El día es ordinario
en la casa ordinaria
eh, canto de los gorriones
¿Qué decían por la mañana?
cada minuto florece
The day is ordinary
in the ordinary house
Hey, song of the sparrows
What did they say in the morning?
every minute blooms
Hanabatake
El día es ordinario
en la casa ordinaria
eh, canto de los gorriones
¿Qué decían por la mañana?
cada minuto florece
The day is ordinary
in the ordinary house
Hey, song of the sparrows
What did they say in the morning?
every minute blooms
Hanabatake
Es difícil ofrecer la poesía como ofrenda si no se está acostumbrado a ofrecer. Sin embargo, uno aprende a ofrecer con la humildad de sus palabras. Ya me habían dicho de la ofrenda, ya mi corazón sabía, pero hasta que llegó el COVID19 yo me di cuenta que era así, de esta manera, lo poco que yo podría ofrecer de corazón. Así surgió la idea de reunir los poemas de GAIA. Este poema incluido en GAIA es una visión que se ofrenda con el agua allá donde esta siga abriendo su curso. Así como le he escuchado cantar. Salud.
Tú eres la luz y yo tan sólo una estrella una luciérnaga en la casa. Escondido yo viajaba en la niebla y ahora heme, aquí mirándote revelada Aquí mi palabra brota como lirio en verano que canta: siéntate y sólo siéntate tu corazón es esta estrella, el sol la semilla que crece en la tierra. Su luz es la existencia que ilumina las diez mil direcciones el bello pájaro de la mañana. Y aquí sueño una palabra que parte hoy, soñando como poesía y vuelve hoy, soñando entretejida filosofía. Todo ha cambiado en la ciudad desde que ella me muestra el mundo en una gota de agua. Así, gota colgando en la baranda así, como una araña que teje sus pasos escuchando el canto de las cigarras. Y mi piel morena es agua y alegría del baile, si escucho esta música salgo todo el tiempo a su encuentro y en cada exhalación vuelvo a ser hermano de lo chico y lo grande. Hijo del adelante y del atrás es verdad mi relación con mi padre es verdad mi relación con mi madre, lo que recibo y guardo para que madure mi corazón es palabra sagrada, alimento humano es palabra sagrada, piedra del hogar es palabra sagrada, hilo de color palabra sagrada que guardas mi memoria. Mente, cuerpo, luna azul las hojas del cerezo las ramas mojadas, y el musgo y la yerba son tu calor sosteniendo el sueño misterioso para que mañana amanezca. Frente al misterio tu luz nos guía me dice el coyoltotl, pájaro de la verdad y entonces respiro un momento Siento que ya he escuchado muchos nombres he visto muchos rostros pero con un poco de hojas y flores encuentro las palabras que me confortan. Antes, yo fui tú y hablé atropelladamente y bebí del exceso de mis ilusiones, pero ahora soy tú, el que escucha y me entrego en la humedad a la vida en mi pequeño cuarto. Aquí contemplo una transformación: cambias en los nombres y sin embargo un sólo corazón alimenta el río en el que se cantan los nombres de la vida. Un solo latido y otro y todo es y todo es en su profundo misterio. De la piedra al sueño de la piedra del amor a la energía del átomo y a la radiación del tiempo que nos atraviesa, diciendo: —yo soy el color del mundo el verdor y la noche y mi luz obra el milagro del entendimiento—. Ay transparente color de la diversidad mi sangre te quiere cantar transparente agua de la memoria, silencio de neblina por la mañana. Firme bendición de la vida, te pido la estrella del amanecer me has recordado que el camino es de todos. Agua amiga de la mañana, ya mis lágrimas son versos de vida que cantan estrellas, somos estrellas, y en el camino estamos mirándonos. En esta voz se transparentan más voces y eso es una bella consumación de amor. Agua, voces de los antiguos que sueñan: —óiganme bien cuatro esquinas y el centro, Dios es mi padre y mi madre, pero si más allá del decir no los escuchamos entonces andaremos perdidos— Naciones que son como aguas su asamblea como constelaciones ustedes me dicen que el cambio está en la raíz y la raíz son las acciones pues de ahí brota nuestro corazón. En el