Hermana vida

 Hermana vida

 Hermana vida,
              vaciándome de mí
              te tomé del brazo cerca
 Y sentí tus pálpitos 
             como un niño
 Sentí el calor del río de la vida
             que es uno
             y circula los corazones
 Ser otro,
             sólo es apariencia,
             juego, color, belleza
 Ser uno,
            hojas del mismo árbol,
            ramas del mismo tronco,
            cuerpos de misma raíz,
            hermana vida,
            es poder verte donde no hay forma,
            es poder oírte donde no hay sonido,
            es poder agradecerte donde no hay palabras
 Allí donde las estrellas
            de todas las galaxias
            el Sol y la Luna
            nos han sembrado
 Donde el planeta Tierra
            nos ha nutrido
 y Dios ha encendido
            nuestra existencia
 En el río del río,
           mi hermana vida,
           sentí tú luz
           y la de mi sobrino por nacer
           y nuestra constelación
          que es muy antigua
 Su calor es uno
          cruzando el universo
          con su baile,
          lugar de estrellas,
 Y estarás bien, 
          hermana vida,
y estaré contigo
          porque eres mi hermana
          y somos hijos
 del Gran Misterio del Cosmos


14 de febrero, 2019
(tomando la mano de mi hermana en el hospital)
Galaxia NGC 1300. Hubble, ESA, NASA

Oración de las dificultades

Me entrego a tu compasión 
Buda, enderezo mi camino
Que la voz del mundo
no venza sobre mí
Que la paz de mi existencia
venza sobre la voz del mundo

El centro es inalcanzable
para los malintencionados
la postura es inderrumbable
pese a sus gritos

Tu luz sabia evidencia las sombras
que vuelven a sus lugares
Apaciguando mi corazón
a tu compasión me entrego
solo en ella reconozco
mi confianza, mi fe

En tu compasión me veo
y veo mi camino
Aceptarse es como llegar
humilde a pedir refugio
y Dios pone cobijo para nosotros

Mi respiración alumbra
una luz
con la cual pido
limpiar mi corazón
y mis palabras
para volver a nacer
fiel al amor
discípulo de tus enseñanzas

Mi meta no es otra
que escucharte,
corazón iluminado.


10 de febrero

En el Jardín botánico de la UNAM

5 Canciones latinoamericanas inspiradas en la poesía

Argentina

Mercedes Sosa. «Alfonsina y el mar».

 
Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado 
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar


Chile

Violeta Parra. «La cueca de los poetas».

La vida, qué lindos son los faisanes
La vida, qué lindo es el pavo real
Huifa, ay, ay, ay
La vida, más lindos son los poemas
La vida, de la Gabriela Mistral
Huifa, ay, ay, ay
Pablo de Rokha es bueno
Pero Vicente
Vale el doble y el triple
Dice la gente
Huifa, ay, ay, ay
Dice la gente, sí
No cabe duda
Que el más gallo se llama
Pablo Neruda
Huifa, ay, ay, ay
Corre que ya te agarra
Nicanor Parra

Cuba

Celia Cruz & Buena Vista Social Club. «Guantanamera».

Guantanamera, guajira guantanamera
Guantanamera, guajira guantanamera
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma
Y antes de morir yo quiero
Echar mis versos del alma
Guantanamera
No me pongan en lo oscuro
A morir como un traidor
Yo soy bueno y como bueno
Moriré de cara al sol
Guantanamera
Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar
Guantanamera
Tiene el leopardo un abrigo
En su monte seco y pardo
Yo tengo más que el leopardo
Porque tengo un buen amigo
Guantanamera, guajira guantanamera

Perú

Chabuca Granda. «El surco».

Dentro de un surco abierto vi germinar
Un lucero de infinita soledad
Y con una canasta le vi regar
Con agua de un arroyo de oscuridad
Ay malaya la siembra se echó a perder
Y el agua del arroyo se echó a correr
Al lucero le gusta la claridad
Y al agua del arroyo la libertad
No dio fruto el lucero, se fue a alumbrar
Y el agua del arroyo le fue a cuidar
En una hora triste quise cantar
Y dentro de mi canto quise llorar
Y dentro de mi llanto quise gritar
Pero tan sólo canto para callar
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a llorar
Si llorando se grita para callar
Y callando se ahoga la libertad
No me llegó la hora de clarinar
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Y el lucero al recuerdo se echó a volar
Y la luz de su incendio se dejó atrás
Y en el surco el silencio empieza a gritar
Y su vaso sediento no llega al mar
Así se fue el lucero a su soledad
Así se fue el lucero a su claridad
Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a gritar
Ay malaya la hora en que fui a llorar
No me llegó la hora de clarinar
Ay malaya en que fui a cantar
No me llegó la hora de clarinar
De clarinar
De clarinar

