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20 de octubre, 2022.
Hanabatake, Tsukuba.

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2022年10月20日
花畑、つくば

翻訳:畑 佳恵

Epson san

Los ojos del girasol

Dios mío
si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
yo viviría como el sol

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
por la ciudad
yo viviría como el sol

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
por el campo
mientras estudio
mientras voy en bicicleta
mientras rueda el balón y lo paso
yo viviría como el sol

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
mientras preparo la cena

entre matorrales y espinas
con el alma desnuda
sin máscaras, sin disfraces

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
con el color del cielo, tiñendo mis cabellos
con la lluvia, bendiciendo mi parcela

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
abrazando a la gente, sin importar su lengua
o su rostro o su estatura

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
a la orilla de una calle, que crece hacia el cielo
y hunde sus raíces en el amor

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
en una iglesia de girasoles
mientras arranco el coche
y estaciono la bicicleta
y bajo caminando por el estacionamiento

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
mientras el gato se calienta tras la ventana
y el perro de la vecina me ladra

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
mientras espero el paraíso,
y el paraíso llega

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
mientras crecen dos hojas nuevas
en mi pensamiento

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
y me vuelvo fruto de la noche, como los higos
fruto del atardecer, como las granadas

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
con una plena satisfacción
con una simple satisfacción
con mi rostro y mi cuerpo

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
con mi esperanza
presenciando la resurrección del segundo Adán

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
con el milagro
moviendo una montaña llamada Tsukuba

Si yo tuviera la fuerza de un girasol para seguirte
yo viviría con el sol de Dios
alumbrando sobre los arrozales.


Ninomiya,
abril, 2023.

[The Wings of Creation. Las alas de la creación. 創造の翼, 2023]

Bakugenjin-mura, Fukushima, 2021

Parte de El Sol Verde: El ADN del canto (Part of The Green Sun: The Song’s DNA)

1.

En el año 2010 escribí un largo libro de poesía que imprimí en tinta verde y encuaderné artesanalmente. El libro es la historia poética de una semilla poética que crece en un frasco de vidrio; esa semilla contiene voces propias y de una serie de personajes que desarrollan una especie de poesía coral. Al final el libro se transforma en una larga secuencia de ADN visualmente. Se publicaron solo 100 ejemplares numerados que fueron a parar a las manos de amigos poetas, artistas, lectores jóvenes y algunos coleccionistas. Ahora este libro ha comenzado a echar nuevos brotes en la traducción de Ryan Greene y en sus trabajos de tranfluxiones poéticas.

También se publicó hace un par de meses el libro-objeto El ADN del canto / The Song’s DNA, traducido por Ryan Greene en la editorial Spiral Editions de Nueva York. El libro bilingüe destaca por su diseño artesanal a dos caras, por estar impreso en tinta verde e incluir una tira de papel con semillas, que forma parte del concepto de una semilla vegetal que crece en un frasco de vidrio. Para mí, los poemas también son semillas, pero de otra forma, y los libros son como sobres con semillas. Algunas germinan, otras no. Pero todas comparten un mismo ADN que es la palabra.
Agradezco a todo el equipo de Spiral Editions y a Ryan Greene. El libro, una edición limitada, se encuentra en las siguientes librerías virtuales:
Asterism
Y en Japón aquí, en la librería de Flying Books en Shibuya, Tokio.


2.

Also, the book object El ADN del canto / The Song’s DNA, translated by Ryan Greene and published by Spiral Editions in New York, was published a couple of months ago. The bilingual book stands out for its handcrafted, double-sided design, printed in green ink, and includes a strip of paper with seeds, part of the concept of a plant seed growing in a glass jar. For me, poems are also seeds, but in a different form, and books are like envelopes with seeds. Some germinate, others don’t. But they all share the same DNA: the word.
I want to thank the entire Spiral Editions team and Ryan Greene. The book is available at the following online bookstores:
Asterism
Y en Japón aquí, en la librería de Flying Books en Shibuya, Tokio.

In 2010, I wrote a long poetry book printed in green ink and bound by hand. The book is the poetic story of a poetic seed growing in a glass jar. That seed contains its own voices and those of a series of characters who develop a kind of choral poetry. Recently, the book transforms into a long, visual DNA sequence. Only 100 numbered copies were published, which ended up in the hands of poet friends, artists, young readers, and a few collectors. Now, this book has begun to sprout new shoots in Ryan Greene’s translation and in his works of poetic transfluxes.

