El sendero de los libros artesanales

por Yaxkin Melchy Ramos

En mi cocina en el Barrio de Cuxtitali, Adriana, Fernanda, Martha, Maruch, Saideé y yo jugamos durante días y noches haciendo el suminagashi de los separadores con chapopote, y el papel mármol con atole. Imprimimos las páginas con chanclagrafía, cebollagrafía, elotegrafía, chilegrafía, zanahoriagrafía, chayoterafía, papagrafía, zucinigrafía, calabazagrafía, mientras Teófila nos preparó una riquísima sopa de verduras.

Ámbar Past, Alquimia.

I. El sendero de los libros artesanales.

Me “inicié oficialmente” como poeta hace diez años y —sin ser muy consciente en ese tiempo— me inicié también como artesano. Hoy, en Iberoamérica, esta experiencia quizá es la misma para muchos jóvenes que se inician como poetas y como artesanos de sus propios libros (y de los de sus amigos). En estos diez años, algunos de mis compañeros en el sendero de la poesía olvidaron o dejaron a un lado la experiencia artesanal con la que comenzaron, otros pocos la visitan de vez en cuando, y unos cuantos han hecho de ésta su tiempo y su espacio. Mientras ordeno el taller de mi departamento, que se ha convertido en una casa-taller, hago un recuento de las ediciones que aquí se gestaron: los fanzines de la Red de los Poetas Salvajes, los libros cartoneros de Santa Muerte Cartonera, la editorial 2.0.1.0., 2.0.1.3. y 20.20; además del proyecto de libros de artistas en la urbe Salario Mínimo y la editorial artesanal Cactus del Viento. La mayoría de estos proyectos los realicé con amigos poetas o artistas, y se han nutrido del trabajo compartido con amigos que fueron los mentores en mi camino como artesano [1].

Recientemente, mi corazón se ha abierto a la reflexión sobre el camino del poeta, y por ello, quiero enfocar mis palabras en el camino del poeta-artesano. Primeramente, es un camino que contiene una gran diversidad de movimientos heterogéneos: antiguos y nuevos, urbanos y rurales, con y sin copyright. Un camino creado por editoriales que, en su relación con la poesía, hacen del libro artesanal no sólo una tendencia artística, sino rutas y senderos en los que se promueven ciertas relaciones entre la palabra y la atención, la generosidad, la responsabilidad, la sustentabilidad, la crítica y la sabiduría. Quisiera bosquejar un poco el camino de los libros artesanales como un conjunto de senderos trazados por las escuelas artesanas del pensamiento y la palabra.

II. La escuela artesana.

Ver los diversos senderos del libro artesanal, cartonero, leñatero, fanzinero, etc. enfocándolos como escuelas artesanas, me ayuda a visualizar una característica que comparten entre ellos: la transmisión de aprendizajes materiales, técnicos, tecnológicos, organizativos, ecológicos, sensibles y también perceptuales. Esta característica se basa en el principio de que toda actividad humana constante produce un conocimiento que puede transmitirse. De manera metafórica la escuela podría visualizarse como un camino que crece a partir de una semilla que es la actividad humana. Siguiendo con esa idea vegetal, la escuela contiene una visión de lo que brotará como una flor o un árbol, que luego se convertirá en fruto o en sustento, pero esta semilla se abrirá sólo si el caminante la lleva consigo y la cultiva [2]. Ese horizonte es lo que podríamos llamar la enseñanza de la escuela; el cultivo sería la experiencia que nos transforma por medio del aprendizaje. Haciéndome cargo de esta metáfora, quiero compartir con ustedes algunos aprendizajes basados en aciertos y equivocaciones de estos diez años en la escuela de los libros artesanales.

* Aprender a hacer. La mayor parte del tiempo de manera autodidacta. La escuela de libros artesanales me animó a aprender el uso de materiales, herramientas, técnicas de impresión y hasta un plan finanzas rudimentario. Esta vía autodidacta la debo en gran parte a las herramientas de la página web de la Tortillería editorial, a Internet, y también a la experiencia de hacer plaquettes y libros con mis amigos de la Red de los poetas salvajes. También aprendí sobre cómo mantener un espacio de trabajo que es mi propia casa. Mantener el lugar donde vivo como lugar donde trabajo y viceversa, me hace pensar en el taller artesanal como un espacio y un tiempo en el que se da una relación con el trabajo basada en el cuidado, la paciencia y la atención cariñosa y constante.

