwanose,
a diez horas en barco
desde Kagoshima
entre corales
y botellas de PET
de todos los mares.

Rada, me dice
—Cada tanto
la gente de la isla
recolecta la basura
para enviarla a Kagoshima,
pero siempre
llega más basura
y esa basura la comen
los peces, las tortugas,
las aves
y enferman—

Dios,
en este barco del mundo
cuida mis ojos de la basura
y de la basura en mi corazón.
Muéstrame la manera
abundante de flores
jardines, pájaros
y coral azul:
—Inochi no sango— Coral de la vida
dijeron hace décadas
estos poetas ecologistas
para salvar los corales
y jóvenes de América
vinieron en sueños
a Suwanose.

Yakushima

Hoy,
mis manos
y mis pies
me mueven
llevando
las semillas
de algún brillo
por tierras lejanas,
con el amor
de mis abuelitos
y de mis conchitas
de Coatzacoalcos.
Sobre estos caracoles,
que se llaman
takaragai, cauries,
caracoles de tesoro,
brilla el violín wixárika
así como hace unos días
en un margen del río Isso,
brillaron las flores
de la palabra florida
del pájaro xiuhtototl.

Aquel entonces, en Yakushima,
la isla del cedro Jōmon,
en la casa de los Yamao,
hablamos de flores
e insectos
y del pájaro sankōchō 三光鳥
un ave del paraíso
de mayo.

Esa noche,
hablamos de la palabra
que llena el corazón de flores
y reí junto al hermano menor de Sansei Yamao
Akihiko “Calabaza Tonta”
y su esposa Haruko
y la guitarra de Te-chan
quien ahora lee mi poema.

Japoneses de la ciudad,
ex ciudadanos,
que ahora cultivan la tierra
y rezan
al Buda Amida.

Y Amida Nyorai
está en el paraíso
de una cabaña de montaña 山小屋
y deja escuchar canciones de compasión y milagro.

Aquí, en su ermita de la tonta perspectiva 愚角庵,
Sansei recitaba a Milarepa
leía a Rumi
recitaba el Sutra del Loto
y con Shinkai
escuchaban un disco de Yupanqui.

Y el buen vivir
del corazón
llenó de perfumes
este cuarto
cuyos libros ahora envejecen
y cuyos tatamis se llenan de hormigas.
Colecciones de piedras,
fotografías junto a las plantas,
Sansei Yamao —líder anarquista
del 68 japonés—
que siembra camotes
y papas,
escribe poemas de la calabaza
y las flores
que sobreviven a los tifones.

Y Calabaza Tonta
me enseña el disco de Yupanqui:
El hombre, el paisaje y su canción;
grabado en Sapporo
y saca libros que me regala,
entre ellos un tratado sobre Bashō
(que algún día espero leer)
Y en fina caligrafía escribe su nombre
y en fina caligrafía escribe su nombre
愚唐茄子 Gutōnasu (Calabaza Tonta).

Esa noche comemos camarones empanizados,
espinacas y un delicioso guiso de papas de Yakushima.
Yo hablo en japonés,
casi sin saber cómo,
explicando con el corazón
el final del canto de Tecayehuatzin
en la reunión de poetas de Huexotzingo:

flor y canto es lo que hace posible nuestra amistad

—Éramos jóvenes
buscando nuestro camino,
pero en ese momento, quién diría
que treinta años después
vendría un poeta mexicano a visitarnos—dice Haruko.

¡Ah!
Camino escondido,
es el de Shirakawa, el de Isso
que lleva a un templo budista zen
junto a piedras de dos toneladas.
Allí fueron juntos Sansei Yamao y Nanao Sakaki
a visitar las aves del paraíso.

¡Sankōchō!
¡Sankōchō!

Satsuma Sendai

Aves del paraíso
que regresan cada año
a las islas del sur
como las flores del mokuren,
como las cenizas
y los huesos triturados
de Nanao Sakaki
que volvieron
al río Sendai
al norte de Kagoshima.


Allí, en la tierra natal de Nanao
vi el índigo de la familia
de los tintoreros de Satsuma,
y el azul era un pez recién nacido
migrando al mar.

Y quizá ahora,
Nanao, el caminante
que llegó a la Luna,
que fundó la Academia de vagabundos,
parte en su viaje planetario
por esta galaxia
en un grano de arena.

Parte en una balsa,
en una canción
de esta tribu.

