Sobre la poesía y los brotes del verano

De regreso de Tokio, mientras esperaba al autobús, se sentó a mi lado una pareja mayor. Comencé a platicar con ellos, el señor me dijo que era de Wajima, allí donde fue el terremoto el primero de enero. Me dijo que desde hace años vive en Kanazawa y que quería volver a Wajima, pero que no sentía valor para hacerlo. Me dijo que antes entre Kanazawa y Tokio se hacían nueve horas de viaje y que Japón era otro Japón. Cuando me dice esto estamos los tres en una pequeña banca bajo los nuevos rascacielos de la estación de Tokio. Les digo que estudio poesía japonesa y el señor me dice que en la primaria le enseñaron poemas y no entendía muy bien de qué se trataban. Me dice que aún no sabe, o se pregunta, qué es la poesía. Entonces pienso si yo podría decirlo, pero dudo y mejor le digo que me interesa la poesía porque en mi lengua también hay poemas y es curioso que en todas las lenguas hay poemas. Hay distintas geografías, pero el corazón humano se parece, eso digo.

Pero qué es la poesía… Vinimos al mundo con la capacidad de cantar, como los pájaros -pienso en el autobús de regreso. Pero quiero tocar las raíces de la pregunta. Dios, qué es el canto del corazón, sino la bella facultad que nos has dado para hacer resonar el ser y así caminar entre las montañas del tiempo. Una facultad para crear follajes donde guarecernos en nuestro camino. El corazón conoce de follajes de memoria y sentido, allí donde tú estás. Entonces, cuando el canto -el poema- resuena es una lengua ampliada de los pálpitos del corazón.

En estos tiempos algunos poetas se preguntan para qué sirve componer poemas. Y otros poetas les contestan, y ¿para qué sirve bailar?
Dicen, es algo que hacen los seres humanos desde siempre (algo así diría Snyder o Nanao…) y haciendo eso hacemos que el mundo sea más habitable.

También dicen los antiguos que el ser humano canta para liberar el alma, para ver claro dónde está parado, para que la visión vuele, para que los sueños de los ancestros regresen, para que el resplandor preñe lo viejo con la sorpresa, para reconocernos, para que el corazón eche brotes y hojas y flores y frutos como la rama de Aarón.

La poesía nos enseña que cantando conocemos más la vida.

Y tú, ¿a quién le cantas, a quién le bailas brote del verano?

Septiembre, 2024. Tsukuba.

2 comentarios en “Sobre la poesía y los brotes del verano

  1. Estimado Yaxkin,

    Un gusto ponerme en contacto contigo por este medio. Comienzo por agradecerte por compartir generosamente las publicaciones que has/han elaborado como parte de Cactus del viento. ¡Son verdaderas joyas, muchas gracias! (Pude acceder a ella mediante el sitio de Academia).

    He estado revisando, particularmente, «Semillas de nuestra Tierra. Muestra ecopoética mexicana» -mismo que me encanta- y quisiera preguntarte si sabes cómo o dónde puedo conseguir el libro de Pedro Favarón «La razón poética: el afecto y la imaginación como respuestas a la crisis moderna», pues he intentado encontrarlo para adquirirlo pero no he tenido suerte. Estoy haciendo mi doctorado en Artes y Diseño en la UNAM y me encantaría poder leer este libro de Favarón, pues estoy segura que sus aportes enriquecerán muchísimo mi trabajo.

    De antemano te agradezco mucho por tu atención y tiempo.
    Un saludo cálido desde Cuernavaca, Morelos.

    Canela

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