calor del verano, en el vientre de la tierra mi madre agua me muestra a mis abuelos y sus estrellas y veo las constelaciones en mis latidos y escucho la hierba cantando porque mis abuelas y tatarabuelas acarrean el agua y sus cantos brillan en el agua fresca y siento el agua limpiándome porque mis abuelos y tatarabuelos rezan como el oro, sin desgaste como el río del oro que brota claro y recto entre la confusión. Y la Tierra deja de ser esfera y la Tierra deja de ser un globo abandonado y se extiende toda y el tiempo vuelve a los ciclos que han cuidado las semillas. Para decir su ciclo, esta palabra hunde sus raíces en lo más hondo de mi silencio. Luz del agua Dios habla y no me había dado cuenta Luz del agua mi ropa lavada secándose bajo el sol verde de la vida. Por la tarde el ángel y la flor visitan mi casa para que el amor triunfe: —Querido hijo del corazón, la presencia del tiempo, el aire de la existencia, y el barro que junten tus patas es lo mismo con lo que moldearás el mundo. Querido hijo del corazón, mezcla tu tierra con el agua y trabaja, pues si sigues, el tiempo se renovará en el camino y luego, cuando te canses yo estaré cantándote, arrullándote. Querido hijo del corazón, la ilusión es pasajera, como un encuentro en el camino. Querido hijo del corazón tú habías pasado como un solitario y no habías escuchado ni el mínimo sonido del canto del misterio. Querido hijo del corazón de julio entrando en agosto y agosto entrando en junio, tú y yo conversamos un poco del universo y la Galaxia baila y canta con el calor del verano con las cigarras y las ranas Biri biri bi croac croac croac Su canto no pasa inadvertido en el reino del amor Su canto no se gasta ni se pierde solo se siembra y renace en el corazón de la Galaxia Así la luz mía despeja tus pupilas y se siembra para que hables flores y para que haya frutos— Agua de luz todo el espacio se llena en la espiral de este reino nacido de yerba y lluvia. El hombre y la mujer que pasan caminando son como olas que se rompen A la luz de las aguas canta el tambor del corazón, un tambor antiguo nacido de rocas y estrellas. toco al Agua que llegó a una costa del universo y su corazón se volvió silvestre y sumergió sus hondas raíces en la vida. Allí contigo, siempre descansan nuestros ancestros ellos hablan con lo más antiguo lo que no conoce el mañana ni el ayer. Para ellos, en la raíz, cada día nosotros crecemos como la yerba bajo el sol Para ellos, en la raíz, cada día son nuestras hojas cada hora son nuestras hojas, nuestros pétalos y nuestros frutos, y lo que va cayendo se marchita y vuelve con ellos. Para ellos, en la raíz, el pensamiento sucio el pensamiento maligno y el íntimo y el elevado son hechos de agua. Agua que alumbras, en tus viejos manantiales en tus antiguas fuentes humilde, yo les pido a ellos, que están en la raíz, que el río de la vida fluya con una gran luz que limpie las aguas negras de la ignorancia los fosos tóxicos del rencor. Mi canto es esta ofrenda que tiene algo del canto de las cigarras, que perseveran, del canto de los riachuelos, que fluyen, y del canto de la cascada, que escribe. Mi ofrenda se alegra de llevar la canción del ahora y de su emoción sagrada. Y lo entrego para que dé brotes y dé flores dulces que se conviertan en frutos y crezca su tronco de sueños que sea de buena madera para quien venga a construir su casa. Este canto es mi dulce alimento y mi dulce bebida, la dulce dulzura, paciente espera de lo que se ve de lo que se escucha de lo que se siente este día Y este día que es el mundo que muere sin morir lo entrego como la cigarra que entrega su canto para recibir la vida. Este día no hay ventanas no hay concreto no hay cerraduras ni vidrios Vengo a entregarlo a la antigua casa sin nombre que es como el transparente río del verano volviendo. Que con este canto mis descendientes crezcan sanos y que mis abuelos y abuelas se enteren que en la espalda del agua viva vamos cruzando la modernidad. Julio-octubre, 2019 Junio, 2020