México

Ampersand &. «Libro de cantos»

Libro de cantos es tu corazón, 
Libro de cantos es tu corazón, 
has venido a cantar, 
tañes tu atabal. 
has venido a cantar, 
tañes tu atabal. 
Libro de cantos es tu corazón. 

Tú eres cantor 
en el interior
de la casa del verdor, 
allí alegrarás
a la gente... 

Zan tic moyahua
In puyuma xochitl,
In cacahua xochitl.

In ticuicanitl

Libro de cantos es tu corazón, 
Libro de cantos es tu corazón,  
has venido a cantar, 
tañes tu atabal. 
has venido a cantar, 
tañes tu atabal.  
Libro de cantos es tu corazón.

Extra

Argentina:
Maria Elena Walsh-Mario Cosentino. Dónde están los poetas

Dónde están
los poetas.
Los poetas por dónde andarán.

Cuando cantan y nadie los oye
es señal de que todo anda mal.
Si están vivos los premia el olvido,
pero a algunos quizá les harán
homenajes después que se mueran
en la cárcel o la soledad.

Quiénes son
los poetas,
los testigos de un mundo traidor.

Ellos quieren salir a la calle
para hacer la revolución,
y en la esquina se van por las ramas
donde un pájaro se les voló.
Y se encierran de nuevo en sus libros
que no encuentran lector ni editor.

Y quizás
los poetas
no se venden ni mienten jamás.

Es posible que a veces alquilen
sus palabras por necesidad,
o que un par de ilusiones perdidas
cada día las cambien por pan.
Pero son la conciencia de todos
y ratones de la eternidad.

Aquí están
los poetas
ayudándonos a suspirar.

Camino de paz


A donde sea
       yo voy, Dios,
            a buscarte
la vida cambia,
           pero mi ropa es nueva,
           mi corazón es nuevo
          y mi sueño no deja de verte
mi palabra,
          madurando,
          llevo conmigo
la flor de loto
          la ofrendo
         a tus pies,
         corazón eterno
         de polvo de estrellas,
         sol que sonríes
        dentro de mi casa
A donde sea yo voy,
         esta es mi fuerza,
        para cruzar el mundo,
        para cruzar los continentes,
       para cruzar la noche
Así lo he recibido de tí,
       en el Alto río
En lenguas diversas,
       escucho al Sol y la Luna
En lenguas diversas,
       las estrellas
      titilan la misma poesía
Hijo de la montaña
       que a la montaña sube,
           por mi ropa pasan los años
               por mis palabras pasan los años
                  por mi pensamiento
                     pasan los pensamientos
Universo, soy una canción
y de frente
ya voy a casa.


31 de diciembre, 2018.
Atizapán de Zaragoza.

La grieta rítmica en el concreto

Dios despeja mis dudas

y puedo ver adelante

Dios despeja mis dudas

y hace firme la tierra

Dios despeja mis dudas

y siembra con flores mi camino

Dios despeja mis dudas

y veo

y escucho

a la nube, al arbusto

y a la grieta en el concreto

—No soy un gran poeta

ni un buen recitador—

dijo un poeta de la conciencia

Y hoy con Armando,

traductor de poesía sánscrita,

comimos juntos y me contó

de la poesía sánscrita:

pies rítmicos de 8 sílabas

nombres de versos de 16 sílabas

śloka, hemistiquios

Amaru, poeta del siglo 7 u 8

De regreso a casa, en la micro

sube un muchacho que improvisa versos

mientras viajamos pienso:

¿Será una grieta en el concreto

una traducción fascinada por la música?

¿Será esta grieta en el concreto

el poeta que improvisa en la micro?

17 de mayo, Casas Grandes

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La naturaleza en la literatura sánscrita.
Libros del profesor Armando Rentería Alenjandre.

 

Orejas de burro (Echeveria gibbiflora).