El ADN del canto / The Song’s DNA publicado por Spiral Editions, New York, 2025


Encontrando una poética

Dice un poeta en una entrevista que el lenguaje es una ruina, él habla de la ruina que es el lenguaje. Es decir, que la palabra gato ya no es gato, que la palabra agua ya no es agua. La relación ominosa entre el lenguaje y las cosas. Y así es, y sin embargo, en la palabra aún habita la luz divina, la fuerza que imprime de espíritu las palabras y que se transparenta en algunos usos poéticos del lenguaje. Esto es lo que entendieron también los antiguos japoneses como kotodama, el espíritu en la palabra. Ellos estarían de acuerdo con el pensamiento de que el lenguaje ya no es el lenguaje de los kami antiguos en el que decir equivalía a hacer, y que correspondería en Occidente al lenguaje adánico. Y sin embargo, nos dice Kakinomoto no Hitomaro y después Ki no Tsurayuki, el verso puede liberar algo de esa fuerza sagrada, la potencia del decir que no cesa de hacer. El verso potente es por lo tanto un verso que imita la forma de la palabra de los kami. Una idea que en Occidente equivaldría a una poética que imite la palabra de Adán. Una poética que además dicen requiere de una cualidad: el corazón sincero. El corazón sincero es aquel corazón profundo que se identifica con la naturaleza. Una poética del kotodama es una poética en la que el ser humano se identifica con la naturaleza para que hable su corazón. Éste es el patrón antiguo de una poética primigenia, sobre la que se asienta la tradición del waka, el canto poético japonés, una poética que es la del embrión del espíritu, el embrión vegetal del hacer mundo que brota entre la ruina del lenguaje.

en Teotihuacan, por Yoshie Hata

Diciembre 2024.

P.D. [Estos días se está imprimiendo en EUA el libro El ADN del canto / The Song’s DNA, traducido al inglés por Ryan Greene y publicado por Spiral Editions. Este pensamiento es también retrospectivo a ese libro verde del ADN del corazón, a la poética de un kotodama intuido, una poética intuida en el título de un proyecto que se llamó El Nuevo Mundo. Este pensamiento es también una celebración y un agradecimiento a la luz que entra por las puertas del pensamiento y las puertas de mi corazón, en instantes como éste en el que los años se asoman, para revelarme algo como una poética de mi trabajo.]

TENEMOS LOS PIES, CON NANAO

長沢哲夫 «Naga»という詩人 が書いた詩「足がある ナナオと」、友人ななおさかきという詩人に捧げた詩が大好きです。スペイン語に訳したので共有したいと思います。

Hace unos años el poeta Tetsuo Nagasawa «Naga» escribió un bellísimo poema de su amistad con Nanao Sakaki, de cuando ámbos caminaban por las calles de Tokio y formaban parte de la Academia de vagabundos (Bamu Academy). Se los quiero compartir:

TENEMOS LOS PIES, CON NANAO

Nos vemos pronto
no existe el todavía
no ha desaparecido el todavía.
En este instante pienso
¿nos hemos conocido?
recojamos las piedras que ruedan por la memoria:
Shinjuku, Fugetsudō,
Nanao diciendo:
“hey, estoy ocupado, me llaman por aquí y por allá”
“pasa, estoy aquí sentado, escuchando a Bach”
y luego:
“―oye, ¿dónde vas a pasar la noche?”
“―en Mitaka”
y entonces comenzamos a caminar
a unos seis kilómetros por hora
desde Shinjuku, siguiendo la línea Chūo del tren,
entre orillas de charcos de fierro y hormigón
sí, tenemos que pasar por la civilización,
pero “tenemos los pies” y
en el cielo se asoma el alba,
una pálida estrella comienza a brillar de nuevo
y miramos fijamente a las estrellas sin pedirles deseos
esa es Orión, es Sirio, es la Estrella del hombre viejo del sur
las estrellas están caminando,
estrellas sin ingresos y sin alojamiento
y a veces bebemos sake con los cangrejos ermitaños de playas donde ha desaparecido la arena
y otras veces mientras escuchamos la música barroca que cantan las ranas,
guardando bien la filosofía griega, los Upanishads y los sutras budistas en la mochila
mientras estamos rodeados de flores de luz y flores de oscuridad,
nosotros “tenemos los pies”
cruzando mares color esmeralda, playas blancas de coral, bajo un sol brillante
o bien cruzando por la nieve cegadora,
entonces nuestros pies caminantes se dicen
“nos vemos luego” y
y nos separamos y luego, otra vez, nos encontramos,
ay, pero ahora dejas aquí tu cadáver, que no es tuyo
y sales 
porque estoy seguro de que nuevamente alguien te llama,
ya eres los huesos escritos en un mapa
ya eres las flores de cactus que florecen a la orilla del mar
y la canción soplada por un viento cubierto de cenizas,
porque te has convertido en una canción
entonces, veámonos de nuevo, en Shinjuku
entre arbustos yabukōjis,
en la oscuridad que va y viene por las carreteras,
bajo la lluvia que vierte su radioactividad,
sirviendo un poco de shōchū, sorbiendo un ramen,
riéndonos a carcajadas,
hablando con frases imposibles
como “hay un sueño que nos sueña”
y vayamos caminando
en la punta de una rama marchita que florece
al final de una civilización,
tu fluyendo a través de ti
y yo fluyendo a través de mí,
porque de lo andado a pie
me dices “―por favor, olvídalo”
sólo ahora, sólo aquí, estamos,
eso es suficiente.
¡Ay, Nanao, tomemos un té!

