¿En qué se parece tu pensamiento al agua subterránea? siguiendo la sabiduría yoreme
En las entrañas de las montañas de Iwami Ginzan quedan los restos de antiguas minas que fueron excavadas por más de 400 años desde el periodo Edo. En lo que fueron antiguas minas de oro y plata, ahora sólo queda el agua que se filtra y forma pequeñas gotas que se pegan a las paredes del socavón. Estas gotas son como una lluvia detenida en el tiempo lento de las entrañas de la tierra o, dicho de otra manera, bajo la tierra también llueve y con esa lluvia se forman los ríos subterráneos que salen a la superficie después de algunas décadas o siglos.
Entonces pensé lo siguiente: quiero escribir una poesía así. No la poesía de un delirio que se abre paso furiosamente en busca de oro. Quiero escribir una poesía como esta lluvia subterránea que filtra la madre tierra y poco a poco encuentra su camino. Quiero que mi pensamiento totalmente conozca la porosidad del mundo. Quiero que pertenezca no al siglo de oro sino al siglo de lluvias bajo la tierra. La poesía gana algo cristalino al quedarse como una gota atrapada por generaciones. ¿Es esto lo monumental o es esto lo bebible? Quiero que mi corazón conozca la porosidad del mundo y vaya llenando la montaña. Algún día alguien lo hallará como un manantial que surge a la superficie.
Entonces cantará mi corazón: Dichoso seas.
Iwami Ginzan 21 de agosto, 2025.
For a Poetics of Porosity
How is your thinking like groundwater? following the wisdom of Yoreme
Deep within the Iwami Ginzan Mountains lie the remains of ancient mines that were excavated for over 400 years, dating back to the Edo period. In what were once gold and silver mines, all that remains is water that filters through and forms small drops that stick to the walls of the shaft. These drops are like rain frozen in the slow time of the earth’s depths. Or, to put it another way, it also rains underground, and with that rain, underground rivers form, emerging to the surface after a few decades or centuries.
Then I thought: I want to write poetry like that. Not the poetry of a delirium that furiously makes its way in search of gold. I want to write poetry like this underground rain that filters through Mother Earth and gradually finds its way. I want my thinking to fully understand the porosity of the world. I want it to belong not to the golden age but to the age of rain under the earth. Poetry gains something crystalline by remaining like a drop trapped for generations. Is this monumental or is this drinkable? I want my heart to know the porosity of the world and fill the mountain. Someday someone will find it like a spring that rises to the surface.
Esto que ves no es una piedra, sino una semilla de montaña.
Siempre que iba a visitar el santuario del monte Tsukuba, la veía: una roca conglomerada como de un metro y medio de largo justo a la entrada del santuario. Pero recién ahora, en mi sexto año en Japón, he comprendido lo que es.
Piedra sazare, 2025
Su nombre es piedra sazare, la explicación corta es que se trata de una piedra formada de muchas rocas unidas entre sí, es decir una roca conglomerada. La manera de comprenderlo con el corazón es así: las piedras más pequeñas se unen para convertirse gradualmente en rocas más grandes, como esta, y las piedras grandes también se unen para convertirse en montañas. Por eso, esto que ves es una montaña naciendo, una montaña del futuro. Así como las células se juntan y crecen y forman seres vivos más grandes, así también sucede en la vida de las piedras. Por esto lo podemos ver como una semilla de montaña, embrión de pequeñas rocas uniéndose en una matriz de sedimento.
La piedra sazare está expuesta a la entrada del santuario del Monte Tsukuba, un monte histórico lleno de poesía, y lleva su nombre inscrito en una estela. Quizá para dar cuenta de que en el futuro existirá otro monte y que ese monte ya está naciendo. La mirada antigua nos muestra que el logos divino no cesa; está presente creando el mundo, alabado sea. Este es un entendimiento ancestral y del corazón de cómo funciona la vida; todos nacemos de forma parecida: la planta nace de la semilla y la montaña de estas piedras.
Hace unos años el poeta Tetsuo Nagasawa «Naga» escribió un bellísimo poema de su amistad con Nanao Sakaki, de cuando ámbos caminaban por las calles de Tokio y formaban parte de la Academia de vagabundos (Bamu Academy). Se los quiero compartir:
TENEMOS LOS PIES, CON NANAO
Nos vemos pronto
no existe el todavía
no ha desaparecido el todavía.
