Tocón de invierno

Este fue el último poema que escribí en el barrio de Hanabatake, antes de mudarme a Ninomiya, se trata de un tocón viejo cubierto con unos hongos que llaman saru no kake o «asiento de mono». El tocón se encuentra en el parque de Hidamari y tengo la impresión de que algún vecino raspa el tocón cada cierto tiempo para cosechar los hongos. En invierno volvieron a brotar nuevos hongos al tocón, pero esta vez de un color más blanco. Comparto una imagen del tocón y los hongos el día que nevó, así como algunas imágenes de la nevada pasajera en Hanabatake.

Tocón de invierno

Hacia el norte
el tocón raspado celebra todo
la nieve y el sol
los saru no koshikake
que nacieron más blancos.

Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba. Enero 2023.

*Saru no koshikake, サルノコシカケ, literalmente “asiento del mono”, es el nombre genérico de los hongos de la familia Polyporaceae. El nombre alude a la forma y rigidez de muchos de estos hongos que crecen de forma perpendicular sobre los troncos y tocones de los árboles a modo de pequeños asientos o repisas para los animales. Algunos de ellos como el maitake son comestibles o utilizados en la medicina tradicional (Ganoderma).

Saru no koshikake, サルノコシカケ, Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba, enero 2023.

Tsuyu, 2022

Ha empezado la temporada de lluvias llamada tsuyu 梅雨.
El reflejo del cielo a veces es grande, a veces pequeño. 梅雨の入り、空の反映はある時大きい、ある時小さい。

Tsukuba, tsuyu de 2022.
Campo de arroz, gotas del tsuyu y lirio de agua (suiren)

Tres maneras de ser nativo : Poema de un recorrido en busca de tres poetas japoneses

ななお・さかき、山尾三省と長沢哲夫の足あとについて自分で書いた詩です。2018旅をして、薩摩川内市、屋久島と諏訪之瀬島に訪ねました。そのとき、部族の友達と家族たちが自分の家と心を開いて、世話になってくれました。

Nota 1

Se trata de un ecopoema siguiendo la ruta de vida de tres poetas japoneses de fines del siglo XX y principios del XXI, poetas vagabundos y campesinos que dedicaron su vida al diálogo con la naturaleza: Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa. Se trata de un poema de inmersión ecopoética por las islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima durante el viaje que el autor realizó entre el 9 y 26 de marzo de 2018 con el apoyo de una beca de la Japan Student Services Organization.

Agosto de 2024

Nota 2

Este poema lo escribí en 2018 como un poema que reúne las experiencias de mi viaje de investigación ecopoética por el sur de la isla de Kyūshū y las islas japonesas de Yakushima y Suwanose. Durante este viaje amigos japoneses, amigos poetas y familiares de los poetas Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa me abrieron las puertas de sus casas y las de su corazón para mostrarme lo que queda del movimiento del Buzoku o Las Tribus, un movimiento de poetas que en los años sesenta renunciaron al «Japanese way of life» y se alzaron contraculturalmente frente a la modernización hegemónica para emprender diversos caminos de reconexión con la tierra y el espíritu de los seres humanos auténticos “primitivos” del mundo.

Durante mi viaje, medio siglo después del movimiento de Las Tribus, me encontré, por ejemplo, con los registros familiares, fotografías y diversas anécdotas de Nanao Sakaki preservadas en el museo de la literatura de Satsuma Sendai (Satsuma sendai magokoro bungakukan), también visité la “Ermita de la tonta perspectiva” (Gukaku-an) de Sansei Yamao, una cabaña-estudio en un pequeño caserío de Yakushima y que es cuidada y conservada en memoria del poeta por su hermano y su esposa. También tuve la oportunidad de visitar al poeta pescador Tetsuo Nagasawa y su esposa Rada quienes viven en la pequeñita isla de Suwanose, una isla volcánica con apenas 70 habitantes, alejada de Tokio y las grandes ciudades, un terruño en la vastedad del azul océano.