Tetsuo Nagasawa "Naga"

長沢哲夫 Tetsuo Nagasawa «Naga»
En Ashi ga aru, Splash Words, Tokio, 2019.

Libro Flor de amaneceres, en venta.

Qué lugar perseguirás
ahora, mente
si flores y pájaros
llenan el camino
de las montañas.

Santo Domingo Ocotitlán
Un 1 de agosto de 2017

Me ha llegado el libro Flor de Amaneceres: Nuevos poemas del Hatun Mayu, publicado en Córdoba, Argentina por Tepatikih, un proyecto con el que siento afinidad y a quien agradezco nuevamente la cuidada edición. Se trata de un libro que conecta México, la selva peruana y Japón. Es un poemario que tiene cerro y algunos aprendizajes del corazón entre México, Perú y Japón.

«En el año 2015 visité por primera vez la selva peruana y conocí a Pedro Favaron, amigo, poeta y médico tradicional. Ese mismo año comencé a estudiar japonés y el mensaje ecológico de la poesía de Nanao Sakaki. El camino de Sakaki y la poesía japonesa me llevaron a este país, en el que resido desde hace cinco años al pie del monte Tsukuba. Son grandes los tesoros de la buena palabra y rica la tierra en caminos trazados por caminantes y poetas. Esta es una selección de poemas escritos durante mi primer viaje a Japón, luego en México y de regreso. Son los amaneceres de un caminante entre Asia y América.

Días de viaje
recuerda los viejos puentes
el corazón indio»

La portada es una caligrafía del kanji de flor 華 que hice con el seudónimo de 翠陽y que recibió una mención especial en un concurso de la Asociación Japonesa de Caligrafía 日本書道教育学会. Pueden pedirlo en Amazon https://www.amazon.com/Flor-amaneceres-Nuevos-Ecopoesia-Spanish-ebook/dp/B0D9ZKT72Q
(Yo tengo también algunos ejemplares y estaré unos días en México por si les interesa comprarlo conmigo).

Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones

Dios amado, constelación indescifrable de estrellas en mi corazón.

Sueño

Junto con mi hermana estamos frente a un estanque de cuyo borde cae una cascada al infinito.
Entro en el estanque y digo -soy como doña topita, soy como la tortuga-. Luego saco una gran piedra del fondo del estanque y la cascada se convierte en una serie de terraplenes inundados.
En los bordes del terraplén más alto donde nos encontramos crecen grandes flores amarillas como la seitaka awadachi-sou (Solidago altissima).
Entro al estanque y en su interior encuentro un pasillo que lleva a una recámara. Por otra puerta del estanque entra mi hermana y en el centro del pasillo que cruza el estanque nos encontramos.
Ya es la época de la seitaka awadachi sou, y del kinmokusei (Osmanthus fragrans var. aurantiacus) el árbol de flores naranjas que según mi amigo Shinnosuke huelen a panqueques.
Ya es el inicio del otoño, que será café, amarillo, anaranjado y finalmente rojo.
Habrá un otoño rojo. Habrá un tiempo en el que te escuche hablarme.
Mientras tanto, doy la bienvenida a este otoño café, el que se llena de castañas y de hojas caídas en los campos de Tsukuba.
El otoño amarillo poco a poco se tornará naranja con el kinmokusei, las flores de cosmos y los caquis.
El otoño naranja poco a poco se tornará rojo con las hojas del momiji y los kaede.

Postdata

Martín me envía fotografías de la presentación de mi libro Flor de Amaneceres en Argentina.
Mariana me envía buenas noticias de la publicación de la antología de poesía japonesa Mandalas, segundo tomo II, también en Argentina.
Ryan me dice que «Mi estrella umbilical» se publicará en Estados Unidos.
Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones. Bendita sea mi cosecha.

He comenzado a leer una introducción sobre una corriente de teología cristiana japonesa nacida con un temperamento budista y zen. Apenas son nombres en el agua difusa, pero ya comienzo a asomarme.
En este diálogo cruzado de la fe, yo pienso: ¿Qué se busca? y ¿Qué se ama?


