Ha empezado la temporada de lluvias llamada tsuyu 梅雨.
El reflejo del cielo a veces es grande, a veces pequeño. 梅雨の入り、空の反映はある時大きい、ある時小さい。





Tsukuba, tsuyu de 2022.
Campo de arroz, gotas del tsuyu y lirio de agua (suiren)
Ha empezado la temporada de lluvias llamada tsuyu 梅雨.
El reflejo del cielo a veces es grande, a veces pequeño. 梅雨の入り、空の反映はある時大きい、ある時小さい。





Tsukuba, tsuyu de 2022.
Campo de arroz, gotas del tsuyu y lirio de agua (suiren)
ななお・さかき、山尾三省と長沢哲夫の足あとについて自分で書いた詩です。2018旅をして、薩摩川内市、屋久島と諏訪之瀬島に訪ねました。そのとき、部族の友達と家族たちが自分の家と心を開いて、世話になってくれました。
Nota 1
Se trata de un ecopoema siguiendo la ruta de vida de tres poetas japoneses de fines del siglo XX y principios del XXI, poetas vagabundos y campesinos que dedicaron su vida al diálogo con la naturaleza: Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa. Se trata de un poema de inmersión ecopoética por las islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima durante el viaje que el autor realizó entre el 9 y 26 de marzo de 2018 con el apoyo de una beca de la Japan Student Services Organization.
Agosto de 2024
Nota 2
Este poema lo escribí en 2018 como un poema que reúne las experiencias de mi viaje de investigación ecopoética por el sur de la isla de Kyūshū y las islas japonesas de Yakushima y Suwanose. Durante este viaje amigos japoneses, amigos poetas y familiares de los poetas Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa me abrieron las puertas de sus casas y las de su corazón para mostrarme lo que queda del movimiento del Buzoku o Las Tribus, un movimiento de poetas que en los años sesenta renunciaron al «Japanese way of life» y se alzaron contraculturalmente frente a la modernización hegemónica para emprender diversos caminos de reconexión con la tierra y el espíritu de los seres humanos auténticos “primitivos” del mundo.
Durante mi viaje, medio siglo después del movimiento de Las Tribus, me encontré, por ejemplo, con los registros familiares, fotografías y diversas anécdotas de Nanao Sakaki preservadas en el museo de la literatura de Satsuma Sendai (Satsuma sendai magokoro bungakukan), también visité la “Ermita de la tonta perspectiva” (Gukaku-an) de Sansei Yamao, una cabaña-estudio en un pequeño caserío de Yakushima y que es cuidada y conservada en memoria del poeta por su hermano y su esposa. También tuve la oportunidad de visitar al poeta pescador Tetsuo Nagasawa y su esposa Rada quienes viven en la pequeñita isla de Suwanose, una isla volcánica con apenas 70 habitantes, alejada de Tokio y las grandes ciudades, un terruño en la vastedad del azul océano.
La isla de Suwanose y sus habitantes están conectados con la historia de una comuna contracultural fundada por Las Tribus en los años sesenta, a distintos movimientos ecológicos y hoy en día a la basura marina y la destrucción de los arrecifes. Por su parte, la isla de Yakushima es hoy en día un modelo de turismo ecológico sustentable, aunque el turismo masivo amenaza a sus bosques sagrados de árboles sugi, que se dice que inspiraron los bosques de la animación La Princesa Mononoke. En el sur de la isla de Kyushu se encuentra Satsuma Sendai, el lugar de nacimiento del poeta Nanao Sakaki hace cien años. Se trata de un pueblo cuya economía depende en gran parte de los recursos financieros que recibe del gobierno japonés por albergar una planta de energía nuclear en su territorio.
El viaje por este camino, siguiendo versos, historias, recuerdos y personas es uno que sigue abierto para quien lo quiera emprender.
Agosto de 2024
Nota 3: Sueño
Soñé con basura, basura que llenaba los mares.
A las 9:00 de la mañana llegué al puerto de Suwanose. Allí en el muelle de concreto me esperaban Tetsuo Nāga y su pareja, Rada. Ellos me llevaron a la casa, donde dejé mis cosas en el cuarto de huéspedes y desayuné ligeramente en la casa que Nāga construyo. Ésta es una casa circular, de madera, que yo me imagino como una especie de yurta mongola. La casa de manufactura rústica, con ofuro de barro y ventanales de madera pareciera una casa hecha en México. Con Nāga y Rada conversamos de geografía y Rada me contó que a él le gustan los mares y es pescador.
