La vida de un gato es la vida de un emperador de almohadas es la vida de hojas verdes por donde se acurrucan pájaros inconcebibles aves de luces o fuegos que se solapan detrás del sol y dentro de los troncos debajo de los automóviles donde el chorreo de los aceites extiende un océano por debajo de la tierra allí donde he entrado buscando las sonoras fuentes de mi origen en el mapa del barrio de los gatos donde también están las señales que me marcan las luces del norte y los bólidos celestes de las calles al poniente mis ojos son el centro de dos jacarandas que caen en primavera mi lengua son dos bugambilias cuyo centro contiene el sabor dorado de los insectos
resbaladiza es la tierra a cuatro pies donde los muros han descuartizado el mundo y su libre tránsito de gatos “gran jefe a un lado del cielo” dice un letrero donde se han perdido las moscas y siento el perfumado abrigo de las mañanas
árboles de sal, raíces que chillan como ratones el viejo gato refunfuña y se queda dormido el gatito comienza a morder los vientos del verano
todo es un desastre cuando me sacan cuando me quitan cuando no debo estar y estoy luego extrañarán al aparecido cuando voy de tránsito por los túneles de varios mundos
yareyes caracoles de mar bateas alma de las varias cosas acocotes pájaros de corral trapos y medias cartulinas replegadas cajas cajas y sonajas cajas y alhajas cajas cajas cajas donde todo espacio ha entrado alguna vez en la creación
el mundo está tapizado de copycat como todas estas siluetas de mí pegadas por las paredes del tiempo y no con estas patitas débiles para la lluvia que han armado mi vida frente al río incontrolable que se lleva a los gatos y sus pequeñas casitas de cajas de cartón
Me marea el tremendo dolor de la velocidad que se mantiene constante sin desaceleración
cuando renazco estoy dormido cuando te veo renacer estás dormido te guiño el ojo y lanzo una mirada antigua como un ocelote a la eterna visión de la noche
Tu meditarás las palabras y yo meditaré sobre tus acciones
entonces vamos escribiendo un doble libro del cual yo me iré más pronto que los últimos poemas que se hicieron bolas bajo la escarcha.
Dios amado, constelación indescifrable de estrellas en mi corazón.
Sueño
Junto con mi hermana estamos frente a un estanque de cuyo borde cae una cascada al infinito. Entro en el estanque y digo -soy como doña topita, soy como la tortuga-. Luego saco una gran piedra del fondo del estanque y la cascada se convierte en una serie de terraplenes inundados. En los bordes del terraplén más alto donde nos encontramos crecen grandes flores amarillas como la seitaka awadachi-sou (Solidago altissima). Entro al estanque y en su interior encuentro un pasillo que lleva a una recámara. Por otra puerta del estanque entra mi hermana y en el centro del pasillo que cruza el estanque nos encontramos. Ya es la época de la seitaka awadachi sou, y del kinmokusei (Osmanthus fragrans var. aurantiacus) el árbol de flores naranjas que según mi amigo Shinnosuke huelen a panqueques. Ya es el inicio del otoño, que será café, amarillo, anaranjado y finalmente rojo. Habrá un otoño rojo. Habrá un tiempo en el que te escuche hablarme. Mientras tanto, doy la bienvenida a este otoño café, el que se llena de castañas y de hojas caídas en los campos de Tsukuba. El otoño amarillo poco a poco se tornará naranja con el kinmokusei, las flores de cosmos y los caquis. El otoño naranja poco a poco se tornará rojo con las hojas del momiji y los kaede.
Postdata
Martín me envía fotografías de la presentación de mi libro Flor de Amaneceres en Argentina. Mariana me envía buenas noticias de la publicación de la antología de poesía japonesa Mandalas, segundo tomo II, también en Argentina. Ryan me dice que «Mi estrella umbilical» se publicará en Estados Unidos. Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones. Bendita sea mi cosecha.
He comenzado a leer una introducción sobre una corriente de teología cristiana japonesa nacida con un temperamento budista y zen. Apenas son nombres en el agua difusa, pero ya comienzo a asomarme. En este diálogo cruzado de la fe, yo pienso: ¿Qué se busca? y ¿Qué se ama?
A veces sé lo que busco, y olvido lo que amo. A veces sé lo que amo, pero olvido lo que busco.