En este instante pienso
¿nos hemos conocido?
recojamos las piedras que ruedan por la memoria:
Shinjuku, Fugetsudō,
Nanao diciendo:
“hey, estoy ocupado, me llaman por aquí y por allá”
“pasa, estoy aquí sentado, escuchando a Bach”
y luego:
“―oye, ¿dónde vas a pasar la noche?”
“―en Mitaka”
y entonces comenzamos a caminar
a unos seis kilómetros por hora
desde Shinjuku, siguiendo la línea Chūo del tren,
entre orillas de charcos de fierro y hormigón
sí, tenemos que pasar por la civilización,
pero “tenemos los pies” y
en el cielo se asoma el alba,
una pálida estrella comienza a brillar de nuevo
y miramos fijamente a las estrellas sin pedirles deseos
esa es Orión, es Sirio, es la Estrella del hombre viejo del sur
las estrellas están caminando,
estrellas sin ingresos y sin alojamiento
y a veces bebemos sake con los cangrejos ermitaños de playas donde ha desaparecido la arena
y otras veces mientras escuchamos la música barroca que cantan las ranas,
guardando bien la filosofía griega, los Upanishads y los sutras budistas en la mochila
mientras estamos rodeados de flores de luz y flores de oscuridad,
nosotros “tenemos los pies”
cruzando mares color esmeralda, playas blancas de coral, bajo un sol brillante
o bien cruzando por la nieve cegadora,
entonces nuestros pies caminantes se dicen
“nos vemos luego” y
y nos separamos y luego, otra vez, nos encontramos,
ay, pero ahora dejas aquí tu cadáver, que no es tuyo
y sales
porque estoy seguro de que nuevamente alguien te llama,
ya eres los huesos escritos en un mapa
ya eres las flores de cactus que florecen a la orilla del mar
y la canción soplada por un viento cubierto de cenizas,
porque te has convertido en una canción
entonces, veámonos de nuevo, en Shinjuku
entre arbustos yabukōjis,
en la oscuridad que va y viene por las carreteras,
bajo la lluvia que vierte su radioactividad,
sirviendo un poco de shōchū, sorbiendo un ramen,
riéndonos a carcajadas,
hablando con frases imposibles
como “hay un sueño que nos sueña”
y vayamos caminando
en la punta de una rama marchita que florece
al final de una civilización,
tu fluyendo a través de ti
y yo fluyendo a través de mí,
porque de lo andado a pie
me dices “―por favor, olvídalo”
sólo ahora, sólo aquí, estamos,
eso es suficiente.
¡Ay, Nanao, tomemos un té!
Tetsuo Nagasawa "Naga"
長沢哲夫 Tetsuo Nagasawa «Naga» En Ashi ga aru, Splash Words, Tokio, 2019.
Cascada de los hilos blancos (白糸滝) en Kitakaruizawa, Gunma, 2024. Esta es una cascada-manantial que nace a los pies del monte Asama. Se dice que el agua ha transcurrido 6 años desde que cayó sobre el monte hasta brotar aquí.
I was invited to Holland by my friend, the artist in residence Rita Ponce de León, and the Ekard artistic residence. We presented a talk with Rita at the RADIUS museum (in the city of Delft), a fascinating Museum of Art and Ecology built in what was once a water tower.
Although my trip to Holland was short, it was very significant since I lived in Leiden for three years as a primary school child. With Rita, we walked through the Meijendel dunes in Wassenaar and Leiden. When I arrived in Holland, I wondered what the ecopoetic meaning of this trip would be. In Meijendel, I realized something in my heart, so I took a fistful of sand and thanked the Dutch lands for the good memories from my childhood, memories of the countryside, the forest, the sea, the canals, and the flowers that made me happy and awakened in me a sense of nature’s beauty. With Rita, we went to my old condominium on Boerhavelaan Street, and we found the oak tree (zomereik) under which I used to play in the middle of the courtyard. Surprisingly, a swing is still under the leaves, meaning children are still visiting this tree. Under the zomereik, I said to Rita, isn’t our life short? With all its dramas, how is our life for a tree like this? For the oak, our life lasts a little longer than summer flies. And despite this, the tree offers itself generously and even feels admiration for our songs, just as we do for the song of the cicadas. Then I told the zomereik -dear oak, here I am back. I grew up and became a poet.
I remember Rita’s words during those days: “Recently, I have only seen comments from scientists who are very sad, angry, and worried about the climate crisis.” For some people, ecological concern makes them forget their love and gratitude for being part of the earth. With Rita, we discussed some ideas:
Anger and worry are anti-ecological.
There is nothing more ecological than gratitude and the feeling of fulfillment.