Ah, semillas del viento
que traen las buenas nuevas
de las islas misteriosas.

Semillas del viento
van caminando
navegando
y cantando
con la primavera:

Por el camino nativo
dispersas por las colinas
florecen las yamazakuras.


9-26 de marzo, islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima 

Yakushima, Satsuma sendai, y Suwanosejima, 2018. fotos por Yaxkin

El silencio – Yamao Sansei

第一回目の訳ですけど、この詩が考えさせたので自然に訳してみました。こち「苦しみ」って単語の訳はちょっと難しいなあ。Apenas es una primera traducción del poema de Yamao Sansei. Lo acabo de encontrar y me quedé pensando en el poema. Fue escrito en la isla de Suwanose, mientras Yamao visitaba la comuna del Baniano. El poema se refiere al lugar donde comían todos los miembros en grupo sobre un tablón de madera que hacía de mesa y a las dificultades que solían pasar estos poetas y artistas que se retiraron a vivir en esta pequeña isla solitaria japonesa, en pleno boom económico. Fue escrito en 1970, en abril, por estas fechas hace un poco más de 50 años. Mi sensación es como ver algunas fotografías en blanco y negro de una modernidad de cuyas agitadas décadas van quedando los restos luminosos.

EL SILENCIO

Estoy mirando hacia la mesa de tabla bajo el árbol de Tabu  donde todos están en silencio
El cielo resplandece en su calma
El Sol deja llover su lluvia de luz transparente
Los pajarillos están cantando con su clara voz  tal como lo hacen desde la época de los antiguos dioses
En el fondo de nuestras penas
Algo como un polvo de oro que yace en el fondo del pozo de nuestras penas
En el fondo del pozo de la pena está la luz de nuestro yo verdadero
Todos somos conscientes de ello
por eso, estamos en silencio
saboreando el sabor de las semillas de soya
sorbiendo un caldo de tsuwabuki
Y desde el fondo del pozo se refleja  nuestro verdadero rostro
Qué es este rostro  es en lo que me quedo pensando.

Abril de 1970
Isla de Suwanose

Yamao Sansei

Bonus translation in English by Ryan Greene

SILENCE

I'm looking toward the planked table beneath the Tabu tree where everyone's in silence
The sky shimmers in its calm
The Sun rains down its rain of transparent light
The little birds are singing with their clear voice as they've done since the age of ancient gods
At the bottom of our sorrows
Something like gold dust rests at the bottom of our sorrows' pond
At the pond-bottom of sorrow is the light of our true I
We're all conscious of it
and so, we're in silence
savoring the flavor of the soy seeds
sipping a tsuwabuki soup
And reflecting up from the bottom of the pond is our true face
This is the face I'm still thinking about.


April, 1970
Suwanose Island

Yamao Sansei

Lectura en inglés

Conversatorio. Octubre

Comparto la invitación a esta plática que tendré el día 27 de octubre realizando un enlace entre Tsukuba, Bogotá y Ciudad de México. Trataremos los temas de la poesía y la ecología, la naturaleza y el pensamiento, las humanidades y la urgencia ambiental. La conversación será con Emiliano Castro Sánchez y José Gabriel Dávila «acerca del haikú japonés y el mexicano, sobre el saijiki 歳時記, el kigo 季語 y su importancia para las relaciones entre la poesía y la ecología. También conversaremos sobre budismo, sobre las crisis del habitar la tierra y sobre el lugar del sí-mismo en la naturaleza.» (Parece que habrá traducción simultánea en inglés). Muchas gracias por la invitación.

No hay que inscribirse, en el canal de Youtube se pasa la transmisión ese día:
https://www.youtube.com/channel/UCNh_H75hBDPMOA2H7b-kr1g

Los hilos que nos tejen-Película

Comparto una historia muy bella y con un mensaje muy importante en Ñuu savi. ¿De dónde vienen las enfermedades? ¿Qué medicina es la que necesitamos? Hay muchas cosas que nos hacen enfermar, pero muchas tienen su causa cuando actuamos sin saber. Saber lo que somos y de lo que formamos parte es también ir a curar a las causas de las enfermedades. El cortometraje también incluye la visión del nahualismo desde la medicina practicada por una curandera de la Mixteca de Oaxaca.