La isla de Suwanose y sus habitantes están conectados con la historia de una comuna contracultural fundada por Las Tribus en los años sesenta, a distintos movimientos ecológicos y hoy en día a la basura marina y la destrucción de los arrecifes. Por su parte, la isla de Yakushima es hoy en día un modelo de turismo ecológico sustentable, aunque el turismo masivo amenaza a sus bosques sagrados de árboles sugi, que se dice que inspiraron los bosques de la animación La Princesa Mononoke. En el sur de la isla de Kyushu se encuentra Satsuma Sendai, el lugar de nacimiento del poeta Nanao Sakaki hace cien años. Se trata de un pueblo cuya economía depende en gran parte de los recursos financieros que recibe del gobierno japonés por albergar una planta de energía nuclear en su territorio.  

El viaje por este camino, siguiendo versos, historias, recuerdos y personas es uno que sigue abierto para quien lo quiera emprender.

Agosto de 2024

Nota 3: Sueño

Soñé con basura, basura que llenaba los mares.

A las 9:00 de la mañana llegué al puerto de Suwanose. Allí en el muelle de concreto me esperaban Tetsuo Nāga y su pareja, Rada. Ellos me llevaron a la casa, donde dejé mis cosas en el cuarto de huéspedes y desayuné ligeramente en la casa que Nāga construyo. Ésta es una casa circular, de madera, que yo me imagino como una especie de yurta mongola. La casa de manufactura rústica, con ofuro de barro y ventanales de madera pareciera una casa hecha en México. Con Nāga y Rada conversamos de geografía y Rada me contó que a él le gustan los mares y es pescador.

Nāga me mostró una antología de poesía mexicana moderna en japonés[1] y me dijo que lo que los poemas que más le gustaban de dicha antología eran de un poeta de nombre Ámbar Past. Yo, sorprendido, le dije que ella era mi amiga y que ahora vive en los Himalayas. Le conté a Nāga que la casa de Ámbar que yo visitaba en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, una casa muy parecida a la casa de él y Rada en Suwanose. Nāga me contó que él mismo había construido la casa después de que se mudaron a la isla.

En la tarde fui con Nāga a la playa, que aquí dicen bana (バナ) en vez de hama. Luego estuve un largo rato entre el roquerío de la baja marea mirando los peces y las olas romperse a lo lejos en el arrecife. Estuvimos caminando entre las rocas, como raqueando. Estas playas hoy en día reciben la basura de muchas partes del mundo (probablemente este fenómeno se deba en parte a su ubicación justo en medio de la corriente de Kuroshio). Luego Rada y Nāga me contaron que cada semana hay brigadas de limpieza para recoger la tanta basura de las playas de Suwanose, aunque siempre aparece más basura.

Después de visitar la playa, subimos a las faldas del volcán activo de la isla. Allí, vi la fumarola de ceniza del volcán y unas cabras cimarronas que comen las yerbas y pastos. En el camino nos detuvimos a visitar un pequeño parque donde el yamazakura (cerezo silvestre) se ha convertido en un punto de atracción de los habitantes para pasar los días de campo, especialmente en primavera. Cuando descendíamos en el automóvil, Nāga me mostró el lugar del antiguo Ashram. Ahora, allí hay un establo que se utiliza para resguardar a las vacas del “pueblo” de esta isla de 70 habitantes.

De regreso, le muestro a Nāga unos pequeños caracoles que encontré en la playa. Takaragai se llaman, los trae la marea a esa playa, me dice.

Nāga me mostró el jardín, el huerto (hatake) y los árboles frutales. Hablamos del clima templado de la isla, parecido al clima de ciertas partes de México y de Latinoamérica. Hablamos de Latinoamérica y Japón, de la vida en las ciudades y el campo, de la contaminación de los ríos, aguas y mares. Ellos me dicen que en esta isla, aunque el clima es propicio para la agricultura, el agua es poca y escasea.

Al filo de la noche me bañé en el ofuro de barro calentado desde afuera con leña.   

Cenamos sashimi de tsubashi y pescaditos fritos, vegetales, sopa, frijoles y vino. Escuchamos música de Mali, canciones de Manu Chao y canciones wixárikas. Nāga me muestra su diccionario de español y una antología de poesía de Federico García Lorca (una edición de Editores Mexicanos Unidos, la misma que yo tengo en mi casa en la Ciudad de México).

