Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones

Dios amado, constelación indescifrable de estrellas en mi corazón.

Sueño

Junto con mi hermana estamos frente a un estanque de cuyo borde cae una cascada al infinito.
Entro en el estanque y digo -soy como doña topita, soy como la tortuga-. Luego saco una gran piedra del fondo del estanque y la cascada se convierte en una serie de terraplenes inundados.
En los bordes del terraplén más alto donde nos encontramos crecen grandes flores amarillas como la seitaka awadachi-sou (Solidago altissima).
Entro al estanque y en su interior encuentro un pasillo que lleva a una recámara. Por otra puerta del estanque entra mi hermana y en el centro del pasillo que cruza el estanque nos encontramos.
Ya es la época de la seitaka awadachi sou, y del kinmokusei (Osmanthus fragrans var. aurantiacus) el árbol de flores naranjas que según mi amigo Shinnosuke huelen a panqueques.
Ya es el inicio del otoño, que será café, amarillo, anaranjado y finalmente rojo.
Habrá un otoño rojo. Habrá un tiempo en el que te escuche hablarme.
Mientras tanto, doy la bienvenida a este otoño café, el que se llena de castañas y de hojas caídas en los campos de Tsukuba.
El otoño amarillo poco a poco se tornará naranja con el kinmokusei, las flores de cosmos y los caquis.
El otoño naranja poco a poco se tornará rojo con las hojas del momiji y los kaede.

Postdata

Martín me envía fotografías de la presentación de mi libro Flor de Amaneceres en Argentina.
Mariana me envía buenas noticias de la publicación de la antología de poesía japonesa Mandalas, segundo tomo II, también en Argentina.
Ryan me dice que «Mi estrella umbilical» se publicará en Estados Unidos.
Otoño de flores y frutos, nueces y constelaciones. Bendita sea mi cosecha.

He comenzado a leer una introducción sobre una corriente de teología cristiana japonesa nacida con un temperamento budista y zen. Apenas son nombres en el agua difusa, pero ya comienzo a asomarme.
En este diálogo cruzado de la fe, yo pienso: ¿Qué se busca? y ¿Qué se ama?


A veces sé lo que busco,
y olvido lo que amo.
A veces sé lo que amo,
pero olvido lo que busco.


Los japoneses buscan el amor de Dios y aman a la naturaleza. Yo deseo que esa búsqueda los lleve a Cristo sin renunciar a su íntima relación con la inmensidad del cosmos.

Entre todos los otoños, hay un otoño blanco.
Incalculables son las estrellas que se mecen entre los susuki (Miscanthus sinensis).

Tsukuba, 25 de octubre, 2024

Kinmokusei, la flor que huele a panqueques tras la lluvia. Octubre, 2024. Tsukuba.

La fiesta del corazón 心の祭り

A mis hermanos y hermanas

que eres la luz

luz que es mi vida

luz que es la materia

luz que es el fin

luz que camina

con la suave mirada

de lo nuevo.

Tú que eres

el árbol de luz

del que he brotado

y soy hoja

y flor

y fruto

y semilla.

Tu jardín es el espacio

y no te he dado gracias,

pero me das cada respiración.

Yo que no creía en la resurrección

estoy lleno de esperanza.

Hoy, hemos hecho una fogata

para orar y cantar

en la montaña del tiempo.

Estamos de fiesta,

nos has creado

del polvo de las estrellas.

14 de abril, 2023

Flores de fuji (Wisteria) en abril después de la lluvia, Tsukuba.

Tocón de invierno

Este fue el último poema que escribí en el barrio de Hanabatake, antes de mudarme a Ninomiya, se trata de un tocón viejo cubierto con unos hongos que llaman saru no kake o «asiento de mono». El tocón se encuentra en el parque de Hidamari y tengo la impresión de que algún vecino raspa el tocón cada cierto tiempo para cosechar los hongos. En invierno volvieron a brotar nuevos hongos al tocón, pero esta vez de un color más blanco. Comparto una imagen del tocón y los hongos el día que nevó, así como algunas imágenes de la nevada pasajera en Hanabatake.

Tocón de invierno

Hacia el norte
el tocón raspado celebra todo
la nieve y el sol
los saru no koshikake
que nacieron más blancos.

Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba. Enero 2023.

*Saru no koshikake, サルノコシカケ, literalmente “asiento del mono”, es el nombre genérico de los hongos de la familia Polyporaceae. El nombre alude a la forma y rigidez de muchos de estos hongos que crecen de forma perpendicular sobre los troncos y tocones de los árboles a modo de pequeños asientos o repisas para los animales. Algunos de ellos como el maitake son comestibles o utilizados en la medicina tradicional (Ganoderma).

Saru no koshikake, サルノコシカケ, Parque Hidamari, Hanabatake, Tsukuba, enero 2023.

Tsuyu, 2022

Ha empezado la temporada de lluvias llamada tsuyu 梅雨.
El reflejo del cielo a veces es grande, a veces pequeño. 梅雨の入り、空の反映はある時大きい、ある時小さい。

Tsukuba, tsuyu de 2022.
Campo de arroz, gotas del tsuyu y lirio de agua (suiren)

Yuki no Hana 雪の華

Esta es una flor de nieve Yuki no Hana 雪の花. No crece sino que cae del cielo. Al medio día era ya agua yendo a las raíces. Aquí me la mostraron, en Kioto. ¡Buen inicio de 2022!

Kioto, Yoshidayama, antes Kaguraoka. 1 de enero de 2022.


This is a Snow Flower 雪の花. It doesn’t grow but falls from the sky. At midday, it was just a thread of water flowing back into the earth. They show me it in Kyoto. Happy New Year 2022.

El otoño temprano

30 de octubre・Me habla la tierra


Ahora Takano-kun guía las labores
del cultivo de nuestra parcela

Corazón,
que no me pierda la política
las buenas y malas batallas
de los hombres y mujeres

—La tierra no tiene política—
así dice este hatake 畑
mientras arranco las raíces
de la maleza

Tagayasu 耕す preparar la tierra,
ararla,
siento como irrumpe mi fuerza en lo vivo
para abrir la tierra
Y los insectos salen corriendo
(algo siento)
mientras picamos la tierra,
la removemos,
la apisonamos
para plantar el uto
para plantar el myoga

—Que no te pierda la política,
la idea de lucha es
innecesaria para la vida.
Ni luches contra los que luchan—
Me habla la tierra

arranco raíces
planto raíces

arranco raíces
planto raíces

Octubre,
Ichinoya