Aprender de una flor de colza . sobre la importancia del kiyose mexicano

Ya apareció la quinta entrega de mi columna de haiku y ecopoética para la página El rincon del haiku. Escribí sobre el proyecto del kiyose mexicano de la página Haikukigo. Incluyo mis reflexiones sobre las bellas flores de na no hana, sobre el kiyose y saijiki, y las posibilidades de utilizar las herramientas de la poesía como herramientas de conocimiento ecológico. Pues estoy convencido que tanto el científico como el poeta que observan con atención las flores de ellas obtienen aprendizajes que nutren nuestra conciencia y conocimiento de la vida. Conversando con algunos amigos me he dado cuenta que hay varias cosas que se pueden ajustar para el caso mexicano, pero me parece que lo principal es la posibilidad de un trasplante que contempla la diversidad cultural como fuente de aprendizaje. También apunto algo positivo que descubro de la cultura japonesa:

«Ser siempre estudiante es algo que encaja bien con este lugar. Ser muy bueno en aprender nos hace maestros, ah, pequeña gran verdad escondida en todas las cosas.

Entonces, recuerdo que hubo un maestro zen que buscaba aprender hasta de un niño.

Algo he encontrado en el espíritu de esta tierra que me hace reflexionar. Hay muchas maneras de aprender, pero sólo se profundiza poniendo el corazón. Y con todo, nuestro aprendizaje es sólo un modesto paso en un camino.

(Pensado tras una conversación con alguien de México)…»

Aquí el enlace al artículo completo.

Campos de na no hana 菜の花 marzo de 2020