Nāga me mostró una antología de poesía mexicana moderna en japonés[1] y me dijo que lo que los poemas que más le gustaban de dicha antología eran de un poeta de nombre Ámbar Past. Yo, sorprendido, le dije que ella era mi amiga y que ahora vive en los Himalayas. Le conté a Nāga que la casa de Ámbar que yo visitaba en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, una casa muy parecida a la casa de él y Rada en Suwanose. Nāga me contó que él mismo había construido la casa después de que se mudaron a la isla.
En la tarde fui con Nāga a la playa, que aquí dicen bana (バナ) en vez de hama. Luego estuve un largo rato entre el roquerío de la baja marea mirando los peces y las olas romperse a lo lejos en el arrecife. Estuvimos caminando entre las rocas, como raqueando. Estas playas hoy en día reciben la basura de muchas partes del mundo (probablemente este fenómeno se deba en parte a su ubicación justo en medio de la corriente de Kuroshio). Luego Rada y Nāga me contaron que cada semana hay brigadas de limpieza para recoger la tanta basura de las playas de Suwanose, aunque siempre aparece más basura.
Después de visitar la playa, subimos a las faldas del volcán activo de la isla. Allí, vi la fumarola de ceniza del volcán y unas cabras cimarronas que comen las yerbas y pastos. En el camino nos detuvimos a visitar un pequeño parque donde el yamazakura (cerezo silvestre) se ha convertido en un punto de atracción de los habitantes para pasar los días de campo, especialmente en primavera. Cuando descendíamos en el automóvil, Nāga me mostró el lugar del antiguo Ashram. Ahora, allí hay un establo que se utiliza para resguardar a las vacas del “pueblo” de esta isla de 70 habitantes.
De regreso, le muestro a Nāga unos pequeños caracoles que encontré en la playa. Takaragai se llaman, los trae la marea a esa playa, me dice.
Nāga me mostró el jardín, el huerto (hatake) y los árboles frutales. Hablamos del clima templado de la isla, parecido al clima de ciertas partes de México y de Latinoamérica. Hablamos de Latinoamérica y Japón, de la vida en las ciudades y el campo, de la contaminación de los ríos, aguas y mares. Ellos me dicen que en esta isla, aunque el clima es propicio para la agricultura, el agua es poca y escasea.
Al filo de la noche me bañé en el ofuro de barro calentado desde afuera con leña.
Cenamos sashimi de tsubashi y pescaditos fritos, vegetales, sopa, frijoles y vino. Escuchamos música de Mali, canciones de Manu Chao y canciones wixárikas. Nāga me muestra su diccionario de español y una antología de poesía de Federico García Lorca (una edición de Editores Mexicanos Unidos, la misma que yo tengo en mi casa en la Ciudad de México).
Antes de dormir, me asomo a la noche, que era de luna nueva, y veo infinidad de estrellas. Pienso en Ámbar Past y en esta casa en una pequeña del archipiélago de las Tokara en donde estoy junto a un poeta pescador y su pareja. Afuera, las estrellas me ven y el viento sopla en los bambúes. Escribo:
Nanao, Sansei, Nāga. Estos miembros de Las Tribus buscaron en las raíces y se convirtieron en habitantes nativos.
2023
[1] Se trata de Gendai Mekishiko shishū 『現代メキシコ詩集』(Antología poética del México contemporáneo), edición y traducción de Yutaka Hosono, Japón: Shin sekai gendaishi bunko, 2004.
TRES MANERAS DE SER NATIVO
Suwanose jima
Dios, estrella del espíritu
llena mi sueño
en el vacío humilde,
en la danza de los días.
Episteme de luz,
de las flores,
deja tu graciosa palabra
descansar
en el silencio de marzo.
Estrellas
y caracoles
en la playa
escucho las olas
en mi respiración
y veo la corriente
de kuroshio,
antigua
e invisible.
Le he dicho al poeta pescador,
—si tomo un barco
sobre esta corriente
llegaré a México—
y nos reímos juntos.
Nāga, (Tetsuo Nagasawa)
es su nombre
que significa la serpiente,
mensajera de aguas
un dragón
del Pacífico.
