El pensamiento del kotodama

Padre brillo

Quiero ser reflejo

Madre luz

Quiero ser fuente

Según el almanaque del calendario antiguo japonés acabamos de entrar al mes de Yayoi, el mes que sigue a la floración de los cerezos y en el que todas las flores comienzan a abrirse y los pájaros cantan en el monte. Hay dos expresiones que nos dan una imagen sorprendente del mundo vivo: “kotodama no sakihafu kuni” “el país donde florece alegrándonos el espíritu de la palabra” expresión antiquísima atribuida al poeta Kakinomoto y que sobrevive en el sentir japonés. La segunda es “sankawarai yachokataru” expresión que comparte Japón con China “las flores del monte ríen y los pájaros del campo conversan”. La primera da cuenta del pensamiento del espíritu de la palabra o pensamiento del kotodama, que afirma que hay un espíritu latente en las palabras capaz de transformar la materia y el corazón, es decir, que vivimos en un mundo donde el espíritu de la palabra florece alegrando el corazón de todos los seres. La segunda da cuenta del panlingüísmo poético japonés según el cual todos los seres poseen un lenguaje y lo utilizan para expresarse, de allí que la mujer o el hombre sabio aprenden del lenguaje de la naturaleza. Por último, les comparto el dato de que reír y abrirse tienen un mismo origen etimológico, es decir, las flores se abren, pero también las flores se ríen. Y así el corazón cuando ríe es como una flor que se abre.

(apunte para un próximo texto)

Este es el pensamiento japonés que propongo en diálogo con el pensar indígena americano (mi corazón indio).

Flor: flores de sakura, Tsukuba 2024.