Antes de dormir, me asomo a la noche, que era de luna nueva, y veo infinidad de estrellas. Pienso en Ámbar Past y en esta casa en una pequeña del archipiélago de las Tokara en donde estoy junto a un poeta pescador y su pareja. Afuera, las estrellas me ven y el viento sopla en los bambúes. Escribo:
Nanao, Sansei, Nāga. Estos miembros de Las Tribus buscaron en las raíces y se convirtieron en habitantes nativos.

2023


[1] Se trata de Gendai Mekishiko shishū 『現代メキシコ詩集』(Antología poética del México contemporáneo), edición y traducción de Yutaka Hosono, Japón: Shin sekai gendaishi bunko, 2004.


TRES MANERAS DE SER NATIVO


Suwanose jima

Dios, estrella del espíritu
llena mi sueño
en el vacío humilde,
en la danza de los días.

Episteme de luz,
de las flores,
deja tu graciosa palabra
descansar
en el silencio de marzo.

Estrellas
y caracoles
en la playa
escucho las olas
en mi respiración
y veo la corriente
de kuroshio,
antigua
e invisible.

Le he dicho al poeta pescador,
—si tomo un barco
sobre esta corriente
llegaré a México—
y nos reímos juntos.
Nāga, (Tetsuo Nagasawa)
es su nombre
que significa la serpiente,
mensajera de aguas
un dragón
del Pacífico.

Nāga, yo me siento
como un hermano menor
de un hermano mayor,
en tu casa,
en Suwanose,
donde montas sobre la corriente
y me mencionas
a la poeta Ámbar Past
—y esta casa es igual
a la casa de Ámbar
que conocí en Chiapas—

¡Ah!
los Himalayas, los Méxicos,
las islas japonesas, las mandarinas
sashimi y pescados fritos,
cenamos juntos
Nāga, Rada y yo
en esta isla de 70 habitantes
y un volcán activo.

Y esa noche
antes de llegar
a la casa de Nāga
soñé con la basura
que atiborra
las playas
de todos los mares
y estuve ahí,
en Suwanose,
a diez horas en barco
desde Kagoshima
entre corales
y botellas de PET
de todos los mares.

Rada, me dice
—Cada tanto
la gente de la isla
recolecta la basura
para enviarla a Kagoshima,
pero siempre
llega más basura
y esa basura la comen
los peces, las tortugas,
las aves
y enferman—

Dios,
en este barco del mundo
cuida mis ojos de la basura
y de la basura en mi corazón.
Muéstrame la manera
abundante de flores
jardines, pájaros
y coral azul:
—Inochi no sango— Coral de la vida
dijeron hace décadas
estos poetas ecologistas
para salvar los corales
y jóvenes de América
vinieron en sueños
a Suwanose.

Yakushima

Hoy,
mis manos
y mis pies
me mueven
llevando
las semillas
de algún brillo
por tierras lejanas,
con el amor
de mis abuelitos
y de mis conchitas
de Coatzacoalcos.
Sobre estos caracoles,
que se llaman
takaragai, cauries,
caracoles de tesoro,
brilla el violín wixárika
así como hace unos días
en un margen del río Isso,
brillaron las flores
de la palabra florida
del pájaro xiuhtototl.

Aquel entonces, en Yakushima,
la isla del cedro Jōmon,
en la casa de los Yamao,
hablamos de flores
e insectos
y del pájaro sankōchō 三光鳥
un ave del paraíso
de mayo.

Esa noche,
hablamos de la palabra
que llena el corazón de flores
y reí junto al hermano menor de Sansei Yamao
Akihiko “Calabaza Tonta”
y su esposa Haruko
y la guitarra de Te-chan
quien ahora lee mi poema.

Japoneses de la ciudad,
ex ciudadanos,
que ahora cultivan la tierra
y rezan
al Buda Amida.

Y Amida Nyorai
está en el paraíso
de una cabaña de montaña 山小屋
y deja escuchar canciones de compasión y milagro.