Nāga, yo me siento
como un hermano menor
de un hermano mayor,
en tu casa,
en Suwanose,
donde montas sobre la corriente
y me mencionas
a la poeta Ámbar Past
—y esta casa es igual
a la casa de Ámbar
que conocí en Chiapas—
¡Ah!
los Himalayas, los Méxicos,
las islas japonesas, las mandarinas
sashimi y pescados fritos,
cenamos juntos
Nāga, Rada y yo
en esta isla de 70 habitantes
y un volcán activo.
Y esa noche
antes de llegar
a la casa de Nāga
soñé con la basura
que atiborra
las playas
de todos los mares
y estuve ahí,
en Suwanose,
a diez horas en barco
desde Kagoshima
entre corales
y botellas de PET
de todos los mares.
Rada, me dice
—Cada tanto
la gente de la isla
recolecta la basura
para enviarla a Kagoshima,
pero siempre
llega más basura
y esa basura la comen
los peces, las tortugas,
las aves
y enferman—
Dios,
en este barco del mundo
cuida mis ojos de la basura
y de la basura en mi corazón.
Muéstrame la manera
abundante de flores
jardines, pájaros
y coral azul:
—Inochi no sango— Coral de la vida
dijeron hace décadas
estos poetas ecologistas
para salvar los corales
y jóvenes de América
vinieron en sueños
a Suwanose.
Yakushima
Hoy,
mis manos
y mis pies
me mueven
llevando
las semillas
de algún brillo
por tierras lejanas,
con el amor
de mis abuelitos
y de mis conchitas
de Coatzacoalcos.
Sobre estos caracoles,
que se llaman
takaragai, cauries,
caracoles de tesoro,
brilla el violín wixárika
así como hace unos días
en un margen del río Isso,
brillaron las flores
de la palabra florida
del pájaro xiuhtototl.
Aquel entonces, en Yakushima,
la isla del cedro Jōmon,
en la casa de los Yamao,
hablamos de flores
e insectos
y del pájaro sankōchō 三光鳥
un ave del paraíso
de mayo.
Esa noche,
hablamos de la palabra
que llena el corazón de flores
y reí junto al hermano menor de Sansei Yamao
Akihiko “Calabaza Tonta”
y su esposa Haruko
y la guitarra de Te-chan
quien ahora lee mi poema.
Japoneses de la ciudad,
ex ciudadanos,
que ahora cultivan la tierra
y rezan
al Buda Amida.
Y Amida Nyorai
está en el paraíso
de una cabaña de montaña 山小屋
y deja escuchar canciones de compasión y milagro.
Aquí, en su ermita de la tonta perspectiva 愚角庵,
Sansei recitaba a Milarepa
leía a Rumi
recitaba el Sutra del Loto
y con Shinkai
escuchaban un disco de Yupanqui.
Y el buen vivir
del corazón
llenó de perfumes
este cuarto
cuyos libros ahora envejecen
y cuyos tatamis se llenan de hormigas.
Colecciones de piedras,
fotografías junto a las plantas,
Sansei Yamao —líder anarquista
del 68 japonés—
que siembra camotes
y papas,
escribe poemas de la calabaza
y las flores
que sobreviven a los tifones.
Y Calabaza Tonta
me enseña el disco de Yupanqui:
El hombre, el paisaje y su canción;
grabado en Sapporo
y saca libros que me regala,
entre ellos un tratado sobre Bashō
(que algún día espero leer)
Y en fina caligrafía escribe su nombre
y en fina caligrafía escribe su nombre
愚唐茄子 Gutōnasu (Calabaza Tonta).
Esa noche comemos camarones empanizados,
espinacas y un delicioso guiso de papas de Yakushima.
Yo hablo en japonés,
casi sin saber cómo,
explicando con el corazón
el final del canto de Tecayehuatzin
en la reunión de poetas de Huexotzingo:
flor y canto es lo que hace posible nuestra amistad
—Éramos jóvenes
buscando nuestro camino,
pero en ese momento, quién diría
que treinta años después
vendría un poeta mexicano a visitarnos—dice Haruko.
¡Ah!
Camino escondido,
es el de Shirakawa, el de Isso
que lleva a un templo budista zen
junto a piedras de dos toneladas.
Allí fueron juntos Sansei Yamao y Nanao Sakaki
a visitar las aves del paraíso.