Ecology is not only a program, an objective, a goal, or a horizon, but the consequence of a way of life. What would it be like to think ecologically from the patterns woven by experience?
As my friend Pedro Favaron says, an indigenous ecopoetics is a way of life connected to the land and the sacred network of existence.
Patterns woven by connected lives reveal the shapes of the heart’s learnings. Asian and Indigenous peoples’ thoughts and arts nourish our ecopoetics.
During the presentation at RADIUS, we made a small offering, discussed our work in synchrony (between the plastic arts and poetry), and led an «ecopoetic exercise» of memory and gratitude with the attendees.
Finally, I thank Renee and Bob, our hosts at the Ekard residence, Sanne Luteijn and Niekolaas Johannes Lekkerkerk, who managed the presentation at Radius, and photographers Newsha Tavakolian and Maarten Nauw for the photographs of this encounter with the lands of Holland. Also, thank you to Claire van den Donk for translating my poem into Dutch.
Wat doet een dichter?
(¿Qué hace un poeta?/What does a poet do?)
Hij verklaart de hemel met zijn zang uit zijn bloed geboren in eeuwige beweging zijn bloed is het bloed van de rivieren de ideeën in zijn geest niet één valse schepping want hij is zelf de schepping het licht van de bladeren rakend
De sterren passen in de palm van zijn hand zoals hij past in de handpalm van zijn broer van zijn vriend, zijn metgezel, van zijn geliefde
Zijn woord is er om de moderne rook die zich vastklampt en in onze harten nestelt te verdrijven
Het lied van de dichter blaast en waait het stof op, troebleert de zeeën met roerende rust laat de keien lachen de vogels verfijnenhun lied, rivieren vloeien samen door hun zang als kinderen die van dezelfde vruchten eten
Met zijn poëzie weeft hij iets lumineus en schoons dat in een oogwenk wordt verspreid en de ochtenden van de wereld bedekt met een zonnedauw alle ochtenden van de nieuwe wereld
Hij deinst terug voor de schitterende fascinatie van zijn literaire vaders hij laat de mantel van fascinatie achter hangend aan een kapstok en gaat naakt, ongekleed met het lied van zijn haarstrengen
die onderweg vallen op zijn kussen op de badkamervloer op de aarde van de buurt op de bron waar hij zijn hoofd in onderdompelde zoals de universiteit waar hij zijn tijd bakkeleiend doorbracht met onnozelen dezelfde universiteit waar hij ’s middags de heldere spiegel van woorden bestudeerd (een helderheid diepzinnig maar ook verontrustend)
Hij verliest strengen haar terwijl hij leest wanneer hij zingt als hij halthoudt om te luisteren wanneer hij zijn broeders over het leven leert terwijl hij deze zintuigen verliest en zijn ogen en oren en zijn andere ogen die nog steeds ruimte voor trots bewaren en zijn nagels en zijn huid en zijn botten
Hij heeft de hunkering naar het creëren achtergelaten maar zijn ziel gaat voort, gezuiverd nu, tot in de eeuwigheid.
Dan wordt er nog een dichter geboren:
— … Waar de oude meester ooit woonde
staat nu een boom.
San José, Pucallpa, 2016. Ciudad de México, 2018. Tsukuba, 2020.
Vertaald door Claire van den Donk, ARTDOK Research & Translations
El poeta Yaxkin Melchy Ramos, de regreso en Leiden bajo el eikdoorn que lo recuerda. 12 de octubre de 2023. Foto de Rita Ponce de León.
Fui invitado a Holanda, por mi amiga la artista en residencia Rita Ponce de León y la residencia artística Ekard. Con Rita presentamos una plática en el museo RADIUS (en la ciudad de Delft), un fascinante museo de arte y ecología construido en lo que fue una torre de agua.
Aunque mi viaje a Holanda fue corto, fue muy significativo, pues yo viví tres años en Leiden cuando era un niño de primaria. Con Rita paseamos por las dunas de Meijendel, en Wassenar, y por Leiden. Cuando llegué a Holanda, me preguntaba cuál sería el sentido ecopoético de este viaje. En Meijendel me di cuenta de algo en mi corazón, tomé un puño de arena y le agradecí a las tierras holandesas por los buenos recuerdos de mi niñez, el campo, el bosque, el mar, los canales y las flores que hicieron felices mis días y despertaron en mí un sentido de la belleza de la naturaleza. Junto con Rita fuimos al antiguo condominio de la calle Boerhavelaan y encontramos, en medio del patio, el roble (zomereik) bajo el que solía jugar. Sorprendentemente todavía se encuentra un columpio debajo de su fronda, lo que significa que hay niños que visitan a este árbol. Bajo el zomereik le dije a Rita: ¿no es corta nuestra vida? Con todos sus dramas, ¿cómo es nuestra vida para un árbol como éste? Para el roble, nuestra vida dura un poco más que las mosquitas del verano. Y a pesar de ello, el árbol se ofrece generosamente y hasta siente admiración por nuestros cantos, tal como nosotros sentimos admiración por el canto de las cigarras. Luego le dije al zomereik — querido roble, aquí estoy de regreso, crecí y me volví poeta.
