Primera parte del otoño. La pequeña, anaranjada y aromática flor del kinmokusei, que según el poeta Shinnosuke Niiro huele a panqueques. Luego algunos paisajes del camino a Tsuchiura (la ciudad famosa por estar a las orillas del lago Kasumigaura y su producción de renkon, los tubérculos del loto acuático). Son los días siguientes al equinoccio de otoño, también son los días de la cosecha de arroz, inekari. Los insectos cantan y se apagan, las hojas comienzan a caer y el verde va dando paso al color amarillo. Pero hay un momento en el que el amarillo se torna dorado, el dorado del otoño temprano. De los lotos marchitos luego serán cosechadas las raíces para comer el renkon, el cual es muy sabroso.
El Sol Verde es un libro que escribí en 2010 y del que publique de manera artesanal solo cien ejemplares, impresos en tinta verde y encuadernados a mano con mi propia editorial casera llamada 2.0.1.2. editorial. Cuando presenté este libro viajé por Chile, Perú, Argentina y México con la editorial 2.0.1.2..
El libro es el sueño de una semilla en un frasco de vidrio que germina. Ese sueño verde es un sueño en el que se mezcla el lenguaje de la ciencia con la poesía del corazón. El Sol Verde es un canto al ADN y a los 1 y 0 del código binario. Ha sido leído como un libro de poesía de «ciencia ficción» que hace uso de un lenguaje híbrido por escritores y críticos. Por ejemplo, con estos poemas me invitaron a participar en una mesa de ciencia ficción en la Feria del Libro de La Habana, Cuba.
Quizá en El Sol Verde hay una batalla por el futuro yo-lírico entre una máquina tecnológica-social, el delirio poético y el ADN que canta. Al final gana el canto de la vida-mundo y germina la semilla en el corazón-tiempo. Todo sucede en las primeras 24 horas de vida de esta semilla en un frasco de vidrio. Se trata de un libro con rasgos ¿visionarios?¿intuitivos? ¿Qué es lo que se ve en el Sol Verde? es una pregunta que yo mismo me hago.
El poeta peruano Enrique Verástegui escribió la solapa del libro que dice:
«Sol verde como pradera y el ferrocarril —donde está Yaxkin Melchy, escribiendo nuevos mundos de mermelada de naranja que se disponen a energizar la juventud, la sinergia que faltaba, envuelto en jeans y una casa ranchera— avanza más allá de la nada, más allá del olvido, mas allá de la indisposición, bajo libélulas blancas, hasta hacerse la esencia del amor. EL NUEVO MUNDO II está en tus manos lector, lectora, como elíxir que Yaxkin Melchy ha inventado.»
Enrique Verástegui
La portada es una mano emblema que dice:
Minoría expansiva Anillos de árbol Poesía / Trauma Muerte / Nacimiento Siempre estar rodeado de poéticas El Nuevo Mundo de principio a fin Desnudar que después de los 1 y 0 ya no hay nada Es un final para renacer Cómo construir cultura
El poeta y jurista Manuel de J. Jiménez [iuspoética] escribió lo siguiente:
PERO LA POESÍA SIGUE SIENDO VERDAD
Los soles imaginarios nacen y explotan sucesivamente en la poesía de Yaxkin Melchy (D.F., 1985). No se trata de una cosmovisión final y configurada en relación a un referente particular del mundo, no es el signo lingüístico el apoyo del poeta; sino una serie de potencialidades que se construyen a partir del abandono, la fraternidad y la ternura de los personajes de ElSol Verde. Estos desarrollan un lenguaje no humano que está más allá de las imágenes dentro de las palabras. “[Una semilla/ en un frasco de vidrio]”. El universo nunca truena en un big-bang, nunca nace ni se expande. “El libro es una semilla encontrada/ una estrella verde”. Únicamente se está ante la presencia de una inconmensurable vida futura: el totalitarismo de un sueño. El verso del poeta: “no sé si estoy despierto/ no sé si estoy soñando”, advierte la realidad como síntoma de un lenguaje multimedia. Claramente Yaxkin no se desdobla para dar autonomía al Dios de las piernas rotas, al Rey Murciélago, al Profeta del Parpadeo y a todas las demás identidades del libro. Leemos a la misma voz poética repetida en diversas dimensiones y posibilidades ontológicas: el yo fractal en las escalas poéticas del autor. Pero dentro de esas variaciones, es la Computadora Central quien se sale de control y codifica a todos los demás personajes. Cada uno se afirma a través de una revelación. Hay errores en el sistema. No concuerda el ADN verbal. Los poemas que Melchy escribió en vida escapan y son el canto postrero de la humanidad lalalalalalallalalalalá formando las cadenas de ADN en el Nuevo Mundo. Allí, como dijo el poeta Meme Rocha, lo poético existe “hasta romper la célula que es el cero más hermoso”.