¡Sankōchō!
¡Sankōchō!
Satsuma Sendai
Aves del paraíso
que regresan cada año
a las islas del sur
como las flores del mokuren,
como las cenizas
y los huesos triturados
de Nanao Sakaki
que volvieron
al río Sendai
al norte de Kagoshima.
Allí, en la tierra natal de Nanao
vi el índigo de la familia
de los tintoreros de Satsuma,
y el azul era un pez recién nacido
migrando al mar.
Y quizá ahora,
Nanao, el caminante
que llegó a la Luna,
que fundó la Academia de vagabundos,
parte en su viaje planetario
por esta galaxia
en un grano de arena.
Parte en una balsa,
en una canción
de esta tribu.
Ah, semillas del viento
que traen las buenas nuevas
de las islas misteriosas.
Semillas del viento
van caminando
navegando
y cantando
con la primavera:
Por el camino nativo
dispersas por las colinas
florecen las yamazakuras.
9-26 de marzo, islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima














Yakushima, Satsuma sendai, y Suwanosejima, 2018. fotos por Yaxkin
Querido David Parra (T’aichi chuan)
El día de mi cumpleaños me fui caminando al monte Tsukuba (así le dicen, es un cerro grande). Siempre había ido hasta el pie del monte en bus (40min) o en bicicleta. Esta vez me fui solo caminando desde mi casa, hice como cuatro horas hasta el parque de los ciruelos, al pie del cerro. Llegué cansado.
Había algunos ciruelos florecidos (rosados y blancos) y un aguilucho (gavilancito) anduvo presente
todo el día planeando en el cielo.
No sé, es la primera vez que hago algo tan simple como llegar a pie.
Querido David
Quién soy yo
no lo sé
un poeta que se volvió peregrino
un peregrino que se volvió poeta
un cantador de historias
un aprendiz del baile
Si digo gracias es con gracia
si no digo nada
estoy agradeciendo
si voy con gracia
¿cuál es el error?
ése es el bello momento
que llevo
es tan ligero
que puedo volar

David Parra Maldonado:
agradecer es estar en gracia
contemplar ciruelos florecidos
rosados y blancos
y un aguilucho volando …
esa visión es el poema
en flor
lo más sencillo
lo más simple
lo más bello
irrepetible…
pies caminando que vuelan…
el poeta es siempre un peregrino
de la gracia
y de la belleza.
BRAVO delfín!
7 de febrero de 2021
Recibo un bonito correo de Beth y Gary Lawless con fotos y poemas del territorio del Caribú y una carta de Nanao Sakaki tras su paso por aquellas tierras de agua y hielo.
Leyendo me doy cuenta, la lección
Estos años de aprendizaje
sin hallar la traducción japonesa
de «espontaneidad» en mis conversaciones
y llega una carta de Nanao a Gary Lawless
en la que describe su impresión frente a los témpanos de hielo en el mar
que dice omowazu 思わず…とつぶやく (espontáneamente, murmuro «Creo en Dios»…)
que el traduce como Sonrío y murmuro (I smile & murmur «I believe God»…)
y busco y hallo «espontaneidad» en mi diccionario y hallo shizen 自然
la naturaleza
y recuerdo que naturaleza es originalmente el zhiran
(la espontaneidad taoísta)
¡Ah!
no era un concepto, sino tal cual una sonrisa
y me sale un largo ¡Aah!
Les escribo un correo:
Thank you, Beautiful words from Caribou territory.
Looking at the letter
Nanao’s line in Japanese omowazu to tsubuyaku (spontaneously I murmur) is translated by him just as “I smile & murmur”
Smile
Yaxkin
1 de febrero, 2021
Este poema lo escribí hace varios años como parte de un homenaje a Nicanor Parra del que perdí la pista. Ésta es una versión reciente de ese poema que alude al poema «Defensa del árbol» de Nicanor Parra.