A very beautiful story with a very important message in Ñuu savi. Where do diseases come from? What medicine do we need? There are many things that make us sick, but many have their cause when we act without knowing. Knowing who we are and what we are part of is also going to cure the causes of diseases. The short film also includes the vision of nahualism from the healing practices of a medicine woman from the Mixteca of Oaxaca.

The video also comes with English subtitles

Los hilos que nos tejen (2014) Ver

Aprender de una flor de colza . sobre la importancia del kiyose mexicano

Ya apareció la quinta entrega de mi columna de haiku y ecopoética para la página El rincon del haiku. Escribí sobre el proyecto del kiyose mexicano de la página Haikukigo. Incluyo mis reflexiones sobre las bellas flores de na no hana, sobre el kiyose y saijiki, y las posibilidades de utilizar las herramientas de la poesía como herramientas de conocimiento ecológico. Pues estoy convencido que tanto el científico como el poeta que observan con atención las flores de ellas obtienen aprendizajes que nutren nuestra conciencia y conocimiento de la vida. Conversando con algunos amigos me he dado cuenta que hay varias cosas que se pueden ajustar para el caso mexicano, pero me parece que lo principal es la posibilidad de un trasplante que contempla la diversidad cultural como fuente de aprendizaje. También apunto algo positivo que descubro de la cultura japonesa:

«Ser siempre estudiante es algo que encaja bien con este lugar. Ser muy bueno en aprender nos hace maestros, ah, pequeña gran verdad escondida en todas las cosas.

Entonces, recuerdo que hubo un maestro zen que buscaba aprender hasta de un niño.

Algo he encontrado en el espíritu de esta tierra que me hace reflexionar. Hay muchas maneras de aprender, pero sólo se profundiza poniendo el corazón. Y con todo, nuestro aprendizaje es sólo un modesto paso en un camino.

(Pensado tras una conversación con alguien de México)…»

Aquí el enlace al artículo completo.

Campos de na no hana 菜の花 marzo de 2020

En busca de tres poetas japoneses. La tribu, las islas y las corrientes ecopoéticas.

Este libro nace de una recopilación de trayectos, de rastros del camino y de encuentros en mi viaje de búsqueda de tres poetas japoneses: Nanao Sakaki ななお さかき, Yamao Sansei 山尾三省y Nagasawa Tetsuo長沢哲夫. Lo que comenzó como una investigación sobre un poeta “beatnik” japonés poco conocido en América Latina se convirtió en mi aventura poética por Japón, por su idioma y su geografía, por sus paisajes y ecosistemas. Lo que comenzó como una búsqueda académica guiada por la intuición poética se convirtió en una ruta de encuentros, uno tras otro de poetas y artistas, de editores de libros independientes, revistas, fanzines y páginas web, de profesores universitarios, activistas ambientales y espirituales, y amigos que me han acogido en su red de afectos. Gracias a ellos he podido pasar del poeta, a los poetas, a la comuna, a la tribu, a la ermita y la aldea, para finalmente conocer el tejido de una comunidad de japoneses y extranjeros que han encontrado en su conexión con la Madre Tierra una manera de vivir ecológica, artística y espiritual en este siglo.
Así lo que comenzó como un acercamiento mexicano a la “homogénea” cultura japonesa se ha convertido en un andar por los caminos de muchas comunidades y naciones que cohabitan en mundos distintos, en mundos en resistencia como Yaponesia y Ainumoshir, y por las capas históricas del Japón neoliberal, el rural y también Jomonia. De manera paralela, el reflejo de “aquello japonés” en mi propia identidad me permitió comprender que también dentro de las “mestizas” naciones latinoamericanas, en verdad cohabitan distintos grupos, naciones y comunidades vivas. Quiero decir, que no estamos “destinados” a vernos en el desarraigo frente a una humanidad moderna, lineal y dominadora, levantada sobre la extinción de lo antiguo, sino que podemos encontrar refugio en la modernidad que aún se construye desde muchas humanidades, y en donde parece posible el entendimiento y la paz. Esto es algo que hemos de reflexionar en nosotros mismos.
Finalmente, he logrado escuchar el llamado de las corrientes transpacíficas en el excitante descubrimiento de miradas e inspiraciones mutuas, en el mar de corrientes de pensamiento, corazón y vida que han cruzado y continúan cruzando portando la fertilidad.
Este libro más bien deberá ser la historia de una pregunta que se le hace a la palabra poética y sabia. “Cómo hacer” es la pregunta que muchos tomamos cada vez con más conciencia y urgencia. Cómo vivir en el planeta tierra.
Si pudiera expresar esa búsqueda a través del espíritu que yo encuentro en los caracteres kanji, sería:

旅 viaje
庵 ermita
村 aldea

Hanabatake, Tsukuba, 12 de marzo, 2020.