Echeverias

Pedregal de San Ángel

Besadas por la aurora y el atardecer las orejas de burro tienen un suave color púrpura. Respetuosas de la Flor y el canto, del Dharma y el Corán, crecen en grupos sobre el basalto. Orejas y orejitas de burro irán a florecer con las lluvias de septiembre. ¿Alcanzarán la iluminación?

Dios, concédeme la virtud

de un pensamiento sereno

que no se aferra a sí mismo

el paso paciente

la atención correcta

el trazo libre que no cesa

como un suave viento

bajo los árboles

El don del hallazgo

y el don del cuidado

tranquilo

tranquilo

vuelo

que va y viene

que mece la voz

de la transparencia:

rondín de mosquitos

puntas de dedos de agua en el basalto

pájaro carpintero al paso (Picoides scalaris)

maguey con aura de iluminación (Agave salmiana)

encino que dice

—en estos troncos ha vivido

la sombra y la luz —

y ha bailado su tai-chi

la mariposa en el tepozán

Desnudo escucho el canto

veo el paso del colibrí tras el encino

maestro del avanzar retrocediendo—

No hay paso para mí

no hay prisa en este Refugio en la ciudad

la nube florece en el mar celeste

buen fruto en mi corazón

Despertamos acacia

con sonido de cumbia y salsa

de las faenas

Abeja

conectada a las raíces:

dibujos

Aterriza un helicóptero en el edificio de enfrente

canta como helicóptero

y se va

abajo, blancas mariposas

y el colibrí libando el néctar de

las flores rojas de trompetilla

piñones barridos por las lluvias

rutas aéreas del “palo loco”

tezcapatli

Estimados vecinos

—dulces sueños— murmura

con la flor de la vida

la Madre Tierra

¿Caminamos?

Pedregal de San Ángel en la reserva del Colegio de México, septiembre-octubre 2018

Encuentro poético en Oaxaca

Estuvimos a principios de octubre con Inari y Rodrigo en Oaxaca. El domingo visitamos el árbol del Tule en su cumpleaños (más de 2000 años). La noche del viernes Rodrigo nos mostró sus dibujos sobre el ecosistema del pedregal y nos contó sobre sus aventuras y el paso del tiempo en este refugio que dejó la lava petrificada. Junto con las Echeverias (orejas de burro) y los tlacuaches, nosotros también compartimos un vecindario de historias.

Al regreso en el bus escribí:

Madre, Padre,

he conversado

con el árbol de la vida

y bajo sus ramas

he invitado al amor

7 de octubre, 2018, viajando de Oaxaca a la Ciudad de México

El sendero de los libros artesanales

por Yaxkin Melchy Ramos

En mi cocina en el Barrio de Cuxtitali, Adriana, Fernanda, Martha, Maruch, Saideé y yo jugamos durante días y noches haciendo el suminagashi de los separadores con chapopote, y el papel mármol con atole. Imprimimos las páginas con chanclagrafía, cebollagrafía, elotegrafía, chilegrafía, zanahoriagrafía, chayoterafía, papagrafía, zucinigrafía, calabazagrafía, mientras Teófila nos preparó una riquísima sopa de verduras.

Ámbar Past, Alquimia.

I. El sendero de los libros artesanales.

Me “inicié oficialmente” como poeta hace diez años y —sin ser muy consciente en ese tiempo— me inicié también como artesano. Hoy, en Iberoamérica, esta experiencia quizá es la misma para muchos jóvenes que se inician como poetas y como artesanos de sus propios libros (y de los de sus amigos). En estos diez años, algunos de mis compañeros en el sendero de la poesía olvidaron o dejaron a un lado la experiencia artesanal con la que comenzaron, otros pocos la visitan de vez en cuando, y unos cuantos han hecho de ésta su tiempo y su espacio. Mientras ordeno el taller de mi departamento, que se ha convertido en una casa-taller, hago un recuento de las ediciones que aquí se gestaron: los fanzines de la Red de los Poetas Salvajes, los libros cartoneros de Santa Muerte Cartonera, la editorial 2.0.1.0., 2.0.1.3. y 20.20; además del proyecto de libros de artistas en la urbe Salario Mínimo y la editorial artesanal Cactus del Viento. La mayoría de estos proyectos los realicé con amigos poetas o artistas, y se han nutrido del trabajo compartido con amigos que fueron los mentores en mi camino como artesano [1].