A veces sé lo que busco,
y olvido lo que amo.
A veces sé lo que amo,
pero olvido lo que busco.


Los japoneses buscan el amor de Dios y aman a la naturaleza. Yo deseo que esa búsqueda los lleve a Cristo sin renunciar a su íntima relación con la inmensidad del cosmos.

Entre todos los otoños, hay un otoño blanco.
Incalculables son las estrellas que se mecen entre los susuki (Miscanthus sinensis).

Tsukuba, 25 de octubre, 2024

Kinmokusei, la flor que huele a panqueques tras la lluvia. Octubre, 2024. Tsukuba.

Sobre la poesía y los brotes del verano

De regreso de Tokio, mientras esperaba al autobús, se sentó a mi lado una pareja mayor. Comencé a platicar con ellos, el señor me dijo que era de Wajima, allí donde fue el terremoto el primero de enero. Me dijo que desde hace años vive en Kanazawa y que quería volver a Wajima, pero que no sentía valor para hacerlo. Me dijo que antes entre Kanazawa y Tokio se hacían nueve horas de viaje y que Japón era otro Japón. Cuando me dice esto estamos los tres en una pequeña banca bajo los nuevos rascacielos de la estación de Tokio. Les digo que estudio poesía japonesa y el señor me dice que en la primaria le enseñaron poemas y no entendía muy bien de qué se trataban. Me dice que aún no sabe, o se pregunta, qué es la poesía. Entonces pienso si yo podría decirlo, pero dudo y mejor le digo que me interesa la poesía porque en mi lengua también hay poemas y es curioso que en todas las lenguas hay poemas. Hay distintas geografías, pero el corazón humano se parece, eso digo.

Pero qué es la poesía… Vinimos al mundo con la capacidad de cantar, como los pájaros -pienso en el autobús de regreso. Pero quiero tocar las raíces de la pregunta. Dios, qué es el canto del corazón, sino la bella facultad que nos has dado para hacer resonar el ser y así caminar entre las montañas del tiempo. Una facultad para crear follajes donde guarecernos en nuestro camino. El corazón conoce de follajes de memoria y sentido, allí donde tú estás. Entonces, cuando el canto -el poema- resuena es una lengua ampliada de los pálpitos del corazón.

En estos tiempos algunos poetas se preguntan para qué sirve componer poemas. Y otros poetas les contestan, y ¿para qué sirve bailar?
Dicen, es algo que hacen los seres humanos desde siempre (algo así diría Snyder o Nanao…) y haciendo eso hacemos que el mundo sea más habitable.

También dicen los antiguos que el ser humano canta para liberar el alma, para ver claro dónde está parado, para que la visión vuele, para que los sueños de los ancestros regresen, para que el resplandor preñe lo viejo con la sorpresa, para reconocernos, para que el corazón eche brotes y hojas y flores y frutos como la rama de Aarón.

La poesía nos enseña que cantando conocemos más la vida.

Y tú, ¿a quién le cantas, a quién le bailas brote del verano?

Septiembre, 2024. Tsukuba.

Flor de Amaneceres. Nuevos poemas del Hatun Mayu (2024)

Quiero agradecer la publicación de mi poemario Flor de amaneceres, nuevos poemas del Hatun Mayu publicada por la editorial Tepatiki de Córdoba Argentina. Aunque no conocía a la editorial, me entusiasmó la idea de publicar en este proyecto que siento muy afín a mi poética. Gracias a Martín y al equipo de la edición por su entrega, cariño y profesionalismo. En cierto sentido se trata de la continuación del Hatun Mayu de 2016 publicado por Hanan Harawi

Este libro es un poemario con la historia de un camino que cruza Japón y México.

Fue escrito durante mi primer viaje a aquel país, luego en México y

de regreso a Japón.

Pueden descargar una muestra en el enlace.

La caligrafía es mía 華 significa flor

La canción de la cascada (滝の詩)

nuevo pálpito

nuevo aire

nueva sangre

nueva piedra

nuevo sol

nueva luz

nueva noche

nueva agua

nueva emoción

nueva piel

nueva risa

nuevo sueño

Todo nuevo eres tú.

滝の(ウタ)

新しい高鳴り

新しい息吹

新しい血

新しい岩

新しい太陽

新しい光

新しい月夜

新しい湧水

新しい思い

新しい肌

新しい微笑み

新しい夢

すべてが新しい

新しいのは、あなたです

訳:畑佳恵

Cascada de los hilos blancos (白糸滝) en Kitakaruizawa, Gunma, 2024.
Esta es una cascada-manantial que nace a los pies del monte Asama.
Se dice que el agua ha transcurrido 6 años desde que cayó sobre el monte hasta brotar aquí.