Los japoneses buscan el amor de Dios y aman a la naturaleza. Yo deseo que esa búsqueda los lleve a Cristo sin renunciar a su íntima relación con la inmensidad del cosmos.
Entre todos los otoños, hay un otoño blanco. Incalculables son las estrellas que se mecen entre los susuki (Miscanthus sinensis).
Tsukuba, 25 de octubre, 2024
Kinmokusei, la flor que huele a panqueques tras la lluvia. Octubre, 2024. Tsukuba.
Cascada de los hilos blancos (白糸滝) en Kitakaruizawa, Gunma, 2024. Esta es una cascada-manantial que nace a los pies del monte Asama. Se dice que el agua ha transcurrido 6 años desde que cayó sobre el monte hasta brotar aquí.
Comparto con ustedes el poema «Cristo y las gallinas de la siguiente generación transgénica» un ecopoema publicado por la revista de europea de ecocrítica Ecozon@ y que se basa en la experiencia de una visita a una granja experimental. La granja se encuentra en en Tsukuba, Japón, en el centro llamado T-PIRC de la misma universidad donde trabajo. La visita ocurrió durante un encuentro de Literatura y Ganadería organizado por la profesora Eguchi y el profesor Tajima a quienes agradezco mucho crear este coloquio. El poema describe desde el sentir poético la visita y la visión de los investigadores que buscan encontrar nuevas formas de suplir la enorme demanda de productos animales, la escasez de mano de obra y los problemas que tienen los animales derivados de la ganadería intensiva moderna. Esta visita, que ocurrió durante la pandemia de COVID19, me hizo cuestionarme mi relación con la carne y los productos animales. Concuerdo con los defensores del vegetarianismo cuando señalan que el sufrimiento de los animales a causa de su industrialización nos plantea un grave dilema ético y además reconozco que existe un grave problema espiritual. A raíz de esta visita tomé conciencia de que si queremos vivir con amor a Dios en el corazón nuestra relación insensible con los animales debe cambiar. En el budismo se llama a una relación compasiva hacia los animales y en varias religiones existen criterios morales de cómo debemos tratarlos. Desde el cristianismo podemos (y hemos) de plantear también un estándar de conducta, pues mantener este sistema de sufrimiento y cosificación de las vidas animales nos aleja de Dios, del Espíritu y de Cristo. Nuestra sordera es a la vez un distanciamiento del amor a la creación. Cristo nos enseñó a amar la creación, pues como señala el libro de Job todas las especies animales reflejan la gloria de Dios y no hay ser que no le alabe con su existencia. Nosotros habríamos de admirar, reconocer y procurar una conducta respetuosa, amorosa y compasiva, hacia los animales de compañía y que comemos (cuadrúpedos, bípedos, alados, etc) pues en ningún lugar de la Biblia observamos que se promueva la cosificación de los animales o se justifique su sufrimiento, por el contrario, sus vidas son una ofrenda sagrada. Cristo nació en un establo y la imagen del niño Dios rodeado por seres angélicos y animales, como se suele representar, reconoce que todos los seres pueden admirar a Dios, pues en todos ellos existe un grado de conciencia y todas las formas de vida glorifican con su existencia a quien es la vida.
Hay un pasaje que me gusta mucho y está en el libro de Mateo (23:37). En ese pasaje Jesucristo se compara a sí mismo con una gallina que cuida de sus pollitos para reprender la insensibilidad de la sociedad farisea de su tiempo. Así dice:
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, y no quisiste!
Hay un mosaico que retrata a Jesucristo como «gallina» en el altar de la iglesia Dominus Flevit en el Monte de los Olivos.
Ojalá alguien comente este poema que he compartido en algunos foros. Lo comparto con el ánimo de cultivar una respuesta y señalar que corregir nuestro maltrato a los animales no se puede limitar a buscar nuevas tecnologías para tratar mejor al ganado o los pollos. Por muchas razones (de la salud, éticas, económicas, ecológicas) hay que limitar el consumo de carnes, pero desde la vida espiritual conviene cultivar nuestra capacidad de cuidar a los seres vivos y poner un freno al apetito insensible y voraz que enajena nuestra relación con la obra de Dios. Creo que el argumento de evitar el sufrimiento animal ya se está quedando corto frente al desarrollo tecnológico de cárnicos de laboratorio y animales modificados genéticamente. Por ello, hay que ir más a fondo, hay que reconocer una empecinada conducta pecadora y rebelde a la presencia de Dios, en el fondo del maltrato animal. Nuestra relación con los animales y la creación en general o nos acerca un poco más a la presencia de Dios en nuestro corazón o nos aleja de ella.