Recientemente, mi corazón se ha abierto a la reflexión sobre el camino del poeta, y por ello, quiero enfocar mis palabras en el camino del poeta-artesano. Primeramente, es un camino que contiene una gran diversidad de movimientos heterogéneos: antiguos y nuevos, urbanos y rurales, con y sin copyright. Un camino creado por editoriales que, en su relación con la poesía, hacen del libro artesanal no sólo una tendencia artística, sino rutas y senderos en los que se promueven ciertas relaciones entre la palabra y la atención, la generosidad, la responsabilidad, la sustentabilidad, la crítica y la sabiduría. Quisiera bosquejar un poco el camino de los libros artesanales como un conjunto de senderos trazados por las escuelas artesanas del pensamiento y la palabra.

II. La escuela artesana.

Ver los diversos senderos del libro artesanal, cartonero, leñatero, fanzinero, etc. enfocándolos como escuelas artesanas, me ayuda a visualizar una característica que comparten entre ellos: la transmisión de aprendizajes materiales, técnicos, tecnológicos, organizativos, ecológicos, sensibles y también perceptuales. Esta característica se basa en el principio de que toda actividad humana constante produce un conocimiento que puede transmitirse. De manera metafórica la escuela podría visualizarse como un camino que crece a partir de una semilla que es la actividad humana. Siguiendo con esa idea vegetal, la escuela contiene una visión de lo que brotará como una flor o un árbol, que luego se convertirá en fruto o en sustento, pero esta semilla se abrirá sólo si el caminante la lleva consigo y la cultiva [2]. Ese horizonte es lo que podríamos llamar la enseñanza de la escuela; el cultivo sería la experiencia que nos transforma por medio del aprendizaje. Haciéndome cargo de esta metáfora, quiero compartir con ustedes algunos aprendizajes basados en aciertos y equivocaciones de estos diez años en la escuela de los libros artesanales.

* Aprender a hacer. La mayor parte del tiempo de manera autodidacta. La escuela de libros artesanales me animó a aprender el uso de materiales, herramientas, técnicas de impresión y hasta un plan finanzas rudimentario. Esta vía autodidacta la debo en gran parte a las herramientas de la página web de la Tortillería editorial, a Internet, y también a la experiencia de hacer plaquettes y libros con mis amigos de la Red de los poetas salvajes. También aprendí sobre cómo mantener un espacio de trabajo que es mi propia casa. Mantener el lugar donde vivo como lugar donde trabajo y viceversa, me hace pensar en el taller artesanal como un espacio y un tiempo en el que se da una relación con el trabajo basada en el cuidado, la paciencia y la atención cariñosa y constante.

* Aprender a ver y decir. Experiencia que nace a la hora de articular un discurso (tipo manifiesto) de la identidad artesanal. En mi caso, ese manifiesto nació basado en dos ejes: la diferencia y la visión. En un principio, la diferencia fue con respecto al trabajo de las editoriales “de los consorcios” y de la literatura “publicitaria”. El “manifiesto” de Santa Muerte Cartonera, escrito con Héctor Hernández en 2008, acentuaba esa diferencia en el precio, el reciclaje, la insistencia en lo informal y lo nómade para crear un circuito y una red alterna a la de los circuitos transnacionales de la “literatura y publicidad”. El segundo eje, el de la visión, estaba basado en el horizonte de lo popular que en el caso de Santa Muerte Cartonera fue una mezcla de simpatías hacia lo “utópico” y la “fe indócil y popular”[3]. Con el paso del tiempo, mantener esa identidad significó hacerse cargo de contradicciones y ambigüedades de los circuitos oficiales y alternativos, y también de los aspectos negativos de lo popular.

Ahora pienso que el discurso de la identidad es uno de los que más he reflexionado y enderezado en este sendero de los libros artesanales. Éste fue transformándose, desde los primeros proyectos, en los que se trataba de un discurso intensamente definido por su oposición al status quo, a los proyectos recientes, en los que el eje de la articulación se acentúa más en un horizonte o visión. Ese horizonte primero fue el de la estética experimental del objeto hecho a mano, que poco a poco fue tomando cierta hondura conforme aprendí a ver en mi trabajo la esperanza, valores ecológicos y sentimientos nuevos a la palabra. Así, los últimos proyectos se basan en nuevos ejes: articular lo viejo con lo nuevo, la ecología y la sabiduría (20.20 editorial y Cactus del viento). Poéticas originarias y planetarias dibujan el horizonte del sendero actual por el que ando y paso recogiendo las semillas de otros poetas[4].