* Aprender a ver y decir. Experiencia que nace a la hora de articular un discurso (tipo manifiesto) de la identidad artesanal. En mi caso, ese manifiesto nació basado en dos ejes: la diferencia y la visión. En un principio, la diferencia fue con respecto al trabajo de las editoriales “de los consorcios” y de la literatura “publicitaria”. El “manifiesto” de Santa Muerte Cartonera, escrito con Héctor Hernández en 2008, acentuaba esa diferencia en el precio, el reciclaje, la insistencia en lo informal y lo nómade para crear un circuito y una red alterna a la de los circuitos transnacionales de la “literatura y publicidad”. El segundo eje, el de la visión, estaba basado en el horizonte de lo popular que en el caso de Santa Muerte Cartonera fue una mezcla de simpatías hacia lo “utópico” y la “fe indócil y popular”[3]. Con el paso del tiempo, mantener esa identidad significó hacerse cargo de contradicciones y ambigüedades de los circuitos oficiales y alternativos, y también de los aspectos negativos de lo popular.

Ahora pienso que el discurso de la identidad es uno de los que más he reflexionado y enderezado en este sendero de los libros artesanales. Éste fue transformándose, desde los primeros proyectos, en los que se trataba de un discurso intensamente definido por su oposición al status quo, a los proyectos recientes, en los que el eje de la articulación se acentúa más en un horizonte o visión. Ese horizonte primero fue el de la estética experimental del objeto hecho a mano, que poco a poco fue tomando cierta hondura conforme aprendí a ver en mi trabajo la esperanza, valores ecológicos y sentimientos nuevos a la palabra. Así, los últimos proyectos se basan en nuevos ejes: articular lo viejo con lo nuevo, la ecología y la sabiduría (20.20 editorial y Cactus del viento). Poéticas originarias y planetarias dibujan el horizonte del sendero actual por el que ando y paso recogiendo las semillas de otros poetas[4].

* Aprender a enseñar y aprender. Hacer libros artesanales me ha impulsado a enseñar el proceso de su confección al público y mi comunidad. No sólo repartir el libro sino compartir la mesa de trabajo. Para hacer esto he aprendido del trabajo de amigos en cooperativas, espacios culturales, escuelas, etc. De ellos he aprendido maneras de enseñar que provienen de formas de reflexión sobre el espacio y el tiempo común, y que se mantienen y nutren de las hondas raíces indígenas y comunitarias que hemos heredado. Por ello, pienso el espacio y el tiempo andado por esta escuela como un espacio y un tiempo artesanales. Un hábitat que rodea a los artesanos aquí y allá y que es como un río que tenemos que dignificar en el quehacer de los creadores que hacen muebles, cerámicas, libros, libretas, fanzines, etc.

III. Una voz de la Tierra.

La dignidad del espacio y del tiempo artesanal me parecen enfoques de resistencia y memoria en tanto dignifican la idea de “aprender de los que ya saben” y de sus maneras más sustentables y sabias. Esto significa también aprender de una gestión digna de los recursos (siempre escasos, caros y volátiles en Latinoamérica). Esta gestión digna “de lo que hay a la mano” es la que puso a andar la maquinaria entre cartoneros-editores-escritores en Buenos Aires con Sarita Cartonera, o entre mujeres indígenas-editores-poetas en el proyecto Leñateros de Chiapas, y entre los chavos-editores-artistas de la comunidad fanzinera de la Ciudad de México. En cada manera de crear una dignidad artesanal se forman discursos sobre lo que hace a un libro, a un autor o a un editor, y se ensayan otras relaciones con el objeto, a veces recuperando usos de los materiales y técnicas locales.

Así, la dignidad artesanal es también una reserva de recuerdos, de la relación entre nosotros y los materiales, los otros y la Tierra, que se entretejen. Por ejemplo, la idea de “basura” implica una manera de relacionarnos con las cosas y la vida. Los libros artesanales en mayor o menor medida han cuestionado esta idea desde siempre: incluso el material mal impreso, sucio, o que otros “desechan” es material noble para hacer un libro. Así, concebir una nobleza en los materiales para su reutilización es parte de la sustentabilidad artesanal que dice: no hay material inservible, solo maneras poco creativas de usarlo. Esto no significa que todo material sea aprovechado, el aprovechamiento forma parte de una memoria que sólo avanza a pasos de la creatividad compartida.

La dignidad artesanal también significa la formación de puentes en nuestra relación con los otros. Por ejemplo, casi todas las mesas cartoneras en algún momento se convierten en mesas para compartir la creación del libro, diseñando experiencias de participación común que dejan un sello en el espacio y tiempo de aquella mesa, taller o seminario. Por ello, quizá las mesas cartoneras se adaptan con facilidad a estrategias para reflexionar lo común, programas de vinculación o sensibilización, y a los intereses del activismo político, ecológico y cultural. En estas mesas, que son mesas para compartir un espacio y un tiempo, se siembran semillas, se abren percepciones y entendimientos que despiertan o fortalecen la difusión y creación alternativa.