DEFENSA DE MI ÁRBOL Llorar y reír son frutos de nuestro árbol y para el que no ríe ni llora su árbol está seco. un muchacho maya Mi camino es bosque, pero hablo de cosas que quizá a nadie le importan o ya no responden los edificios con sus preguntas y sus ventanas apagadas. Mi camino es bosque, de todos los tipos de árboles, porque son máscaras para los dioses del cielo, los que soplan y se alegran haciendo relámpagos. Hablo con las plantas, escucho el aire, te diré un secreto... -otras civilizaciones son las hojas respirando o los troncos chamuscándose en el fuego hay un dios en el fuego con una corona azul y hay un árbol que nace del árbol quemándose- Ahora un fuego verde brota, respira, y aúlla al cielo sin estrellas Y el ángel sube en remolinos de humo y aúlla como si sus vértebras se quebrasen. Son las vértebras del que sueña y vive en la fascinación. no más sangre dicen en el hormiguero y born this way dicen las serpientes. Ideas indómitas como las nubes pasan y nada se apaga ni se cierra: un espíritu joven canta, canta y luego transforma su canto en orejas. Escuchar es un verdadero peligro para la destrucción y el aniquilamiento. Pero cómo saber si el que está detrás mío viene con mi nombre entre sus manos o si el que va delante mío nace cortando un árbol, nace cortando el tiempo, o nace cómo un árbol que vuela en sus sueños hacia las nubes o si el que camina aquí y ahora nace del árbol, sueña al niño, respira el eón, alaba al quetzal del fuego. Ciudad de México-Tsukuba (2011-2021) Esta versión del poema ha tomado diez años en escribirse, es como una semilla que brotó y ha tardado diez años en dar su primera flor. Fue hace diez años cuando conocí de manera casi milagrosa a don Nicanor Parra. Entonces, viajaba con el poeta Héctor Hernández y dos amigos chilenos por la costa central de Chile. Después de visitar la tumba de Huidobro, pasamos por Tres Cruces, donde se encontraba la casa de don Nicanor Parra. Este es un extracto de un correo que escribí a mi amigo Manuel de J. Jiménez.
… fuimos a su casa en Las Cruces, otro pueblo como a 10 minutos de ahí. Lo más alucinante que me ha sucedido en la vida fue conocerlo. Llegamos así a lo güey, y yo super nervioso, el viejo nomás como que se asomó y nos vio y salió a saludarnos. Nos hizo un poquito de conversa ahí mismo a la puerta de su casa nomás… me citó cosas de Juan Rulfo, me dijo -México, ése si que es un país, cosa seria- y me recitó una canción entera, [que resultó ser] un corrido de los Tigres del Norte… [luego] vi en sus ojos algo lindo: un viejo poeta y un poeta joven son lo mismo. […] La poesía sigue, seguirá más allá de nosotros y hasta que desaparezca la raza humana. La poesía es nuestra especie, a pesar de todo lo estúpida e involucionada que es nuestra especie, sólo la poesía nos pertenece, pero es algo que aún no sabemos [tú y yo] y que permanece misteriosamente para nuestra mente poco explorada.















Lentamente, cuidadosamente
mezclo el take no ko gohan
que acabo de sacar de la arrocera
Con la fuerza de mis músculos
con cada movimiento
arriba y abajo
de la cuchara
se mezclan el take no ko
el aburaage
el arroz impregnado
de mirin, shōyu y dashi
y unas hojas picadas de ki no me
Y lo muevo con la fuerza de mis músculos
mientras me llega el aroma perfumado
de mi comida de hoy
Esta es la luz que me ha dado el día
para ver mi alimento
Este es el espacio que me ha dado la tierra
para preparar este arroz
en mi cocina
Estas son las herramientas
que me ha dado la humanidad
para preparar un take no ko gohan
caliente y nutritivo
Este take no ko me lo ha dado Keiko
para alegrar mi día y disfrutar
una rica comida de primavera
Yo solo pongo ahora
mi atención en preparar con atención mi plato
y saborearlo
después de dar gracias
a quien es todo lo posible.
Hanabatake
13 de mayo, 2020

Ernesto Cardenal
El primero de marzo de 2020
con 95 años murió el poeta
Ernesto Cardenal
Ahora Dios lo eleva a las estrellas
y en la luz que nos habita
sus palabras habitan
alumbrando a quienes
trabajan por el prójimo
y por la Madre Tierra
Pensaba en la identidad y la poesía
quizá porque pienso que tu diste identidad
a la poesía contemporánea
en el Español o Castellano,
en esta lengua que en
Abya Yala, Turtle Island,
Cem Anáhuac, Wall Mapu,
Mayab, Tahuantinsuyo,
Solentiname y Yaponesia
tiene distintas vidas
en diversidad de flores y cantos
Castellano
que brota en el suelo humilde
generoso y rico
que brota en el trabajo sencillo
generoso y profundo
que brota en el sueño sereno
transformador y divino
Y así en sus brotes
que vuelven a traer la vida
a este continente
mi corazón
te honra con agradecimiento
Luz del sol,
salgo hoy por la mañana
a trabajar
Hanabatake,
2-5 de marzo, 2020.