Aquí, en su ermita de la tonta perspectiva 愚角庵,
Sansei recitaba a Milarepa
leía a Rumi
recitaba el Sutra del Loto
y con Shinkai
escuchaban un disco de Yupanqui.

Y el buen vivir
del corazón
llenó de perfumes
este cuarto
cuyos libros ahora envejecen
y cuyos tatamis se llenan de hormigas.
Colecciones de piedras,
fotografías junto a las plantas,
Sansei Yamao —líder anarquista
del 68 japonés—
que siembra camotes
y papas,
escribe poemas de la calabaza
y las flores
que sobreviven a los tifones.

Y Calabaza Tonta
me enseña el disco de Yupanqui:
El hombre, el paisaje y su canción;
grabado en Sapporo
y saca libros que me regala,
entre ellos un tratado sobre Bashō
(que algún día espero leer)
Y en fina caligrafía escribe su nombre
y en fina caligrafía escribe su nombre
愚唐茄子 Gutōnasu (Calabaza Tonta).

Esa noche comemos camarones empanizados,
espinacas y un delicioso guiso de papas de Yakushima.
Yo hablo en japonés,
casi sin saber cómo,
explicando con el corazón
el final del canto de Tecayehuatzin
en la reunión de poetas de Huexotzingo:

flor y canto es lo que hace posible nuestra amistad

—Éramos jóvenes
buscando nuestro camino,
pero en ese momento, quién diría
que treinta años después
vendría un poeta mexicano a visitarnos—dice Haruko.

¡Ah!
Camino escondido,
es el de Shirakawa, el de Isso
que lleva a un templo budista zen
junto a piedras de dos toneladas.
Allí fueron juntos Sansei Yamao y Nanao Sakaki
a visitar las aves del paraíso.

¡Sankōchō!
¡Sankōchō!

Satsuma Sendai

Aves del paraíso
que regresan cada año
a las islas del sur
como las flores del mokuren,
como las cenizas
y los huesos triturados
de Nanao Sakaki
que volvieron
al río Sendai
al norte de Kagoshima.


Allí, en la tierra natal de Nanao
vi el índigo de la familia
de los tintoreros de Satsuma,
y el azul era un pez recién nacido
migrando al mar.

Y quizá ahora,
Nanao, el caminante
que llegó a la Luna,
que fundó la Academia de vagabundos,
parte en su viaje planetario
por esta galaxia
en un grano de arena.

Parte en una balsa,
en una canción
de esta tribu.

Ah, semillas del viento
que traen las buenas nuevas
de las islas misteriosas.

Semillas del viento
van caminando
navegando
y cantando
con la primavera:

Por el camino nativo
dispersas por las colinas
florecen las yamazakuras.


9-26 de marzo, islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima 

Yakushima, Satsuma sendai, y Suwanosejima, 2018. fotos por Yaxkin

Gaia- Poemas en la tierra

Hace varios días, desde que comenzó el resguardo en mi casa comencé un registro, a modo de diario buscando fuerza para encontrar un tiempo de refugio y paz frente a los cambios y el clima de miedo y tensión alrededor, presente en los noticiarios y en las personas de mi comunidad. Poco después la enfermedad llegó también de manera personal a varios de mis seres queridos. Durante esos momentos pedí apoyo y agradecí los buenos pensamientos y las atenciones de las amistades. Durante estos días también comencé a reflexionar, como muchos, sobre lo que significaría una «nueva normalidad». Todo ello aquí está integrado como un mini libro cultivado con experiencia y con una dedicatoria a la Madre Tierra.


Esta es mi modesta y honesta contribución para quien le puedan ayudar ahora o después. Espero que sean palabras de luz y aliento nutridas por la tierra y los elementos, por Dios y la poesía. Agradezco a mi amiga la artista Rita Ponce de León por crear una bella pintura especialmente para este mini-libro basada en los poemas. Es una edición libre y agradezco su circulación por cualquier medio.

GAIA
Poemas en la Tierra. Descargar



Tres haikus libres

Nervios del coronavirus
apenas asoma la Luna
sobre los tejados


—Abre la ventana—
el viento marino del sur
trino de los gorriones


Se posponen las Olimpiadas
en el pequeño parque
los niños juegan sobre un túmulo de tierra


Hanabatake, 26 de marzo

Tsubaki

Orejas de burro (Echeveria gibbiflora).