Hace varios días, desde que comenzó el resguardo en mi casa comencé un registro, a modo de diario buscando fuerza para encontrar un tiempo de refugio y paz frente a los cambios y el clima de miedo y tensión alrededor, presente en los noticiarios y en las personas de mi comunidad. Poco después la enfermedad llegó también de manera personal a varios de mis seres queridos. Durante esos momentos pedí apoyo y agradecí los buenos pensamientos y las atenciones de las amistades. Durante estos días también comencé a reflexionar, como muchos, sobre lo que significaría una «nueva normalidad». Todo ello aquí está integrado como un mini libro cultivado con experiencia y con una dedicatoria a la Madre Tierra.
Esta es mi modesta y honesta contribución para quien le puedan ayudar ahora o después. Espero que sean palabras de luz y aliento nutridas por la tierra y los elementos, por Dios y la poesía. Agradezco a mi amiga la artista Rita Ponce de León por crear una bella pintura especialmente para este mini-libro basada en los poemas. Es una edición libre y agradezco su circulación por cualquier medio.

Lentamente, cuidadosamente
mezclo el take no ko gohan
que acabo de sacar de la arrocera
Con la fuerza de mis músculos
con cada movimiento
arriba y abajo
de la cuchara
se mezclan el take no ko
el aburaage
el arroz impregnado
de mirin, shōyu y dashi
y unas hojas picadas de ki no me
Y lo muevo con la fuerza de mis músculos
mientras me llega el aroma perfumado
de mi comida de hoy
Esta es la luz que me ha dado el día
para ver mi alimento
Este es el espacio que me ha dado la tierra
para preparar este arroz
en mi cocina
Estas son las herramientas
que me ha dado la humanidad
para preparar un take no ko gohan
caliente y nutritivo
Este take no ko me lo ha dado Keiko
para alegrar mi día y disfrutar
una rica comida de primavera
Yo solo pongo ahora
mi atención en preparar con atención mi plato
y saborearlo
después de dar gracias
a quien es todo lo posible.
Hanabatake
13 de mayo, 2020

Nervios del coronavirus
apenas asoma la Luna
sobre los tejados
—Abre la ventana—
el viento marino del sur
trino de los gorriones
Se posponen las Olimpiadas
en el pequeño parque
los niños juegan sobre un túmulo de tierra
Hanabatake, 26 de marzo

Mi querido pajarraco,
hoy es el día de tu madre la Tierra
Ámala con cada respiración,
muéstrale lo que cosechas
pues ella se alegra
Y recuerda que todo cambia
Cuando tengas un buen día
agradece, pero no intentes repetirlo
pues te cansarás yendo contra la corriente
Abre los ojos y percibe
lo que está detrás de los días
y los meses
Y comprende el camino que caminas:
está siempre alumbrado
no se va
no viene,
pero se vuelve profundo
si aprendes a amar
Y si amas como eres amado
su sabiduría será inagotable
El t’aichi que se practica en los viveros
es para los que se abren de corazón
a practicar la libertad
El vuelo esplendoroso, mi pajarraco
no es hacia lo lejano
a donde se proyecta el deseo
El vuelo esplendoroso es el que planea
sobre el día y la noche
sobre los días y sobre las noches
vuela como una nube
llueve donde debe llover
y siempre se está renovando
Sin miedo
porque no hay vacilación
Sin vacilación
porque no hay duda
Sin duda
porque no hay separación
El vuelo esplendoroso
sigue el curso de la tierra
y es uno con la tierra,
bendito sea.
Hanabatake 花畑
翠場庵