Cristo y las gallinas de la siguiente generación transgénica
“¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste!”
Mateo 23:37
Es hora de mirar al frente y con el corazón De reconocer la responsabilidad De corregir algo De palpar el sufrimiento y abrazar
Ayer fuimos al T-PIRC llamado el laboratorio de la siguiente generación: 次世代
Aquí, donde crecen los tomates modificados genéticamente no sé si hay Antropoceno autoconsciente[1] u otras cosas por el estilo
Aquí, en el corazón mismo del producto transgénico y del livestock lo que hay es la siguiente generación
Y aquí se habla de eficiencia y reciclaje de robots y de técnicas de alimentación de los animales-recursos
Y se habla de cómo suplir la demanda creciente de carne, desmedida, de pollo, lácteos y huevos, todo el año y el desafío de la falta de humanos que mañana se hagan cargo de los animales que son esa carne, lácteos y huevos
Y se habla de las dificultades como de importar forrajes desde los EUA o de nutrir con puros granos y soya a quienes originalmente comen pastos
Y entonces aparecen las soluciones tecnológicas los cargamentos las máquinas las investigaciones todo ello, lo que ayuda a sortear los problemas de la siguiente generación
Y se sortean los problemas
Y sin embargo…
¿Por qué nos hemos juntado hoy a hablar de “Ganadería x Literatura”? ¿Qué sentido hay detrás de todo esto? Profesores
¿Quizá esa “x” significa un anhelo de intercambio o de multiplicación fecunda?
Aquí están nuestros dos guías:
Tajima sensei Eguchi sensei
Y el profesor Tajima (investigador del ganado y la avicultura) nos expone una comparación numérica de las especies que aparecen en el Kojiki (El libro de las antiguas crónicas japonesas) y las especies que aparecen en el libro de Génesis
Y nos revela lo que aclaran las palabras antiguas: en el libro japonés predominan los animales salvajes en el libro de Israel predominan animales domésticos de granja y pastoreo
La profesora Eguchi (literata) nos expone su investigación de las ovejas, borregos, carneros, corderos y cabras, una diversidad lingüística hasta llegar al agnus dei
Y nos revela la escasa presencia de los ovinos y caprinos en la historia de la alimentación del Japón y una reciente presencia de los corderos en la literatura del Japón moderno
Y yo pienso en el cristianismo en qué hace el cordero de Dios en estas islas
Luego, la profesora Shimizu (filósofa) nos expone el caso de un artista al que le dicen el “hombre cabra” porque anda, imita y medio vive como cabra en alguna zona del continente europeo
Luego vamos todos a conocer a los animales y luego vamos todos a sentir la realidad
Y la realidad empieza con el borrego experimental y pasa por las vacas experimentales y termina con las gallinas y los pollos experimentales
Y allí, se convierte en una chō-riarity (una cruda realidad)
Después de proveernos de batas, botas, capuchas y y desinfectante el sensei nos guía por cuartos en penumbra con jaulas atiborradas de gallinas frente a jaulas atiborradas de gallos En las hileras de dos pisos de jaulas diminutas dos gallinas por jaula comen y ponen huevos rodeadas de paredes oscuras como cavernas cubiertas con costras de polvo y mugre
Escucho el cacareo nervioso el grito incesante, siento
¿Hay aquí dolor, Cristo?
Entonces el profesor nos lleva al fondo de las jaulas y nos pone a cada uno un pollo entre las manos —agárralo bien firme de las patas y luego abrazándolo te lo acercas al pecho— nos dice y nosotros así hacemos y el pollo se tranquiliza y siento el calor de su temperatura y el profesor nos dice —el calor corporal de los pollos es mayor al nuestro alrededor de 40 a 41 grados—
Entonces con el pollo sostenido comprendo nuestro pecado: entre el calor y las granjas avícolas a gran escala están los virus
Luego regresamos los pollos a sus jaulas ¿Hay aquí dolor, Cristo?