La lámpara Marcos 4, 21-25
Este evangelio lo tuvimos en una misa en Macarroncito, la última isla del archipiélago de Solentiname, y la más incomunicada de todas. La misa fue en la casa de doña Yoya, bajo una enramada. Enfrente de nosotros una ensenada azul. Lejos, en medio del lago, la pequeña y solitaria isla de La Zanata, y más lejos, como saliendo del agua los dos volcanes de la gran isla de Ometepe. Llegamos a celebrar la misa a Macarroncito porque está muy retirado del resto del archipiélago y los que viven allí, muy pobres y casi sin botes, pocas veces pueden venir a nuestra iglesita.
También les dijo: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla bajo un celemín o bajo la cama? No, la lámpara se pone en alto, para que alumbre.
(…)
Dice Rebeca, la mamá de Julio: La lámpara es Cristo. Porque él dijo: yo soy la luz. El que lee el evangelio y después guarda el libro dentro de un cajón, es el que esconde la luz. El que lo lee y se lo comunica al otro es el que saca la luz , para que aquél se lo comunique también a otro vecino. Y así se va comunicando la palabra de Cristo, como una luz con la que se prende otra.
[Ernesto Cardenal, El evangelio en Solentiname, volumen primero, Ministerio de Cultura, Departamento Ecuménico de Investigaciones, Managua, 1979, p.220]
Billones de galaxias y billones de estrellas
Las estrellas de donde venimos
¿Por qué existe el mundo
en vez de solo la nada?
algo tan inmensamente grande
será con algún propósito
Si toda vida acabará
¿Cuál es el sentido del universo?
Cada puntito de luz es un mundo
y nosotros un puntito
microscópico
entre las galaxias
que se creyó centro del universo
Si hay creación será por algo
y tiene sentido este mundo en que vivimos
Qué desperdicio sería si se acabara el universo
y no hubiera vida tras la muerte
Primero solo dos: Dios y la nada
los planetas son estériles
pero a uno lo cubrió de creaturas
para amarlas
si la muerte fuera el final de todo
no se justificaría la existencia del mundo
No se sabía lo grande del cosmos
billones de estrellas en una galaxia
y todo el universo observable
es una partecita de lo que hay
y noventa por ciento no se ve en telescopios
La materia inanimada se reprodujo
y billones de años después
nuestros primos animales y nosotros
Los mismos átomos de todo el universo
nacidos de concentraciones de gas
de lejanísimas estrellas
que ya no existen
¿cosmos o caos?
No sabemos si es el único universo
Homo sapiens muy recientemente aparecido
con planeta especial para que viva
y lo transforme
redondo y dando vueltas día y noche
caliente y frío para tener la vida
alternando frío y calor
si solo día sería muy ardiente
si solo noche se congelaría
Y con sol
sin sol no existiríamos
comemos sol
nuestra vida es luz solar
la luz creó la vida
Managua, 4 de octubre de 2018
[Ernesto Cardenal, Hijos de las estrellas, Anama Ediciones, Nicaragua 2018]
1.
Las tortillas no nos piden nada más que disfrutar su sencillez. Su saludable simplicidad es esa. Recuerdo que de niño aprendí a comerlas solas, recién salidas y calientes. “Así solas”, en japonés diríamos sono mama ii desu, y ese sono mama es una frase que nos enlaza a la tierra, a la existencia libre, a la meditación y la salud de lo que está completo en sabor y en sentido. La tortilla es la redondez donde se expresa toda la ecopoética de la milpa.
Este verano subí el monte Fuji. Al ver la hermosa salida del sol, tuve la siguiente visión: el sol nacía como un niño pequeño, arropado por su madre, la tierra, con ropa para el frío. Este era el rostro del sol cuando amanece en las islas.
Verano, 2019
