Poema «Cristo y las gallinas de la siguiente generación transgénica» y lectura ecocrítica cristiana.

Comparto con ustedes el poema «Cristo y las gallinas de la siguiente generación transgénica» un ecopoema publicado por la revista de europea de ecocrítica Ecozon@ y que se basa en la experiencia de una visita a una granja experimental. La granja se encuentra en en Tsukuba, Japón, en el centro llamado T-PIRC de la misma universidad donde trabajo. La visita ocurrió durante un encuentro de Literatura y Ganadería organizado por la profesora Eguchi y el profesor Tajima a quienes agradezco mucho crear este coloquio. El poema describe desde el sentir poético la visita y la visión de los investigadores que buscan encontrar nuevas formas de suplir la enorme demanda de productos animales, la escasez de mano de obra y los problemas que tienen los animales derivados de la ganadería intensiva moderna.
Esta visita, que ocurrió durante la pandemia de COVID19, me hizo cuestionarme mi relación con la carne y los productos animales. Concuerdo con los defensores del vegetarianismo cuando señalan que el sufrimiento de los animales a causa de su industrialización nos plantea un grave dilema ético y además reconozco que existe un grave problema espiritual. A raíz de esta visita tomé conciencia de que si queremos vivir con amor a Dios en el corazón nuestra relación insensible con los animales debe cambiar.
En el budismo se llama a una relación compasiva hacia los animales y en varias religiones existen criterios morales de cómo debemos tratarlos. Desde el cristianismo podemos (y hemos) de plantear también un estándar de conducta, pues mantener este sistema de sufrimiento y cosificación de las vidas animales nos aleja de Dios, del Espíritu y de Cristo. Nuestra sordera es a la vez un distanciamiento del amor a la creación.
Cristo nos enseñó a amar la creación, pues como señala el libro de Job todas las especies animales reflejan la gloria de Dios y no hay ser que no le alabe con su existencia. Nosotros habríamos de admirar, reconocer y procurar una conducta respetuosa, amorosa y compasiva, hacia los animales de compañía y que comemos (cuadrúpedos, bípedos, alados, etc) pues en ningún lugar de la Biblia observamos que se promueva la cosificación de los animales o se justifique su sufrimiento, por el contrario, sus vidas son una ofrenda sagrada. Cristo nació en un establo y la imagen del niño Dios rodeado por seres angélicos y animales, como se suele representar, reconoce que todos los seres pueden admirar a Dios, pues en todos ellos existe un grado de conciencia y todas las formas de vida glorifican con su existencia a quien es la vida.

Hay un pasaje que me gusta mucho y está en el libro de Mateo (23:37). En ese pasaje Jesucristo se compara a sí mismo con una gallina que cuida de sus pollitos para reprender la insensibilidad de la sociedad farisea de su tiempo. Así dice:

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, y no quisiste!

Hay un mosaico que retrata a Jesucristo como «gallina» en el altar de la iglesia Dominus Flevit en el Monte de los Olivos.

Ojalá alguien comente este poema que he compartido en algunos foros. Lo comparto con el ánimo de cultivar una respuesta y señalar que corregir nuestro maltrato a los animales no se puede limitar a buscar nuevas tecnologías para tratar mejor al ganado o los pollos. Por muchas razones (de la salud, éticas, económicas, ecológicas) hay que limitar el consumo de carnes, pero desde la vida espiritual conviene cultivar nuestra capacidad de cuidar a los seres vivos y poner un freno al apetito insensible y voraz que enajena nuestra relación con la obra de Dios. Creo que el argumento de evitar el sufrimiento animal ya se está quedando corto frente al desarrollo tecnológico de cárnicos de laboratorio y animales modificados genéticamente. Por ello, hay que ir más a fondo, hay que reconocer una empecinada conducta pecadora y rebelde a la presencia de Dios, en el fondo del maltrato animal. Nuestra relación con los animales y la creación en general o nos acerca un poco más a la presencia de Dios en nuestro corazón o nos aleja de ella.


Cristo y las gallinas de la siguiente generación transgénica

“¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste!”

Mateo 23:37

Es hora de mirar al frente
              y con el corazón
De reconocer la responsabilidad
De corregir algo
De palpar el sufrimiento
              y abrazar

Ayer fuimos al T-PIRC
              llamado el laboratorio de la siguiente generación: 次世代

Aquí, donde crecen los tomates modificados genéticamente
              no sé si hay Antropoceno autoconsciente[1]
              u otras cosas por el estilo

Aquí, en el corazón mismo del producto transgénico
              y del livestock
              lo que hay es la siguiente generación

Y aquí se habla de eficiencia y reciclaje
              de robots y de técnicas de alimentación
              de los animales-recursos

Y se habla de cómo suplir la demanda
              creciente de carne, desmedida,
              de pollo, lácteos y huevos, todo el año
              y el desafío de la falta de humanos
              que mañana se hagan cargo
              de los animales que son
              esa carne, lácteos y huevos

Y se habla de las dificultades
              como de importar forrajes desde los EUA
              o de nutrir con puros granos y soya
              a quienes originalmente comen pastos

Y entonces aparecen las soluciones tecnológicas
              los cargamentos
              las máquinas
              las investigaciones
              todo ello, lo que ayuda a sortear
              los problemas de la siguiente generación

Y se sortean los problemas

Y sin embargo…

¿Por qué nos hemos juntado hoy a hablar de “Ganadería x Literatura”?
              ¿Qué sentido hay detrás de todo esto? Profesores

¿Quizá esa “x” significa
              un anhelo
              de intercambio
              o de multiplicación fecunda?