Corrientes ecopoéticas México-Japón

En este artículo hago un recorrido poético siguiendo la pista de las corrientes ecopoéticas. 
En el intercambio cultural entre México y Japón, pensar y trabajar desde la mirada de las corrientes ecopoéticas puede ayudarnos a ver y rescatar otras historias de la literatura y la poesía entre nuestras regiones. Pienso que así es posible contar desde otro enfoque la aventura poética de José Juan Tablada, quien introdujo y difundió la escritura del haiku asimilándola al paisaje latinoamericano. En Tablada, la sensibilidad con que adaptó el género japonés se convirtió en el germen de una nueva tradición de escritura ligada a la naturaleza que sigue escribiéndose en castellano y ha pasado a otras lenguas como las lenguas tseltal y nahuatl. 
Hablo de corrientes porque esta palabra implica la idea de movimiento y sugiere el intercambio fecundo de las corrientes marinas en la naturaleza. Entre culturas humanas, las corrientes ecopoéticas cuentan diversas historias de viajes, miradas y transformaciones mutuas. Las corrientes son vías para fecundidades y polinizaciones cruzadas. El artículo trata algunos ejemplos como el del registro de los cantos tradicionales chontales por parte del doctor Oguita Masanosuke y sus amigos chontales de Oaxaca, a quienes consideraba los herederos poéticos del Manyoshu. 
El enfoque de las corrientes ecopoéticas también podría servir para contar historias contemporáneas que se conectan con sorprendente afinidad, como la lectura y asimilación reciente de las poéticas del Japón, China y otras regiones de Asia desde la sensibilidad poética indígena americana.
Siguiendo estos trazos viajeros, es posible afirmar que las corrientes ecopoéticas entre México y Japón inauguran al menos cien años de su existencia y se mueven lenta pero decididamente atravesando a su paso lenguas y traducciones para comunicar a quienes responden a su llamado.
Si nos preguntamos, en términos ecológicos qué es lo que aportan, las corrientes ecopoéticas llevan consigo historias, poemas, testimonios, que contribuyen a fortalecer un movimiento intercultural y cosmopolita ecológico basado en la sensibilidad, el cuidado y el activismo. Las corrientes ecopoéticas son una manera de caminar, navegar, recorrer y meditar junto a los otros pueblos y naciones. En estas corrientes viajan conversaciones de admiración, escucha y respeto sobre cómo vivir plenamente y poéticamente, fortaleciendo un diálogo entre varias sabidurías. Quizá ese sea el testimonio más profundo de que los distintos pueblos hijos de la Madre Tierra se comunican y entienden.



MELCHY RAMOS, Yaxkin. «Poetry and Nature in the Kuroshio Current: Ecopoetic Flows in the Mexico-Japan Transpacific» enTokyo Poetry Journal, No. 7. Invierno 2019,  Japón, 2019. (p. 107-122) 

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El sendero de los libros artesanales

por Yaxkin Melchy Ramos

En mi cocina en el Barrio de Cuxtitali, Adriana, Fernanda, Martha, Maruch, Saideé y yo jugamos durante días y noches haciendo el suminagashi de los separadores con chapopote, y el papel mármol con atole. Imprimimos las páginas con chanclagrafía, cebollagrafía, elotegrafía, chilegrafía, zanahoriagrafía, chayoterafía, papagrafía, zucinigrafía, calabazagrafía, mientras Teófila nos preparó una riquísima sopa de verduras.

Ámbar Past, Alquimia.

I. El sendero de los libros artesanales.

Me “inicié oficialmente” como poeta hace diez años y —sin ser muy consciente en ese tiempo— me inicié también como artesano. Hoy, en Iberoamérica, esta experiencia quizá es la misma para muchos jóvenes que se inician como poetas y como artesanos de sus propios libros (y de los de sus amigos). En estos diez años, algunos de mis compañeros en el sendero de la poesía olvidaron o dejaron a un lado la experiencia artesanal con la que comenzaron, otros pocos la visitan de vez en cuando, y unos cuantos han hecho de ésta su tiempo y su espacio. Mientras ordeno el taller de mi departamento, que se ha convertido en una casa-taller, hago un recuento de las ediciones que aquí se gestaron: los fanzines de la Red de los Poetas Salvajes, los libros cartoneros de Santa Muerte Cartonera, la editorial 2.0.1.0., 2.0.1.3. y 20.20; además del proyecto de libros de artistas en la urbe Salario Mínimo y la editorial artesanal Cactus del Viento. La mayoría de estos proyectos los realicé con amigos poetas o artistas, y se han nutrido del trabajo compartido con amigos que fueron los mentores en mi camino como artesano [1].

