La estrella chotacabras: Homenaje a Yodaka no hoshi

Triunfa sobre la vida y la muerte
el pequeño pájaro chotacabras
porque el corazón es sagrado
tan sagrado como una estrella

sube y baja
en cada pálpito
pues su luz es el día

duerme   brilla   baila
y adolece, qué extraña sensación
es su torpeza frente al misterio

—pero sólo una luz nos guía—
me dice revelando la verdad
y entonces
respiro un momento,
y pienso
he escuchado muchos nombres,
he visto muchos rostros,
pero ahora
con un poco de pasto y flores
he encontrado la paz mayor

Hablé mucho,
pero ahora escucho
Bebí en exceso de ilusiones
pero ahora me entrego
a esta humedad
en mi pequeño cuarto

sólo un corazón es el nombre de la vida
sólo un latido y otro y todo es
y todo es en su profundo latido

sólo un corazón es el nombre de la vida
sólo un latido y otro y todo es
y todo es en su profundo misterio


de la piedra al sueño
y del amor a la energía del átomo,

dime ¿cuál es tú color, tiempo?
—yo soy del color del mundo,
el verdor y la noche
pues mi luz obra el milagro
del entendimiento
y el transparente color de la memoria
es mi sangre

tan    tan   tan  
tan    tan   tan—

Con el tiempo que mora en el corazón,
con la firme bendición de la vida
yo no te pido lo mío estrella chotacabras
pues me has recordado el camino,
y mis lágrimas son dicha de vida

estrellas, somos estrellas
y dormimos mirándonos.



Ichinoya, Japón.
18 de julio, 2019


La estrella chotacabras (Yodaka no hoshi) es un cuento del popular narrador y poeta Miyazawa Kenji 宮沢 賢治. Este poema esta dedicado a esa historia y al pájaro hermano de mi camino.

Para leer la traducción de un poema de Miyazawa al español:
Darwin de la nueva era

Meditaciones del Pedregal. Comentarios y entrevista.

Agradezco a José Manuel Serrano del proyecto Anfibios del Pedregal Guardianes del agua, proyecto de conservación y estudio de los anfibios del Pedregal del volcán Xitle (al sur de la Ciudad de México) por sus atentas palabras y hacer esta difusión de Meditaciones del Pedregal. Visiones ecopoéticas. 
Les recomiendo mucho conocer esta página de Anfibios del Pedregal, un proyecto que promueve la toma de conciencia, el cuidado y estudio respetuoso de los anfibios del Pedregal en la Ciudad de México. 
Lo siguiente es parte de lo que escribió José Manuel Serrano.

Meditaciones del pedregal. Visiones ecopoéticas de Yaxkin Melchy es un diálogo con los habitantes del Pedregal y con sus raíces profundas. Es un diálogo profundamente ecológico y minuciosamente contemplativo que nos lleva al encuentro con los habitantes que podemos ser al navegar en ese mar de piedras del sur de la ciudad de México. Los invitamos a conocerlo y usarlo como un nuevo mapa en sus encuentros con el pedregal, sus sonidos y habitantes. Como corolario a este diálogo y con un trazo científico bastante adecuado, Yaxkin escribe un glosario final para resaltar el significado y nombre de algunos de los personajes endémicos del pedregal
🌱🐿🎋🌾🦋

José Manuel Serrano,
biólogo, activista ambiental y poeta.

También publico a continuación la entrevista que me hizo Marina Ruíz, poeta y editora en Radio Migrantes, un programa de la Radio UAEM (Radioemisora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos). El programa es una introducción al libro y se acompaña con algunas lecturas de los poemas en voz alta. Programa del día 16 de marzo de 2019. Gracias a mi editora Marina Ruíz.

Programa Radio Migrantes, 16 de marzo de 2019.

Meditaciones del Pedregal. (México: Astrolabio, 2019)
Enlace para comprar el libro aquí.