Recuerdo unas palabras que me compartió Rita hace unos días: “Recientemente sólo he visto comentarios de científicos muy tristes, enojados y preocupados por la crisis climática.” Para algunas personas, la preocupación ecológica les hace olvidar el amor y la gratitud por formar parte de la tierra. Con Rita conversamos algunas ideas:
El enojo y la preocupación son antiecológicos.
No hay nada más ecológico que el agradecimiento y el sentimiento de plenitud.
Lo ecológico no es un programa, un objetivo, una meta ni un horizonte, sino la consecuencia de una forma de vida.
¿Cómo sería pensar lo ecológico desde los patrones entretejidos por la experiencia?
Una forma de vida en relación con la tierra y la red sagrada de la existencia es, como dice mi amigo Pedro Favaron, una ecopoética indígena.
Los diseños entretejidos por las vidas que se conectan nos muestran las formas del aprendizaje con el corazón. Del pensamiento y las artes de Asia, y de los pueblos indígenas, se nutre nuestra ecopoética.
Durante la presentación en RADIUS hicimos una pequeña ofrenda, hablamos de nuestros trabajos en sincronía (entre las artes plásticas y la poesía) e hicimos un ejercicio ecopoético de memoria y agradecimiento con los asistentes.
Por último, agradezco a Renee y Bob, nuestros anfitriones de la residencia Ekard, a Sanne Luteijn y Niekolaas Johannes Lekkerkerk, que gestionaron la presentación en Radius, y a los fotógrafos Newsha Tavakolian y Maarten Nauw por crear un registro fotográfico de este encuentro con las tierras de Holanda. También a Claire van den Donk por la traducción de mi poema al holandés.
Comparto publicaciones y reseñas del año que acaba de pasar, siempre agradezco las miradas que se comparten. Este mes, enero de 2024, comienza un nuevo año en Japón, con terremotos y con esperanza. También la tierra que ha fructificado en otoño se recupera para volver a nacer en la primavera. Gracias, a Kathy Wu y la Rain Taxi Magazine, Ryan Greene (traductor de muchos poemas míos al inglés), Giancarlo Huapaya y Cardboard House Press; Gracias a Rob McLennan, Genevieve Kaplan y Veliz Books; Gracias a Adrián Ibarra , Luz bajita y También el caracol. Gracias a The Offing Magazine. Finalmente a Nicholas Grosso, Sabrina Morreales y Lorenzo Perri, curadores de la Architecture Book Fair por seleccionar el libro dentro de la curaduría de obras.
I want to share some reviews from the year that has just passed; I always appreciate new readings of poems and people who share their views. This month, January 2024, a new year begins in Japan, with earthquakes and with hope. Also, the land that has fructified in autumn is recovered to be born again in the spring. Thanks to Kathy Wu and Rain Taxi Magazine, Ryan Greene (translator of many of my poems in English), Giancarlo Huapaya, and Cardboard House Press; Thanks to Rob McLennan, Genevieve Kaplan, and Veliz Books; Thanks to Adrián Ibarra, Luz bajita, and Tambien el caracol. To The Offing Magazine Finally to Nicholas Grosso, Sabrina Morreale and Lorenzo Perri, curators of the Architecture Book Fair 2023.
Poetechnics (Cardboard House Press, 2023) book in Spanish/English
Word Heart (Veliz Books-Toad Press, 2023) chapbook in English
Mandalas (También el caracol, 2022) Anthology of modern Japanese poetry, book in Spanish/Japanese
Baghdad Burning (in The Offing, 2024) poem in Spanish and English
Poetechnics (curator’s selection for the Architecture Book Fair, 2023)
Esta noticia la pongo a propósito del libro que escribí llamado El Cinturón de Kuiper (2012). Un par de amigos se acordaron de dicho libro y me la compartieron. Dice Héctor Peña «Hiciste una exploración de todo el material que constituye el cinturón, descifrando señales, buscando sentido.»