* Aprender a enseñar y aprender. Hacer libros artesanales me ha impulsado a enseñar el proceso de su confección al público y mi comunidad. No sólo repartir el libro sino compartir la mesa de trabajo. Para hacer esto he aprendido del trabajo de amigos en cooperativas, espacios culturales, escuelas, etc. De ellos he aprendido maneras de enseñar que provienen de formas de reflexión sobre el espacio y el tiempo común, y que se mantienen y nutren de las hondas raíces indígenas y comunitarias que hemos heredado. Por ello, pienso el espacio y el tiempo andado por esta escuela como un espacio y un tiempo artesanales. Un hábitat que rodea a los artesanos aquí y allá y que es como un río que tenemos que dignificar en el quehacer de los creadores que hacen muebles, cerámicas, libros, libretas, fanzines, etc.

III. Una voz de la Tierra.

La dignidad del espacio y del tiempo artesanal me parecen enfoques de resistencia y memoria en tanto dignifican la idea de “aprender de los que ya saben” y de sus maneras más sustentables y sabias. Esto significa también aprender de una gestión digna de los recursos (siempre escasos, caros y volátiles en Latinoamérica). Esta gestión digna “de lo que hay a la mano” es la que puso a andar la maquinaria entre cartoneros-editores-escritores en Buenos Aires con Sarita Cartonera, o entre mujeres indígenas-editores-poetas en el proyecto Leñateros de Chiapas, y entre los chavos-editores-artistas de la comunidad fanzinera de la Ciudad de México. En cada manera de crear una dignidad artesanal se forman discursos sobre lo que hace a un libro, a un autor o a un editor, y se ensayan otras relaciones con el objeto, a veces recuperando usos de los materiales y técnicas locales.

Así, la dignidad artesanal es también una reserva de recuerdos, de la relación entre nosotros y los materiales, los otros y la Tierra, que se entretejen. Por ejemplo, la idea de “basura” implica una manera de relacionarnos con las cosas y la vida. Los libros artesanales en mayor o menor medida han cuestionado esta idea desde siempre: incluso el material mal impreso, sucio, o que otros “desechan” es material noble para hacer un libro. Así, concebir una nobleza en los materiales para su reutilización es parte de la sustentabilidad artesanal que dice: no hay material inservible, solo maneras poco creativas de usarlo. Esto no significa que todo material sea aprovechado, el aprovechamiento forma parte de una memoria que sólo avanza a pasos de la creatividad compartida.

La dignidad artesanal también significa la formación de puentes en nuestra relación con los otros. Por ejemplo, casi todas las mesas cartoneras en algún momento se convierten en mesas para compartir la creación del libro, diseñando experiencias de participación común que dejan un sello en el espacio y tiempo de aquella mesa, taller o seminario. Por ello, quizá las mesas cartoneras se adaptan con facilidad a estrategias para reflexionar lo común, programas de vinculación o sensibilización, y a los intereses del activismo político, ecológico y cultural. En estas mesas, que son mesas para compartir un espacio y un tiempo, se siembran semillas, se abren percepciones y entendimientos que despiertan o fortalecen la difusión y creación alternativa.

Para concluir, quiero decir que haciendo libros se aprende no sólo a hacer libros, sino a sembrar sabidurías materiales e inmateriales. El sendero de los libros artesanales —que tiene pensamiento, acción y corazón— nos ayuda a percibir nuevas dimensiones del mundo social, ecológico, afectivo que existe en las palabras antes de convertirse en Literatura. Esta característica puede fortalecer los discursos que intentan desencantar la relación de consumo (y desecho) con el mundo. Además, los senderos de los libros artesanales fortalecen experiencias de solidaridad que florecen al verse reflejadas en otros tipos de acción comunitaria, social y ecológica. Experiencia que tuve, por ejemplo, al realizar un taller cartonero en la Escuelita Mágica, en San Juancito, Honduras, en el año 2009.