Recientemente, mi corazón se ha abierto a la reflexión sobre el camino del poeta, y por ello, quiero enfocar mis palabras en el camino del poeta-artesano. Primeramente, es un camino que contiene una gran diversidad de movimientos heterogéneos: antiguos y nuevos, urbanos y rurales, con y sin copyright. Un camino creado por editoriales que, en su relación con la poesía, hacen del libro artesanal no sólo una tendencia artística, sino rutas y senderos en los que se promueven ciertas relaciones entre la palabra y la atención, la generosidad, la responsabilidad, la sustentabilidad, la crítica y la sabiduría. Quisiera bosquejar un poco el camino de los libros artesanales como un conjunto de senderos trazados por las escuelas artesanas del pensamiento y la palabra.

II. La escuela artesana.

Ver los diversos senderos del libro artesanal, cartonero, leñatero, fanzinero, etc. enfocándolos como escuelas artesanas, me ayuda a visualizar una característica que comparten entre ellos: la transmisión de aprendizajes materiales, técnicos, tecnológicos, organizativos, ecológicos, sensibles y también perceptuales. Esta característica se basa en el principio de que toda actividad humana constante produce un conocimiento que puede transmitirse. De manera metafórica la escuela podría visualizarse como un camino que crece a partir de una semilla que es la actividad humana. Siguiendo con esa idea vegetal, la escuela contiene una visión de lo que brotará como una flor o un árbol, que luego se convertirá en fruto o en sustento, pero esta semilla se abrirá sólo si el caminante la lleva consigo y la cultiva [2]. Ese horizonte es lo que podríamos llamar la enseñanza de la escuela; el cultivo sería la experiencia que nos transforma por medio del aprendizaje. Haciéndome cargo de esta metáfora, quiero compartir con ustedes algunos aprendizajes basados en aciertos y equivocaciones de estos diez años en la escuela de los libros artesanales.

* Aprender a hacer. La mayor parte del tiempo de manera autodidacta. La escuela de libros artesanales me animó a aprender el uso de materiales, herramientas, técnicas de impresión y hasta un plan finanzas rudimentario. Esta vía autodidacta la debo en gran parte a las herramientas de la página web de la Tortillería editorial, a Internet, y también a la experiencia de hacer plaquettes y libros con mis amigos de la Red de los poetas salvajes. También aprendí sobre cómo mantener un espacio de trabajo que es mi propia casa. Mantener el lugar donde vivo como lugar donde trabajo y viceversa, me hace pensar en el taller artesanal como un espacio y un tiempo en el que se da una relación con el trabajo basada en el cuidado, la paciencia y la atención cariñosa y constante.

* Aprender a ver y decir. Experiencia que nace a la hora de articular un discurso (tipo manifiesto) de la identidad artesanal. En mi caso, ese manifiesto nació basado en dos ejes: la diferencia y la visión. En un principio, la diferencia fue con respecto al trabajo de las editoriales “de los consorcios” y de la literatura “publicitaria”. El “manifiesto” de Santa Muerte Cartonera, escrito con Héctor Hernández en 2008, acentuaba esa diferencia en el precio, el reciclaje, la insistencia en lo informal y lo nómade para crear un circuito y una red alterna a la de los circuitos transnacionales de la “literatura y publicidad”. El segundo eje, el de la visión, estaba basado en el horizonte de lo popular que en el caso de Santa Muerte Cartonera fue una mezcla de simpatías hacia lo “utópico” y la “fe indócil y popular”[3]. Con el paso del tiempo, mantener esa identidad significó hacerse cargo de contradicciones y ambigüedades de los circuitos oficiales y alternativos, y también de los aspectos negativos de lo popular.