Tao, no existe principio de contradicción
en la naturaleza
Te pido que me enseñes a vivir en armonía
con mi ser completo…
—Vive tranquilo en tu pueblo
sin necesidad de alcoholes,
dedica tu luz al universo,
y la estrella que siempre te ama
te responderá
Deja que ella ilumine tu casa
para que salga toda confusión
error y engaño
Hablarás con los vivos
y con los que han partido
porque hablarán en el mismo idioma
y comprenderás
lo que no comprende la cabeza
Dirás aquí estoy
a quien siempre ha estado
y entonces
el visitante y el dueño
convidarán
de los mismos latidos
y cenarán en la noche
acompañados de los cantos
del paraíso
El sabor de sus alimentos
será el silencio
Un buen día de trabajo
y un buen lecho
para apoyar tu espalda
en los brazos de tu madre
Dormirás con el corazón abierto
mirando el cielo
y se sembrará el rocío
de tu padre
Amor,
no te olvides
quien tú eres
Luego llevarás
esta oración
que dejarás fluir
en el río de la vida—
Ichinoya, 21 de septiembre, 2019 –
Hanabatake, 3 de marzo, 2020.

Dios,
caminando al lado tuyo bajo las estrellas,
pregunto en qué consiste mi vida
Para mí que voy en el sueño que sueño,
y he recogido la voz del pájaro del alma
y por donde voy dibujo mis pasos
En el papel, en la arena de los siglos, camino y camino
Que las olas se lleven gran parte de las palabras no me asusta,
pues he aprendido a orar por la buena semilla
Algunas flores no serán para mis ojos,
y otras se abrirán en cualquier segundo
por eso selecciono lo mejor en mi corazón.
— Buena calma para salir de la ciudad
buena calma para tocar un día
y agradecer a la Madre Tierra
Buena calma para vencer en sueños
al dolor y la enfermedad
que intoxican la existencia y la vuelven yerma —
Buena calma, viento de mayo que vivificas las hojas,
ilumina mi corazón
sobre la incontable arena de la escritura
18 de mayo- 30 de junio, 2019
Ichinoya
Padre, la poesía,
¿a dónde viajará esta noche?
Dejo que mis ojos vean con el interior,
ya mi corazón es tierra amplia para su cauce
ya la estrella que me mira alumbra mi corazón
—cásquiro— dices
palabra que inventas y sabe como una fruta
Empapado voy junto al río de la noche
soñando estrellas
afirmando mi paso
con el bastón recto
y con la sandalia del pie descalzo
En esta pieza de paz
cada paso nace
porque nace del dictado
de la antigua luz de las galaxias
Abrevo de esa luz
y de la nueva luz del Sol
mirándose en la Luna llena
porque mis ojos también se han abierto
esta noche de claridad
El gran prodigio
que heredo
de la poesía
es sentirme
hijo de las generaciones
Pequeña vida en paz pequeña,
no hay tamaño
para los ojos del amor
que son los ojos del vacío del Buda
Hay que haber brillado
y hay que compartir
para entregar los huesos
y entonces el amor dado
brillará para siempre
y será tu luz, la misma
donde me has hallado
Hoy, para ser tu hijo
la paz de abril
llena de pétalos el te-mizu-sha
del pequeño santuario de Ichinoya
Allí, me lavo las manos
y el musgo abre mi visión
del paraíso
Es muy breve mi visita
al templo de la vida
—pero he que vine a
agradecerte todo—
y me retiro.
Santuario de Ichinoya, Japón
12-20 de abril, 2019

Para un mundo de paz
hemos decidido realzar la voz
y tomar el bastón
y caminar erguidos.
Levantarnos del suelo en el corazón
lavarnos los ojos, las orejas
y los pensamientos.
Rezar al corazón del mundo
por la claridad que cambia
y transforma.
Tejer con acción la esperanza
para alumbrarnos
con días más sabios
y noches más lúcidas.
Caminar, escribir, soñar
sintiendo los latidos del corazón
y ofrendar la existencia
a la existencia mayor
del cosmos, la Tierra
y la vida que respira del mismo aire,
la vida que nos alimenta
y somos y seremos y fuimos.
Con cada oración iré abonando
la tierra de mi alma
y poniendo corazón en mi oficio
y nunca se ocultará la verdad
de mis antiguas raíces.
Y encontraré alas donde
termina la tierra
y encontraré libertad
donde principia el mar
y estaré presente
sosteniendo la bella mirada del futuro
como la luz de una estrella.
20-21 de febrero, 2019
