La serpiente

Hoy me encontré a una serpiente verde (aodaishou), más o menos de un metro de largo, que estaba justo sobre la banqueta cerca del parque y la piscina pública. Me dio pena que casi la piso con la bicicleta. No me asusté, nada más me le quedé mirando un rato, pues yo iba al parque y ahí mero estaba el estacionamiento. Me surgieron algunas preguntas, quién es, qué hace, qué intención tenía allí por el parque. Lo cierto es que últimamente hay muchas construcciones de apartamentos y la ciudad avanza hacia la zona donde vivo que aún conserva campo. Pero el asunto es más complejo (o no). El año pasado desapareció una zona de monte de bambú que era el hogar del faisán, ese lugar lo mantenían los campesinos de la zona tal cual hasta que alguna gente comenzó a tirar basura, muebles viejos, metales en el monte y decidieron talarlo. De algún modo los faisanes y sus pollitos se las están arreglando este año.

La serpiente sé que vive cerca de los canales, la he visto antes tomando el sol junto a los arrozales. En esta época abundan las ranas y los pájaros pequeños.

Pero sobre todo me quedé pensando que lo que sentí fue una sencillez natural, que no tenía ninguna intención ni de tomarle una fotografía, ni de asustarla, ni de interrumpir lo que estuviera haciendo. Sé que me vio y hasta se me acercó con algo de curiosidad.

Sé que cuando veo a la garza ella sabe que estoy aquí. A veces me da pena interrumpirla, pero otras veces ella se muestra muy linda y me anima. Sé que la serpiente también sabe que estoy aquí, que estamos aquí. Todos los seres vivos saben lo que estamos haciendo y conocen nuestro corazón.

Sé que las ranas cantaron fuerte este verano para que lloviera y para que no desaparezcan los arrozales.

Este verano se está cultivando más el trigo.

11 de julio.

La Madre Tierra desde dos hemisferios.

Como aún son raras las oportunidades de un diálogo directo entre Japón y los pueblos indígenas se me ocurrió hacer una entrevista a dos notables personas sobre un tema que yo escucho: La Madre Tierra. Los entrevistados son Pedro Favarón, poeta, investigador y médico tradicional asentado en la Amazonía y Tokuun Tanaka, monje zen a cargo del templo Dōkeiji en el pueblo de Minamisoma, Fukushima, un pueblo muy afectado por el desastre la Central de Energía Nuclear Daiichi. Así que después de un año de esfuerzo de traducciones y edición comparto esta entrevista transpacífica sobre medio ambiente, pensamiento y espiritualidad desde la percepción de un monje Zen y un poeta y médico tradicional asentado en la Amazonía, fundador de la clínica Nishi Nete. La entrevista se realizó por separado, pero me pareció notable la convergencia de lo expresado.

Les invito a leer este diálogo ecosófico y ecopoético trilingüe con imágenes tomadas por mí en Nishi Nete en Santa Clara de Yarinacocha y en el templo Dōkeiji de Minamisoma.

Agradezco mucho a Juan Guillermo Sánchez y al proyecto Siwarmayu por el generoso espacio de publicación que me han brindado y a mi amiga Chizuko Osato por coordinar la traducción al Japonés.

La principal motivación para esta entrevista (ojalá la primera de otras entrevistas ecosóficas y ecopoéticas) es que Japón, Latinoamérica e Indoamérica (Abya Yala) se conozcan mejor y dialoguen sobre los peligros ecológicos que cambian la vida de los pueblos enteros. En este caso la experiencia de los entrevistados conecta la destrucción de la Amazonía y el accidente nuclear de Fukushima. Por supuesto que ambos presentan sus puntos desde la complejidad de estos problemas. Ambos entrevistados lejos de hacer un juicio al aire, buscan en su sabiduría la guía para comprender la raíz misma del problema y proponer un cambio de visión necesario. Ese cambio coincide en comenzar a considerarnos parte de una tierra viva y sintiente. Es aquí donde entra lo ecopoético.

Lo de la tierra viva y sintiente es solo una manera de señalar a un mundo lleno de vida y espíritu que se despliega en cada tradición y hunde sus raíces en cada pueblo. Sin embargo creo que hay una raíz común del sentir que trasciende la especificidad. La ecosofía y la ecopoética motivan a crear vínculos desde la diversidad y el conocimiento. Por esto creo importante que se conozca en Japón el trabajo medicinal serio y la sabia visión de los pueblos de la Amazonía y que entre las naciones indígenas conozcan más sobre la experiencia post accidente nuclear de un pueblo japonés que no pierde la esperanza de sobrevivir, que dos puntas del hilo: la ancestralidad y la modernización se toquen en sabiduría para sobrevivir a estos cambios.

Ojalá que este trabajo sirva como una referencia no meramente informativa, sino para la sensibilidad artística y del corazón. Dejar que hable la esperanza ecológica que anida en la belleza y la tranquilidad es la motivación de este pequeño puente ecopoético. Puente que nace de las oportunidades que pone Dios en el camino y la suma de voluntades.

Ojalá sea estimulante el diálogo.

Enlace: http://siwarmayu.com/ecopoetics-from-the-east-and-the-south-of-earth-mother/

14 de julio de 2022, Tsukuba