Ahora pienso que el discurso de la identidad es uno de los que más he reflexionado y enderezado en este sendero de los libros artesanales. Éste fue transformándose, desde los primeros proyectos, en los que se trataba de un discurso intensamente definido por su oposición al status quo, a los proyectos recientes, en los que el eje de la articulación se acentúa más en un horizonte o visión. Ese horizonte primero fue el de la estética experimental del objeto hecho a mano, que poco a poco fue tomando cierta hondura conforme aprendí a ver en mi trabajo la esperanza, valores ecológicos y sentimientos nuevos a la palabra. Así, los últimos proyectos se basan en nuevos ejes: articular lo viejo con lo nuevo, la ecología y la sabiduría (20.20 editorial y Cactus del viento). Poéticas originarias y planetarias dibujan el horizonte del sendero actual por el que ando y paso recogiendo las semillas de otros poetas[4].

* Aprender a enseñar y aprender. Hacer libros artesanales me ha impulsado a enseñar el proceso de su confección al público y mi comunidad. No sólo repartir el libro sino compartir la mesa de trabajo. Para hacer esto he aprendido del trabajo de amigos en cooperativas, espacios culturales, escuelas, etc. De ellos he aprendido maneras de enseñar que provienen de formas de reflexión sobre el espacio y el tiempo común, y que se mantienen y nutren de las hondas raíces indígenas y comunitarias que hemos heredado. Por ello, pienso el espacio y el tiempo andado por esta escuela como un espacio y un tiempo artesanales. Un hábitat que rodea a los artesanos aquí y allá y que es como un río que tenemos que dignificar en el quehacer de los creadores que hacen muebles, cerámicas, libros, libretas, fanzines, etc.

III. Una voz de la Tierra.

La dignidad del espacio y del tiempo artesanal me parecen enfoques de resistencia y memoria en tanto dignifican la idea de “aprender de los que ya saben” y de sus maneras más sustentables y sabias. Esto significa también aprender de una gestión digna de los recursos (siempre escasos, caros y volátiles en Latinoamérica). Esta gestión digna “de lo que hay a la mano” es la que puso a andar la maquinaria entre cartoneros-editores-escritores en Buenos Aires con Sarita Cartonera, o entre mujeres indígenas-editores-poetas en el proyecto Leñateros de Chiapas, y entre los chavos-editores-artistas de la comunidad fanzinera de la Ciudad de México. En cada manera de crear una dignidad artesanal se forman discursos sobre lo que hace a un libro, a un autor o a un editor, y se ensayan otras relaciones con el objeto, a veces recuperando usos de los materiales y técnicas locales.

Así, la dignidad artesanal es también una reserva de recuerdos, de la relación entre nosotros y los materiales, los otros y la Tierra, que se entretejen. Por ejemplo, la idea de “basura” implica una manera de relacionarnos con las cosas y la vida. Los libros artesanales en mayor o menor medida han cuestionado esta idea desde siempre: incluso el material mal impreso, sucio, o que otros “desechan” es material noble para hacer un libro. Así, concebir una nobleza en los materiales para su reutilización es parte de la sustentabilidad artesanal que dice: no hay material inservible, solo maneras poco creativas de usarlo. Esto no significa que todo material sea aprovechado, el aprovechamiento forma parte de una memoria que sólo avanza a pasos de la creatividad compartida.

La dignidad artesanal también significa la formación de puentes en nuestra relación con los otros. Por ejemplo, casi todas las mesas cartoneras en algún momento se convierten en mesas para compartir la creación del libro, diseñando experiencias de participación común que dejan un sello en el espacio y tiempo de aquella mesa, taller o seminario. Por ello, quizá las mesas cartoneras se adaptan con facilidad a estrategias para reflexionar lo común, programas de vinculación o sensibilización, y a los intereses del activismo político, ecológico y cultural. En estas mesas, que son mesas para compartir un espacio y un tiempo, se siembran semillas, se abren percepciones y entendimientos que despiertan o fortalecen la difusión y creación alternativa.

Para concluir, quiero decir que haciendo libros se aprende no sólo a hacer libros, sino a sembrar sabidurías materiales e inmateriales. El sendero de los libros artesanales —que tiene pensamiento, acción y corazón— nos ayuda a percibir nuevas dimensiones del mundo social, ecológico, afectivo que existe en las palabras antes de convertirse en Literatura. Esta característica puede fortalecer los discursos que intentan desencantar la relación de consumo (y desecho) con el mundo. Además, los senderos de los libros artesanales fortalecen experiencias de solidaridad que florecen al verse reflejadas en otros tipos de acción comunitaria, social y ecológica. Experiencia que tuve, por ejemplo, al realizar un taller cartonero en la Escuelita Mágica, en San Juancito, Honduras, en el año 2009.