Corrientes ecopoéticas México-Japón

En este artículo hago un recorrido poético siguiendo la pista de las corrientes ecopoéticas. 
En el intercambio cultural entre México y Japón, pensar y trabajar desde la mirada de las corrientes ecopoéticas puede ayudarnos a ver y rescatar otras historias de la literatura y la poesía entre nuestras regiones. Pienso que así es posible contar desde otro enfoque la aventura poética de José Juan Tablada, quien introdujo y difundió la escritura del haiku asimilándola al paisaje latinoamericano. En Tablada, la sensibilidad con que adaptó el género japonés se convirtió en el germen de una nueva tradición de escritura ligada a la naturaleza que sigue escribiéndose en castellano y ha pasado a otras lenguas como las lenguas tseltal y nahuatl. 
Hablo de corrientes porque esta palabra implica la idea de movimiento y sugiere el intercambio fecundo de las corrientes marinas en la naturaleza. Entre culturas humanas, las corrientes ecopoéticas cuentan diversas historias de viajes, miradas y transformaciones mutuas. Las corrientes son vías para fecundidades y polinizaciones cruzadas. El artículo trata algunos ejemplos como el del registro de los cantos tradicionales chontales por parte del doctor Oguita Masanosuke y sus amigos chontales de Oaxaca, a quienes consideraba los herederos poéticos del Manyoshu. 
El enfoque de las corrientes ecopoéticas también podría servir para contar historias contemporáneas que se conectan con sorprendente afinidad, como la lectura y asimilación reciente de las poéticas del Japón, China y otras regiones de Asia desde la sensibilidad poética indígena americana.
Siguiendo estos trazos viajeros, es posible afirmar que las corrientes ecopoéticas entre México y Japón inauguran al menos cien años de su existencia y se mueven lenta pero decididamente atravesando a su paso lenguas y traducciones para comunicar a quienes responden a su llamado.
Si nos preguntamos, en términos ecológicos qué es lo que aportan, las corrientes ecopoéticas llevan consigo historias, poemas, testimonios, que contribuyen a fortalecer un movimiento intercultural y cosmopolita ecológico basado en la sensibilidad, el cuidado y el activismo. Las corrientes ecopoéticas son una manera de caminar, navegar, recorrer y meditar junto a los otros pueblos y naciones. En estas corrientes viajan conversaciones de admiración, escucha y respeto sobre cómo vivir plenamente y poéticamente, fortaleciendo un diálogo entre varias sabidurías. Quizá ese sea el testimonio más profundo de que los distintos pueblos hijos de la Madre Tierra se comunican y entienden.



MELCHY RAMOS, Yaxkin. «Poetry and Nature in the Kuroshio Current: Ecopoetic Flows in the Mexico-Japan Transpacific» enTokyo Poetry Journal, No. 7. Invierno 2019,  Japón, 2019. (p. 107-122) 

Descargar

El Manyoshu de Trump 27/05/19

Acabo de ver en la televisión japonesa el encuentro entre Trump y la élite política de Japón, liderada por el primer ministro Abe y el nuevo emperador Naruhito. Entre la pompa de una cena de gala que acerca a las élites de ambos países, Trump se expresó del Manyōshū y de Ōtomo no Tabito, el mismo poeta que vivió hace 1300 años y escribió un poema sobre el verano en el monte Tsukuba. Que se utilice la poesía para establecer lazos entre los gobiernos y poderosos ya no me parece algo raro en este mundo. Las palabras que alguien escribió en un poema perduran como lazos invisibles y son símbolos recios en el tiempo, estos lazos son los que estos líderes utilizan en favor de sus intereses. Haciendo otro uso de ellos, aquellos poemas del Manyōshū son los mismos que poetas como Nanao Sakaki o estudiosos como Masanosuke Oguita utilizaron para acercarse al corazón del pueblo indígena americano.
Puedo verlo y sentirlo, la poesía es un instrumento cuyo sonido es la voz de la memoria humana y su corazón. Cómo se lee, para qué se usa, qué cosas conecta y qué pactos y fuerzas se refuerzan en este mundo es la cuestión.
Todo esto es para decir que la rectitud y la corrupción también son parte del mundo y la vida de los poemas.   