Para concluir, quiero decir que haciendo libros se aprende no sólo a hacer libros, sino a sembrar sabidurías materiales e inmateriales. El sendero de los libros artesanales —que tiene pensamiento, acción y corazón— nos ayuda a percibir nuevas dimensiones del mundo social, ecológico, afectivo que existe en las palabras antes de convertirse en Literatura. Esta característica puede fortalecer los discursos que intentan desencantar la relación de consumo (y desecho) con el mundo. Además, los senderos de los libros artesanales fortalecen experiencias de solidaridad que florecen al verse reflejadas en otros tipos de acción comunitaria, social y ecológica. Experiencia que tuve, por ejemplo, al realizar un taller cartonero en la Escuelita Mágica, en San Juancito, Honduras, en el año 2009.

Desde mi punto de vista como poeta-artesano, los aprendizajes en el sendero de los libros artesanales arraigan atenciones, nos dan un rostro, y ahondan nuestra prácticas de la palabra, las transforman, las adecúan, las modulan. Su riqueza yace en la diversificación del tiempo-espacio artesanal, la gestión digna de recursos y el trabajo comunitario, su beneficio es el arraigo de un sueño, y el crecimiento interior y exterior de un grupo o una comunidad, que con creatividad y amistad forma los peldaños de su reflexión. Sin embargo, son riquezas y beneficios que se invierten en un producto que apenas ajusta [o no] al precio público y por ello merecen atención y apoyo. El sendero del libro artesanal no transforma de manera superficial la literatura sino las palabras, relaciones y percepciones que están en las capas profundas de toda literatura. Para mí esta riqueza no se llama la literatura cartonera, sino las voces artesanales (cartoneras, leñateras, fanzineras, etc.) en las que resuenan las palabras que algún día serán otra literatura, poesía, y arte.

Me gustaría hacer eco de esas voces, pero la brevedad de este espacio, me hace dejarlo para otra ocasión. Sólo quiero señalar que el sendero de los libros artesanales tiene una historia, que también nos habla de la resistencia y la generosidad de los poetas-artesanos, esa especie que prolifera y cultiva en lo artístico-comunitario, tiempos y espacios para que arraigue y crezca la palabra en el corazón. Desde un punto de vista ecológico, el sendero de los libros artesanales fertiliza una renovación en la percepción de “los otros” dentro del mundo capitalista y del consumo. No sorprende que muchos poetas artesanos estén muy conscientes de la resistencia que implican sus proyectos. La palabra del poeta y la palabra artesana cartonera, leñatera, tortillera, son como la misma semilla que ellos llevan en su aventura. Y aunque no todo es positivo en ese mundo, en él abundan la riqueza, la belleza y la sabiduría que está sembrando la poesía en nuestro terruño literario, urbano, rural, multilingüe, rico y pobre bajo la Vía Láctea (Hatun mayu, el gran río).

Casas Grandes, Tenochtitlan. 2018.

Notas.

* Texto de próxima aparición en un libro documental sobre los 10 años del Movimiento Cartonero de México.

[1] Generosos poetas-artesanos como Ámbar Past del Taller Leñateros, Raúl Silva (quien ahora hace La Ratona) y Nayeli Sánchez de La Cartonera, Milagros Saldarriaga de Sarita Cartonera, Simón Pedroza de Ediciones Bizarras, Marina Ruíz de la editorial Astrolabio, Nicole Delgado de Atarraya Cartonera, Mariana Rodríguez y Alonso Gordillo de la Cohuiná Cartonera y Lauri García Dueñas de Casamanita Cartonera. Este aprendizaje se complementó además del intercambio de libros y poemarios con editoriales como: Yerba Mala Cartonera, éstanoesunaputaeditorial, Felicita Cartonera, Kodama Cartonera, Ediciones Hungría, Café con Leche, Helecho Cartonera, Amaru Cartonera y otras. Además, mucho aprendí del movimiento de fanzines y libros de artista mexicanos con el que coincidimos en eventos y foros. También agradezco las pláticas con mi amigo el Dr. Rafael Mondragón, las cuales han cultivado esta reflexión.

[2] Pienso que la idea de escuela presupone la idea de que cada actividad del ser humano crea o tiene la potencia de crear un camino, es decir, un aprendizaje que se puede transmitir. Entonces, la escuela requiere el espacio y el tiempo —que pueden ser un lugar y un periodo delimitados, a veces, más o menos delimitados— y un cuidado para conectar y entrelazar aprendizajes diversos que dan forma al corazón, la mente y la manera de vivir de una persona.