Desde mi punto de vista como poeta-artesano, los aprendizajes en el sendero de los libros artesanales arraigan atenciones, nos dan un rostro, y ahondan nuestra prácticas de la palabra, las transforman, las adecúan, las modulan. Su riqueza yace en la diversificación del tiempo-espacio artesanal, la gestión digna de recursos y el trabajo comunitario, su beneficio es el arraigo de un sueño, y el crecimiento interior y exterior de un grupo o una comunidad, que con creatividad y amistad forma los peldaños de su reflexión. Sin embargo, son riquezas y beneficios que se invierten en un producto que apenas ajusta [o no] al precio público y por ello merecen atención y apoyo. El sendero del libro artesanal no transforma de manera superficial la literatura sino las palabras, relaciones y percepciones que están en las capas profundas de toda literatura. Para mí esta riqueza no se llama la literatura cartonera, sino las voces artesanales (cartoneras, leñateras, fanzineras, etc.) en las que resuenan las palabras que algún día serán otra literatura, poesía, y arte.

Me gustaría hacer eco de esas voces, pero la brevedad de este espacio, me hace dejarlo para otra ocasión. Sólo quiero señalar que el sendero de los libros artesanales tiene una historia, que también nos habla de la resistencia y la generosidad de los poetas-artesanos, esa especie que prolifera y cultiva en lo artístico-comunitario, tiempos y espacios para que arraigue y crezca la palabra en el corazón. Desde un punto de vista ecológico, el sendero de los libros artesanales fertiliza una renovación en la percepción de “los otros” dentro del mundo capitalista y del consumo. No sorprende que muchos poetas artesanos estén muy conscientes de la resistencia que implican sus proyectos. La palabra del poeta y la palabra artesana cartonera, leñatera, tortillera, son como la misma semilla que ellos llevan en su aventura. Y aunque no todo es positivo en ese mundo, en él abundan la riqueza, la belleza y la sabiduría que está sembrando la poesía en nuestro terruño literario, urbano, rural, multilingüe, rico y pobre bajo la Vía Láctea (Hatun mayu, el gran río).

Casas Grandes, Tenochtitlan. 2018.

Notas.

* Texto de próxima aparición en un libro documental sobre los 10 años del Movimiento Cartonero de México.

[1] Generosos poetas-artesanos como Ámbar Past del Taller Leñateros, Raúl Silva (quien ahora hace La Ratona) y Nayeli Sánchez de La Cartonera, Milagros Saldarriaga de Sarita Cartonera, Simón Pedroza de Ediciones Bizarras, Marina Ruíz de la editorial Astrolabio, Nicole Delgado de Atarraya Cartonera, Mariana Rodríguez y Alonso Gordillo de la Cohuiná Cartonera y Lauri García Dueñas de Casamanita Cartonera. Este aprendizaje se complementó además del intercambio de libros y poemarios con editoriales como: Yerba Mala Cartonera, éstanoesunaputaeditorial, Felicita Cartonera, Kodama Cartonera, Ediciones Hungría, Café con Leche, Helecho Cartonera, Amaru Cartonera y otras. Además, mucho aprendí del movimiento de fanzines y libros de artista mexicanos con el que coincidimos en eventos y foros. También agradezco las pláticas con mi amigo el Dr. Rafael Mondragón, las cuales han cultivado esta reflexión.

[2] Pienso que la idea de escuela presupone la idea de que cada actividad del ser humano crea o tiene la potencia de crear un camino, es decir, un aprendizaje que se puede transmitir. Entonces, la escuela requiere el espacio y el tiempo —que pueden ser un lugar y un periodo delimitados, a veces, más o menos delimitados— y un cuidado para conectar y entrelazar aprendizajes diversos que dan forma al corazón, la mente y la manera de vivir de una persona.

[3] En el caso de La Santa Muerte Cartonera, insistimos en la tendencia de muchas cartoneras de utilizar los nombres de santos populares locales. Aunque fuimos advertidos en su momento, fuimos poco cuidadosos al escoger un culto ligado al mundo del crimen y la violencia. De esto aprendí que retomar una figura de la cultura popular tiene que implicar una responsabilidad y atención seria hacia las prácticas y discursos que rodean a dicha figura.