Manuel de J. Jiménez
El poeta mexicano Luis Felipe Fabre escribió lo siguiente [parte de sus notas para la presentación del libro]:
La verdad está ahí afuera: notas sobre Sol verde de Yaxkin Melchy
1 Sol verde: una semilla cósmica qué germinará en qué horizonte Poesía- selva. “En el medio del camino de nuestra vida me extravié por una selva oscura”: selva selvaggia: la espesura del lenguaje que decía Dante y que se evidencia en la materialidad que esa aliteración exageradísima subraya. El lenguaje que decía Dante: “El amor que hace girar al sol y las demás estrellas”: de eso están hechos también los versos de Sol verde: el lenguaje que hace girar a las palabras que son astros que son semillas. Diríase que básicamente esta escritura es una energía. Versos en tinta verde que más que para hacer poemas proliferan para hacerse selva. Una estrella de plantas. Versos cósmicos: por cierto, esta noche del lunes 20 de diciembre de 2010, noche en que presentamos Sol verde, habrá un eclipse total de luna, visible a partir de las 11:30 pm: la sombra del sol verde: sol negro.
2 La poesía de Yaxkin Melchy no me debería de gustar: 1. Porque Yaxkin Melchy confía en el yo lírico. 2. Porque Yaxkin Melchy tiene fe en los poderes de la poesía. La poesía de Yaxkin Melchy no me debería de gustar, pero me encanta. Y sin embargo en otra dimensión con la que conectan sus poemas (sus versos son agujeros de gusano) Yaxkin Melchy no confía en el yo lírico, Yaxkin Melchy no tiene fe en los poderes de la poesía. La poesía de Yax Kin me encanta porque me hace desdecirme.
3 […] Ciencia ficción a condición de que no sea ni ciencia ni ficción, sino visión y profecía. Una escritura salvaje que parece estarse escribiendo al momento de ser leída: un time-lapse de una semilla que germina en un frasco de vidrio: sol verde. Una escritura que germina al momento de ser leída y sin embargo en otro tiempo, en otra galaxia, en otra dimensión. Poesía alienígena. Silbar en respuesta a las luces nocturnas: Yaxkin: miro las estrellas con tu escritura: E.T. phone home. Marque: 010101010101010101010101
Ryan Greene’s translation from the Spanish of The Green Sun by Yaxkin Melchy Ramos From the judges’ citation: “Ryan Greene’s translation of Mexican and Peruvian Quechua poet Yaxkin Melchy Ramos’s collection of poems The Green Sun is truly radiant. Printed in green ink, the verdant ‘sci-tech’ poems bear a radical hybridity, blurring the lines between poetry and science, with handwritten visual poems and drawings scattered through the collection’s 300 pages. In the poet/translator’s own words, The Green Sun moves toward ‘building a scientific imaginary rooted in the heart, and a sensitive and intercultural understanding of science theories and methods in order to overcome the poetic disconnection of the modern world.’”