Desde mi punto de vista como poeta-artesano, los aprendizajes en el sendero de los libros artesanales arraigan atenciones, nos dan un rostro, y ahondan nuestra prácticas de la palabra, las transforman, las adecúan, las modulan. Su riqueza yace en la diversificación del tiempo-espacio artesanal, la gestión digna de recursos y el trabajo comunitario, su beneficio es el arraigo de un sueño, y el crecimiento interior y exterior de un grupo o una comunidad, que con creatividad y amistad forma los peldaños de su reflexión. Sin embargo, son riquezas y beneficios que se invierten en un producto que apenas ajusta [o no] al precio público y por ello merecen atención y apoyo. El sendero del libro artesanal no transforma de manera superficial la literatura sino las palabras, relaciones y percepciones que están en las capas profundas de toda literatura. Para mí esta riqueza no se llama la literatura cartonera, sino las voces artesanales (cartoneras, leñateras, fanzineras, etc.) en las que resuenan las palabras que algún día serán otra literatura, poesía, y arte.

Me gustaría hacer eco de esas voces, pero la brevedad de este espacio, me hace dejarlo para otra ocasión. Sólo quiero señalar que el sendero de los libros artesanales tiene una historia, que también nos habla de la resistencia y la generosidad de los poetas-artesanos, esa especie que prolifera y cultiva en lo artístico-comunitario, tiempos y espacios para que arraigue y crezca la palabra en el corazón. Desde un punto de vista ecológico, el sendero de los libros artesanales fertiliza una renovación en la percepción de “los otros” dentro del mundo capitalista y del consumo. No sorprende que muchos poetas artesanos estén muy conscientes de la resistencia que implican sus proyectos. La palabra del poeta y la palabra artesana cartonera, leñatera, tortillera, son como la misma semilla que ellos llevan en su aventura. Y aunque no todo es positivo en ese mundo, en él abundan la riqueza, la belleza y la sabiduría que está sembrando la poesía en nuestro terruño literario, urbano, rural, multilingüe, rico y pobre bajo la Vía Láctea (Hatun mayu, el gran río).

Casas Grandes, Tenochtitlan. 2018.

Notas.

* Texto de próxima aparición en un libro documental sobre los 10 años del Movimiento Cartonero de México.

[1] Generosos poetas-artesanos como Ámbar Past del Taller Leñateros, Raúl Silva (quien ahora hace La Ratona) y Nayeli Sánchez de La Cartonera, Milagros Saldarriaga de Sarita Cartonera, Simón Pedroza de Ediciones Bizarras, Marina Ruíz de la editorial Astrolabio, Nicole Delgado de Atarraya Cartonera, Mariana Rodríguez y Alonso Gordillo de la Cohuiná Cartonera y Lauri García Dueñas de Casamanita Cartonera. Este aprendizaje se complementó además del intercambio de libros y poemarios con editoriales como: Yerba Mala Cartonera, éstanoesunaputaeditorial, Felicita Cartonera, Kodama Cartonera, Ediciones Hungría, Café con Leche, Helecho Cartonera, Amaru Cartonera y otras. Además, mucho aprendí del movimiento de fanzines y libros de artista mexicanos con el que coincidimos en eventos y foros. También agradezco las pláticas con mi amigo el Dr. Rafael Mondragón, las cuales han cultivado esta reflexión.

[2] Pienso que la idea de escuela presupone la idea de que cada actividad del ser humano crea o tiene la potencia de crear un camino, es decir, un aprendizaje que se puede transmitir. Entonces, la escuela requiere el espacio y el tiempo —que pueden ser un lugar y un periodo delimitados, a veces, más o menos delimitados— y un cuidado para conectar y entrelazar aprendizajes diversos que dan forma al corazón, la mente y la manera de vivir de una persona.

[3] En el caso de La Santa Muerte Cartonera, insistimos en la tendencia de muchas cartoneras de utilizar los nombres de santos populares locales. Aunque fuimos advertidos en su momento, fuimos poco cuidadosos al escoger un culto ligado al mundo del crimen y la violencia. De esto aprendí que retomar una figura de la cultura popular tiene que implicar una responsabilidad y atención seria hacia las prácticas y discursos que rodean a dicha figura.

[4]  En el trasfondo de este proyecto, sigue existiendo una crítica al status quo de la literatura actual y la supuesta autosuficiencia del arte individualista sustentado en el genio.

En el sendero de los libros artesanales.

 

Anexo fotográfico.

A. Aprender a hacer

 

 

1 y 2. Plaquettes de la Red de los Poetas Salvajes, Ciudad Universitaria, Ciudad de México.