  
Dato curioso.
Estos días en Japón ha habido temblores y temperaturas inusuales sobre treinta grados.

Poema del Manyōshū  (rollo 20- no. 4371) grabado en una estela de piedra al pie del santuario del Monte Tsukuba.

Viene el verano

Dios,
caminando al lado tuyo bajo las estrellas,
pregunto en qué consiste mi vida

Para mí que voy en el sueño que sueño,
y he recogido la voz del pájaro del alma
y por donde voy dibujo mis pasos

En el papel, en la arena de los siglos, camino y camino
Que las olas se lleven gran parte de las palabras no me asusta,
pues he aprendido a orar por la buena semilla

Algunas flores no serán para mis ojos,
y otras se abrirán en cualquier segundo
por eso selecciono lo mejor en mi corazón.

— Buena calma para salir de la ciudad
buena calma para tocar un día
y agradecer a la Madre Tierra

Buena calma para vencer en sueños
al dolor y la enfermedad
que intoxican la existencia y la vuelven yerma —

Buena calma, viento de mayo que vivificas las hojas,
ilumina mi corazón
sobre la incontable arena de la escritura



18 de mayo- 30 de junio, 2019
Ichinoya

Katakuri

Esta se llama KATAKURI, カタクリ (Erythronium japonicum) y es un tipo de bulbo. En los tiempos antiguos se preparaba una harina llamada katakuri-ko a partir de los bulbos y es una de las flores que aparece en la antología de poemas del Manyoshu, específicamente en el poema 4143:

もののふの八十娘子らが汲み乱ふ寺井の上の堅香子の花

mononopu no
yaso wotomera ga
kumimagapu
terawi no upe no
katakago no pana
An array,
A multitude of maidens
Scooping
Water from the temple wellhead;
A bunch of lilies!

Ōtomo no Yakamochi
大伴家持
Trad. Thomas McAuley


También el poeta Kobayashi Issa la menciona en el «Diario de la muerte de su padre». El haijin (poeta del haiku) menciona la elaboración de una bebida medicinal hecha con harina de katakuri que se disuelve hasta espesar en agua hirviendo.
En el monte Tsukuba, en el mes de abril se realiza un paseo cerca de la cima del Nyotai-san por donde florecen estas flores.

Katakuri en el Monte Tsukuba

El pequeño SANTUARIO de ICHINOYA

Padre, la poesía,
¿a dónde viajará esta noche?

Dejo que mis ojos vean con el interior,
ya mi corazón es tierra amplia para su cauce
ya la estrella que me mira alumbra mi corazón

—cásquiro— dices
palabra que inventas y sabe como una fruta

Empapado voy junto al río de la noche
soñando estrellas
afirmando mi paso
con el bastón recto
y con la sandalia del pie descalzo

En esta pieza de paz
cada paso nace
porque nace del dictado
de la antigua luz de las galaxias
Abrevo de esa luz
y de la nueva luz del Sol
mirándose en la Luna llena
porque mis ojos también se han abierto
esta noche de claridad

El gran prodigio
que heredo
de la poesía
es sentirme
hijo de las generaciones

Pequeña vida en paz pequeña,
no hay tamaño
para los ojos del amor
que son los ojos del vacío del Buda

Hay que haber brillado
y hay que compartir
para entregar los huesos
y entonces el amor dado
brillará para siempre
y será tu luz, la misma
donde me has hallado


Hoy, para ser tu hijo
la paz de abril
llena de pétalos el te-mizu-sha
del pequeño santuario de Ichinoya

Allí, me lavo las manos
y el musgo abre mi visión
del paraíso

Es muy breve mi visita
al templo de la vida
—pero he que vine a
agradecerte todo—
y me retiro.


Santuario de Ichinoya, Japón
12-20 de abril, 2019


Santuario de Ichinoya, 2019