[4]  En el trasfondo de este proyecto, sigue existiendo una crítica al status quo de la literatura actual y la supuesta autosuficiencia del arte individualista sustentado en el genio.

En el sendero de los libros artesanales.

 

Anexo fotográfico.

A. Aprender a hacer

 

 

1 y 2. Plaquettes de la Red de los Poetas Salvajes, Ciudad Universitaria, Ciudad de México.

3 y 4. Fabricación de libros cartoneros.  Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

 

5, 6 y 7. Guardas artesanales utilizando una técnica tipo suminagashi y fabricación de libros cartoneros. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

8 y 9. Apuntes y técnica para el libro Munda, Primera de Munda de Ámbar Past. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

10. Montaje del taller de creación de libros de artista de bajo presupuesto en la Feria del Libro del Zócalo. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

11 y 12. Fabricación de Sensorama de Karen Márquez. 20.20 editorial (2016-2017).

B. Aprender a ver y decir

13. Presentación-Taller de Novela Suvenir de Maria Alzira Brum, CDMX. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

14. Presentación de Invocación al Shumpall de Roxana Miranda Rupailaf en el Festival Sur Itinerante, Chiloe. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

15. Proyecto de libros de artista en la urbe, Salario Mínimo (2014).

16. Junto a Alonso Gordillo y Alejandro Gómez Arias “MEME” en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

17. Junto a la poeta-artesana Lauri García Dueñas  de Casamanita Cartonera en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

18. Poesía por primavera, CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

19. La presentación de Mi país es un zombi, C.U. CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

20. La presentación de El Sueño de Visñu de David Meza, Festival Internacional Poesía Caracol, Tijuana. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

21. Festival de fanzines Zin-amigos, Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012) .

22.La artesana y académica Jania Kudaibergen en la Feria Mutágenos con la Milpa Cartonera. Ciudad de México, 2014.

23. Presentación de Seis cambios en la imaginación de Forrest Gander, con el autor, C.D. Wright y Valerie Mejer, CDMX.

24. Presentación editorial en La Habana, Cuba. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

25. Taller de Ediciones Artesanales (L.E.A) en el Centro Cultural La Pirámide, CDMX. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

C. Aprender a enseñar y aprender a escuchar.

26 y 27. Haciendo libros cartoneros, junto a Héctor Hernández, con niños en la Escuela Taller Mágica de San Juancito, Honduras, 2009. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

28. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Ay! de Pauli Apóstoli [España] y Miriam González [México] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

29. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Novela Suvenir de Maria Alzira Brum [Brasil] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

30. Con Ámbar Past, en su casa de San Cristóbal, mostrando Munda, Primera Munda.

31. Alonso Gordillo, Nicole Delgado, Ámbar Past, Yaxkin Melchy y Andrés González. Poetas artesanos en San Cristobal de las Casas 2016.

32,33 y 34. Acción de arte – presentación de Splendor de Enrique Verástegui, con Daniel Godínez y Señor de los Pajaritos, Aeromoto, 2015. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

35 y 36. Presentación de Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú] con Rafael Mondragón y Hebzoariba Hernández, Feria del Libro del Zócalo, 2016. 20.20 editorial (2016-2017).

Fotos de Libros

37. Libros cartoneros (Santa Muerte Cartonera 2008-2010).

38. Mi país es una casa, Antología de Javier Heraud, Santa Muerte Cartonera, 2009.

39. IUS de Manuel de J. Jiménez, 2.0.1.2. editorial, 2011.

40. El Sueño de Visnu de David Meza, 2.0.1.2. editorial, 2011.

41. Libros de 2.0.1.2 editorial

42. Anacoreta de Alessandro Volt. 2.0.1.2. editorial.

43. Horcas Invisibles de Adelaida Caballero, 2.0.1.3. editorial.

44. Interior de Munda, Primera Munda de Ámbar Past, 2.0.1.3. editorial.

45. Ameba Maga de Juan Salzano [Argentina], 2.0.1.3. editorial.

46. Seis cambios en la imaginación, Forrest Gander [EUA] 2.0.1.3. editorial.

47. Libros de 2.0.1.3 editorial.

48. Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú], 20.20. editorial / Cactus del Viento.

49. Libros de 2.0.1.3 y 20.20 editorial.

50. Interior de Manantial Transparente.