Echeverias

Pedregal de San Ángel

Besadas por la aurora y el atardecer las orejas de burro tienen un suave color púrpura. Respetuosas de la Flor y el canto, del Dharma y el Corán, crecen en grupos sobre el basalto. Orejas y orejitas de burro irán a florecer con las lluvias de septiembre. ¿Alcanzarán la iluminación?

Dios, concédeme la virtud

de un pensamiento sereno

que no se aferra a sí mismo

el paso paciente

la atención correcta

el trazo libre que no cesa

como un suave viento

bajo los árboles

El don del hallazgo

y el don del cuidado

tranquilo

tranquilo

vuelo

que va y viene

que mece la voz

de la transparencia:

rondín de mosquitos

puntas de dedos de agua en el basalto

pájaro carpintero al paso (Picoides scalaris)

maguey con aura de iluminación (Agave salmiana)

encino que dice

—en estos troncos ha vivido

la sombra y la luz —

y ha bailado su tai-chi

la mariposa en el tepozán

Desnudo escucho el canto

veo el paso del colibrí tras el encino

maestro del avanzar retrocediendo—

No hay paso para mí

no hay prisa en este Refugio en la ciudad

la nube florece en el mar celeste

buen fruto en mi corazón

Despertamos acacia

con sonido de cumbia y salsa

de las faenas

Abeja

conectada a las raíces:

dibujos

Aterriza un helicóptero en el edificio de enfrente

canta como helicóptero

y se va

abajo, blancas mariposas

y el colibrí libando el néctar de

las flores rojas de trompetilla

piñones barridos por las lluvias

rutas aéreas del “palo loco”

tezcapatli

Estimados vecinos

—dulces sueños— murmura

con la flor de la vida

la Madre Tierra

¿Caminamos?

Pedregal de San Ángel en la reserva del Colegio de México, septiembre-octubre 2018

Encuentro poético en Oaxaca

Estuvimos a principios de octubre con Inari y Rodrigo en Oaxaca. El domingo visitamos el árbol del Tule en su cumpleaños (más de 2000 años). La noche del viernes Rodrigo nos mostró sus dibujos sobre el ecosistema del pedregal y nos contó sobre sus aventuras y el paso del tiempo en este refugio que dejó la lava petrificada. Junto con las Echeverias (orejas de burro) y los tlacuaches, nosotros también compartimos un vecindario de historias.

Al regreso en el bus escribí:

Madre, Padre,

he conversado

con el árbol de la vida

y bajo sus ramas

he invitado al amor

7 de octubre, 2018, viajando de Oaxaca a la Ciudad de México

Canto a la semilla

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Canto a la semilla

Así como la hoja

que visita a la semilla caída

Visito una bellota

y bailamos el baile

bajo un cielo azul despejado

Mi corazón canta

como esta semilla

que echa su raíz en el mundo

que ha encontrado buen suelo

que se escucha en la canción

del viento

que visitan los mundos

de las hojas

que observan la luz

de las estrellas

que es sembrada en corazón

tierno y sagrado

y brilla

y crece en bondades

y florece como el poema

en la piedra

Develando misterios en su savia

donde viajan estrellas

Y se mueve como el árbol

del mundo

en su lugar.

27 de diciembre, 2017

Jardín Botánico de Tsukuba

植物見本公園

26 de julio, 2016

Respiraremos frente a las rocas

en una calma

sin infinito y sin prisa

tranquilidad que no entiende de infinitos

corazón eterno del cosmos

Respiraremos frente a las rocas

en un conocimiento

sin soberbia y sin autoafirmación

sabiduría que no ansía verdades

corazón sabio de la mente

Respiraremos frente a las rocas

en una vida

sin límites y sin temor de su muerte

vida que no ansía el ser

corazón de la felicidad

Respiraremos frente a las rocas

Dios escuchará el canto de nuestro corazón

26 de julio, 2016

Ciudad de México