30 de octubre・Me habla la tierra


Ahora Takano-kun guía las labores
del cultivo de nuestra parcela

Corazón,
que no me pierda la política
las buenas y malas batallas
de los hombres y mujeres

—La tierra no tiene política—
así dice este hatake 畑
mientras arranco las raíces
de la maleza

Tagayasu 耕す preparar la tierra,
ararla,
siento como irrumpe mi fuerza en lo vivo
para abrir la tierra
Y los insectos salen corriendo
(algo siento)
mientras picamos la tierra,
la removemos,
la apisonamos
para plantar el uto
para plantar el myoga

—Que no te pierda la política,
la idea de lucha es
innecesaria para la vida.
Ni luches contra los que luchan—
Me habla la tierra

arranco raíces
planto raíces

arranco raíces
planto raíces

Octubre,
Ichinoya

El Manyoshu de Trump 27/05/19

Acabo de ver en la televisión japonesa el encuentro entre Trump y la élite política de Japón, liderada por el primer ministro Abe y el nuevo emperador Naruhito. Entre la pompa de una cena de gala que acerca a las élites de ambos países, Trump se expresó del Manyōshū y de Ōtomo no Tabito, el mismo poeta que vivió hace 1300 años y escribió un poema sobre el verano en el monte Tsukuba. Que se utilice la poesía para establecer lazos entre los gobiernos y poderosos ya no me parece algo raro en este mundo. Las palabras que alguien escribió en un poema perduran como lazos invisibles y son símbolos recios en el tiempo, estos lazos son los que estos líderes utilizan en favor de sus intereses. Haciendo otro uso de ellos, aquellos poemas del Manyōshū son los mismos que poetas como Nanao Sakaki o estudiosos como Masanosuke Oguita utilizaron para acercarse al corazón del pueblo indígena americano.
Puedo verlo y sentirlo, la poesía es un instrumento cuyo sonido es la voz de la memoria humana y su corazón. Cómo se lee, para qué se usa, qué cosas conecta y qué pactos y fuerzas se refuerzan en este mundo es la cuestión.
Todo esto es para decir que la rectitud y la corrupción también son parte del mundo y la vida de los poemas.   

  
Dato curioso.
Estos días en Japón ha habido temblores y temperaturas inusuales sobre treinta grados.

Poema del Manyōshū  (rollo 20- no. 4371) grabado en una estela de piedra al pie del santuario del Monte Tsukuba.