Ésta es la cruda realidad —nos dice— y nos explica sobre sus investigaciones con los huevos y los pollos y las máquinas incubadoras autorreguladas —costosísimas— que empollan huevos por cientos y nacen los pollos en estas máquinas los 365 días del año Y yo pienso de dónde viene la energía para los pollos y las incubadoras y el pecado otra vez se me aparece como un rayo eléctrico que va desde una planta de energía nuclear a la pechuga de pollo rellena de vegetales y queso que me comí sabrosamente en el almuerzo
Hay mucho por hacer parece decir el profesor con sus investigaciones, y yo hago mi parte, literatos ¿tú, eco-poeta qué dices frente a la realidad de la vida?
Ayer me he preguntado por el día de hoy ¿a dónde ir, Dios?
¿Hay también un Cristo que diga dejad que los animales vengan a mí?
Y entonces veo una escena la de Cristo recién nacido en un establo rodeado de los animales ovejas, burros, vacas, pollos y los humildes pastores que celebran al rey de la esperanza y el perdón
Y veo una luz como la de una estrella pequeña que relumbra con persistencia: es la historia de mi amigo Shinnosuke en Saitama con sus gallinas es la de Raúl en Santa Clara de Yarinacocha con sus pollos es la de Ámbar en San Cristóbal de las Casas con sus gallinitas de guinea es la de Carlos y Sandra en Santa María Zacatepec con sus patos y guajolotes
Y pienso y siento, Dios sí, hay muchísimo que hacer, hermanos la cuestión es ¿cuál es el primer paso?
Marzo, 2021. Ichinoya, T-PIRC (Tsukuba-Plant Innovation Research Center), Japón.
[1] “Antropoceno autoconsciente” (Self-conscious Anthropocene) es un término acuñado por la crítica Lynn Keller para nombrar al fenómeno de la consciencia cultural y crítica de la escala y severidad de los efectos de la acción humana sobre el planeta.
Recientemente publicaron algunos poemas del poeta, activista y caminante Nanao Sakaki (1923-2008) en la revista Otros diálogos del Colegio de México. Espero que el lector disfrute estos poemas y se conmueva con la profundidad de su visión.
Además, en 2018 estuve en el homenaje de los diez años de la muerte del poeta Nanao Sakaki y los 50 años del movimiento Buzoku (La Tribu). El homenaje se realizó en el barrio de Kokubunji, Tokio (31 de marzo, 2018). Asistieron poetas, artistas, admiradores y hippies que compartieron la vida y los sueños de Nanao, También pude constatar la admiración que producen sus poemas a académicos, músicos y nuevas generaciones de artistas jóvenes. Muchos poemas de Nanao han sido adaptados como canciones. Un ejemplo de la poesía cantada de Nanao es la apasionada interpretación que hacieron los rockeros Sebun & Bianca basándose en el poema Sunshine Orange (サンシャイン・オレンジ 1975). Previamente interpretan una versión musicalizada de un canto indio Mohawk que adaptó Gary Snyder al inglés y luego Nanao al japonés. Se trata de una oración llamada «Canto a la gran familia» o «Canto a la familia del universo».
Este fue el último poema que escribí en el barrio de Hanabatake, antes de mudarme a Ninomiya, se trata de un tocón viejo cubierto con unos hongos que llaman saru no kake o «asiento de mono». El tocón se encuentra en el parque de Hidamari y tengo la impresión de que algún vecino raspa el tocón cada cierto tiempo para cosechar los hongos. En invierno volvieron a brotar nuevos hongos al tocón, pero esta vez de un color más blanco. Comparto una imagen del tocón y los hongos el día que nevó, así como algunas imágenes de la nevada pasajera en Hanabatake.
Tocón de invierno
Hacia el norte el tocón raspado celebra todo la nieve y el sol los saru no koshikake que nacieron más blancos.
Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba. Enero 2023.
*Saru no koshikake, サルノコシカケ, literalmente “asiento del mono”, es el nombre genérico de los hongos de la familia Polyporaceae. El nombre alude a la forma y rigidez de muchos de estos hongos que crecen de forma perpendicular sobre los troncos y tocones de los árboles a modo de pequeños asientos o repisas para los animales. Algunos de ellos como el maitake son comestibles o utilizados en la medicina tradicional (Ganoderma).
Saru no koshikake, サルノコシカケ, Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba, enero 2023.