[3] En el caso de La Santa Muerte Cartonera, insistimos en la tendencia de muchas cartoneras de utilizar los nombres de santos populares locales. Aunque fuimos advertidos en su momento, fuimos poco cuidadosos al escoger un culto ligado al mundo del crimen y la violencia. De esto aprendí que retomar una figura de la cultura popular tiene que implicar una responsabilidad y atención seria hacia las prácticas y discursos que rodean a dicha figura.

[4]  En el trasfondo de este proyecto, sigue existiendo una crítica al status quo de la literatura actual y la supuesta autosuficiencia del arte individualista sustentado en el genio.

En el sendero de los libros artesanales.

 

Anexo fotográfico.

A. Aprender a hacer

 

 

1 y 2. Plaquettes de la Red de los Poetas Salvajes, Ciudad Universitaria, Ciudad de México.

3 y 4. Fabricación de libros cartoneros.  Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

 

5, 6 y 7. Guardas artesanales utilizando una técnica tipo suminagashi y fabricación de libros cartoneros. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

8 y 9. Apuntes y técnica para el libro Munda, Primera de Munda de Ámbar Past. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

10. Montaje del taller de creación de libros de artista de bajo presupuesto en la Feria del Libro del Zócalo. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

11 y 12. Fabricación de Sensorama de Karen Márquez. 20.20 editorial (2016-2017).

B. Aprender a ver y decir

13. Presentación-Taller de Novela Suvenir de Maria Alzira Brum, CDMX. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

14. Presentación de Invocación al Shumpall de Roxana Miranda Rupailaf en el Festival Sur Itinerante, Chiloe. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

15. Proyecto de libros de artista en la urbe, Salario Mínimo (2014).

16. Junto a Alonso Gordillo y Alejandro Gómez Arias “MEME” en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

17. Junto a la poeta-artesana Lauri García Dueñas  de Casamanita Cartonera en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

18. Poesía por primavera, CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

19. La presentación de Mi país es un zombi, C.U. CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

20. La presentación de El Sueño de Visñu de David Meza, Festival Internacional Poesía Caracol, Tijuana. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

21. Festival de fanzines Zin-amigos, Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012) .

22.La artesana y académica Jania Kudaibergen en la Feria Mutágenos con la Milpa Cartonera. Ciudad de México, 2014.

23. Presentación de Seis cambios en la imaginación de Forrest Gander, con el autor, C.D. Wright y Valerie Mejer, CDMX.

24. Presentación editorial en La Habana, Cuba. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

25. Taller de Ediciones Artesanales (L.E.A) en el Centro Cultural La Pirámide, CDMX. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

C. Aprender a enseñar y aprender a escuchar.

26 y 27. Haciendo libros cartoneros, junto a Héctor Hernández, con niños en la Escuela Taller Mágica de San Juancito, Honduras, 2009. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

28. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Ay! de Pauli Apóstoli [España] y Miriam González [México] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

29. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Novela Suvenir de Maria Alzira Brum [Brasil] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

30. Con Ámbar Past, en su casa de San Cristóbal, mostrando Munda, Primera Munda.

31. Alonso Gordillo, Nicole Delgado, Ámbar Past, Yaxkin Melchy y Andrés González. Poetas artesanos en San Cristobal de las Casas 2016.

32,33 y 34. Acción de arte – presentación de Splendor de Enrique Verástegui, con Daniel Godínez y Señor de los Pajaritos, Aeromoto, 2015. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

35 y 36. Presentación de Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú] con Rafael Mondragón y Hebzoariba Hernández, Feria del Libro del Zócalo, 2016. 20.20 editorial (2016-2017).

Fotos de Libros

37. Libros cartoneros (Santa Muerte Cartonera 2008-2010).

38. Mi país es una casa, Antología de Javier Heraud, Santa Muerte Cartonera, 2009.

39. IUS de Manuel de J. Jiménez, 2.0.1.2. editorial, 2011.

40. El Sueño de Visnu de David Meza, 2.0.1.2. editorial, 2011.

41. Libros de 2.0.1.2 editorial

42. Anacoreta de Alessandro Volt. 2.0.1.2. editorial.

43. Horcas Invisibles de Adelaida Caballero, 2.0.1.3. editorial.

44. Interior de Munda, Primera Munda de Ámbar Past, 2.0.1.3. editorial.

45. Ameba Maga de Juan Salzano [Argentina], 2.0.1.3. editorial.

46. Seis cambios en la imaginación, Forrest Gander [EUA] 2.0.1.3. editorial.

47. Libros de 2.0.1.3 editorial.

48. Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú], 20.20. editorial / Cactus del Viento.

49. Libros de 2.0.1.3 y 20.20 editorial.

50. Interior de Manantial Transparente.