3 y 4. Fabricación de libros cartoneros.  Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

 

5, 6 y 7. Guardas artesanales utilizando una técnica tipo suminagashi y fabricación de libros cartoneros. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

8 y 9. Apuntes y técnica para el libro Munda, Primera de Munda de Ámbar Past. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

10. Montaje del taller de creación de libros de artista de bajo presupuesto en la Feria del Libro del Zócalo. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

11 y 12. Fabricación de Sensorama de Karen Márquez. 20.20 editorial (2016-2017).

B. Aprender a ver y decir

13. Presentación-Taller de Novela Suvenir de Maria Alzira Brum, CDMX. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

14. Presentación de Invocación al Shumpall de Roxana Miranda Rupailaf en el Festival Sur Itinerante, Chiloe. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

15. Proyecto de libros de artista en la urbe, Salario Mínimo (2014).

16. Junto a Alonso Gordillo y Alejandro Gómez Arias “MEME” en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

17. Junto a la poeta-artesana Lauri García Dueñas  de Casamanita Cartonera en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

18. Poesía por primavera, CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

19. La presentación de Mi país es un zombi, C.U. CDMX. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

20. La presentación de El Sueño de Visñu de David Meza, Festival Internacional Poesía Caracol, Tijuana. 2.0.1.2. editorial (2010-2012).

21. Festival de fanzines Zin-amigos, Ciudad de México. 2.0.1.2. editorial (2010-2012) .

22.La artesana y académica Jania Kudaibergen en la Feria Mutágenos con la Milpa Cartonera. Ciudad de México, 2014.

23. Presentación de Seis cambios en la imaginación de Forrest Gander, con el autor, C.D. Wright y Valerie Mejer, CDMX.

24. Presentación editorial en La Habana, Cuba. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

25. Taller de Ediciones Artesanales (L.E.A) en el Centro Cultural La Pirámide, CDMX. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

C. Aprender a enseñar y aprender a escuchar.

26 y 27. Haciendo libros cartoneros, junto a Héctor Hernández, con niños en la Escuela Taller Mágica de San Juancito, Honduras, 2009. Santa Muerte Cartonera (2008-2010).

28. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Ay! de Pauli Apóstoli [España] y Miriam González [México] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

29. Libros hechos por visitantes de la Feria del Libro del Zócalo. Libro-Taller Novela Suvenir de Maria Alzira Brum [Brasil] Proyecto de libros de artista en la urbe Salario Mínimo (2014).

30. Con Ámbar Past, en su casa de San Cristóbal, mostrando Munda, Primera Munda.

31. Alonso Gordillo, Nicole Delgado, Ámbar Past, Yaxkin Melchy y Andrés González. Poetas artesanos en San Cristobal de las Casas 2016.

32,33 y 34. Acción de arte – presentación de Splendor de Enrique Verástegui, con Daniel Godínez y Señor de los Pajaritos, Aeromoto, 2015. 2.0.1.3. editorial (2013-2015).

35 y 36. Presentación de Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú] con Rafael Mondragón y Hebzoariba Hernández, Feria del Libro del Zócalo, 2016. 20.20 editorial (2016-2017).

Fotos de Libros

37. Libros cartoneros (Santa Muerte Cartonera 2008-2010).

38. Mi país es una casa, Antología de Javier Heraud, Santa Muerte Cartonera, 2009.

39. IUS de Manuel de J. Jiménez, 2.0.1.2. editorial, 2011.

40. El Sueño de Visnu de David Meza, 2.0.1.2. editorial, 2011.

41. Libros de 2.0.1.2 editorial

42. Anacoreta de Alessandro Volt. 2.0.1.2. editorial.

43. Horcas Invisibles de Adelaida Caballero, 2.0.1.3. editorial.

44. Interior de Munda, Primera Munda de Ámbar Past, 2.0.1.3. editorial.

45. Ameba Maga de Juan Salzano [Argentina], 2.0.1.3. editorial.

46. Seis cambios en la imaginación, Forrest Gander [EUA] 2.0.1.3. editorial.

47. Libros de 2.0.1.3 editorial.

48. Manantial Transparente de Pedro Favaron [Perú], 20.20. editorial / Cactus del Viento.

49. Libros de 2.0.1.3 y 20.20 editorial.

50. Interior de Manantial Transparente.