Aquí están nuestros dos guías:

Tajima sensei
              Eguchi sensei

Y el profesor Tajima (investigador del ganado y la avicultura)
              nos expone una comparación numérica
              de las especies
              que aparecen en el Kojiki (El libro de las antiguas crónicas japonesas)
              y las especies
              que aparecen en el libro de Génesis

Kojiki 古事記  Génesis
Pájaros 鳥43                  Cordero 55
Caballo 馬34                  Vaca 32
Gorrión 雀34   Burro 24
Jabalí 猪30                     Pájaros 24

Y nos revela lo que aclaran las palabras antiguas:
              en el libro japonés
              predominan los animales salvajes
              en el libro de Israel
              predominan animales domésticos de granja y pastoreo

La profesora Eguchi (literata)
              nos expone su investigación de las ovejas,
              borregos, carneros,
              corderos y cabras,
              una diversidad lingüística
hasta llegar al agnus dei

Y nos revela la escasa presencia de los ovinos y caprinos
              en la historia de la alimentación del Japón
              y una reciente presencia de los corderos
              en la literatura del Japón moderno

Y yo pienso en el cristianismo
              en qué hace
el cordero de Dios
              en estas islas

Luego, la profesora Shimizu (filósofa)
             nos expone el caso de un artista
             al que le dicen el “hombre cabra”
             porque anda, imita y medio vive como cabra
en alguna zona del continente europeo

Luego vamos todos a conocer a los animales
              y luego vamos todos a sentir la realidad

Y la realidad empieza
              con el borrego experimental
y pasa
              por las vacas experimentales
y termina
              con las gallinas y los pollos experimentales

Y allí, se convierte
              en una chō-riarity (una cruda realidad)

Después de proveernos de batas, botas, capuchas y
              y desinfectante
              el sensei nos guía por cuartos en penumbra
              con jaulas atiborradas de gallinas
              frente a jaulas atiborradas de gallos
En las hileras de dos pisos de jaulas diminutas
              dos gallinas por jaula comen y ponen huevos
              rodeadas de paredes oscuras como cavernas
              cubiertas con costras de polvo y mugre   

Escucho el cacareo nervioso
              el grito incesante, siento

¿Hay aquí dolor,
              Cristo?

Entonces el profesor nos lleva al fondo de las jaulas
              y nos pone a cada uno
              un pollo entre las manos
              —agárralo bien firme de las patas
              y luego abrazándolo te lo acercas al pecho— nos dice
              y nosotros así hacemos
              y el pollo se tranquiliza
              y siento el calor de su temperatura
              y el profesor nos dice
              —el calor corporal de los pollos es mayor al nuestro
              alrededor de 40 a 41 grados—

Entonces con el pollo sostenido
              comprendo nuestro pecado:
              entre el calor
              y las granjas avícolas
              a gran escala
              están los virus

Luego regresamos los pollos a sus jaulas
              ¿Hay aquí dolor,
                            Cristo?

Ésta es la cruda realidad —nos dice—
              y nos explica sobre sus investigaciones
              con los huevos y los pollos
              y las máquinas incubadoras autorreguladas
              —costosísimas—
              que empollan huevos por cientos
              y nacen los pollos en estas máquinas
              los 365 días del año
Y yo pienso de dónde viene la energía
              para los pollos y las incubadoras
              y el pecado otra vez
            se me aparece
              como un rayo eléctrico
              que va desde una planta de energía nuclear
              a la pechuga de pollo
              rellena de vegetales y queso
              que me comí sabrosamente en el almuerzo

Hay mucho por hacer
              parece decir el profesor
              con sus investigaciones,
              y yo hago mi parte, literatos
              ¿tú,
              eco-poeta
              qué dices
              frente a la realidad de la vida?

Ayer me he preguntado por el día de hoy
              ¿a dónde ir,
                            Dios?

¿Hay también un Cristo que diga
              dejad que los animales vengan a mí?

Y entonces veo una escena
              la de Cristo recién nacido en un establo
              rodeado de los animales
            ovejas, burros, vacas, pollos
         y los humildes pastores
              que celebran al rey
              de la esperanza
              y el perdón

Y veo una luz
              como la de una estrella
              pequeña que relumbra
              con persistencia:
              es la historia de mi amigo Shinnosuke en Saitama
              con sus gallinas
              es la de Raúl en Santa Clara de Yarinacocha
              con sus pollos
              es la de Ámbar en San Cristóbal de las Casas
              con sus gallinitas de guinea
              es la de Carlos y Sandra en Santa María Zacatepec
              con sus patos y guajolotes

Y pienso y siento, Dios
              sí, hay muchísimo que hacer, hermanos
             
la cuestión es
              ¿cuál es el primer paso?

Marzo, 2021. Ichinoya, T-PIRC (Tsukuba-Plant Innovation Research Center), Japón.

Publicado en Ecozone, volumen 14, núm. 2, 2023. p.220-2025. https://doi.org/10.37536/ecozona.2023.14.2.5083


[1]  “Antropoceno autoconsciente” (Self-conscious Anthropocene) es un término acuñado por la crítica Lynn Keller para nombrar al fenómeno de la consciencia cultural y crítica de la escala y severidad de los efectos de la acción humana sobre el planeta.