Salimos de la Biblioteca Nacional
Un minuto de silencio
Trinaban fuerte los pájaros.
(a 33 y a un año del terremoto)
Ecopoemas
Salimos de la Biblioteca Nacional
Un minuto de silencio
Trinaban fuerte los pájaros.
(a 33 y a un año del terremoto)
Que no haya frialdad
en las montañas
Que el viento se llene
el corazón del perfume
del barro.
13 de septiembre, 2018.


El Rosal, Estado de México. Septiembre, 2018.
El corazón del hombre
también es una flor
El que se contempla anónimo
dispara una flecha
que derriba la puerta
y libera al portero
Las plantas viven anónimas
pero en verdad su nombre
viene del mundo de los ríos
el aire, la tierra, el cielo
Ellos nombran a las plantas
según lo que la planta expresa
Son nombres del creador
ocultos al necio
Todas las cosas anónimas
tienen el nombre del creador
ese nombre lo conocen
los que escuchan con el corazón.
25 de abril, 2015- 7 de junio, 2018.

Para romper el
gran hechizo
basta la generosidad
de una persona
basta la generosidad
de una persona
para que se
despeje el cielo.
*
Las cuevas del cielo
se abren
saludan diez mil bodisatvas.
Este lugar es mi corazón.
*
Camina firme que el camino lleva
al templo que ilumina la Luna
en tu camino, los ojos con que te cruces
son estrellas
la sombra que te siguió, solo combate las sombras
pero la luz ilumina
—Recuerda en la memoria tus sueños
y como agua fresca será la vida—
*
Lo que eres
lo volverás a ser
los pájaros te lo enseñan
*
Lo que fuiste
dejas atrás
lo que volverás a ser
los ríos lo cantan
*
Lo que te aferra
permite arder
contesta la flor
del mundo
*
Llueve
es la galaxia que llueve
es el universo que baila
es el agua que vuela
sin fin
sin principio
el camino
*
El sonido, caricia en la piel del cielo
nacen los pájaros para cantar lo que será
*
Poeta
El agua que escribe en una piedra
Las piedras cantan
y su escritura es agua
—La piedra gira—
dice el niño
al que regresas
*
Como las hojas
que acarician el viento
el que acaricia el tiempo
toma el agua
y la bebe
y camina en el mundo
bajo las estrellas
*
Y en la noche
el fuego le hace escuchar
lo que ha existido
*
Día venidero
luz de la tierra
de los duraznos.
Bajo el Sol
sonríe otra luz.
*
[visión de los que cantan
profunda visión de los que nos enseñan
los propios pasos]
2015, 1 de diciembre-2018, 8 de mayo.
Escena del nacimiento del Buda
El andar vale tanto como un rezo.
En este pueblo se inculca desde la infancia.
De ahí su afán por la caminata.
Con cada paso diario sobre lugares puntuales
circulan, su tierra no territorial
recitando los nombres de las plantas
tocando con las manos cada árbol
muy atentos al vuelo de los pájaros y al batir de los insectos
en la orilla del campo visual.
Está dispuesto qué rezar en cada punto.
Aquí la tierra, fundamento en el cual la vida se origina como materia.
Aquí el agua, dirige el movimiento a través de su flujo y circulación.
Aquí el fuego, calienta al mundo, todo lo seca y aviva.
Aquí el viento, extremo secreto del ser, más parecido a la nada.
Para este pueblo la tierra se ha vuelto un altar.
Su caminar es una forma de oración.
[en Agend’Ars, traducción de Cristina Rascón y Eiko Minami, Editorial Cuadrivio, México…
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Atardecer en Mayekawa, Moriya, 2018
2.
Al inicio de la jornada
mientras hacíamos taisou
en el cielo cantaban las nubes
pasado mañana, seguirán cantando.
3.
El viento barre el polvo y las hojas por el camino
dios, mi cuerpo es polvo
mis pensamientos son polvo
mis palabras, también son polvo
sólo eso
no hay respuesta
y no hay pregunta
矢州金
Ya/shuu/kin
Mi nombre escrito en kanji por Taichi-san
4.
—La complejidad también es polvo
y el polvo también es polvo—
Nuestras bicicletas cruzan la tolvanera
Por la noche,
lluvia de primavera
en el monte Tsukuba.
Cuando voy por el camino,
el polvo es tan solo polvo.
El viento es tan solo viento
y el agua es tan solo agua.
Pero cuando danzo en piso de tierra
y levanto polvo,
el polvo es la carne de mis antepasados
el agua que corre por los ríos es la sangre de nuestra madre tierra.
y el viento que mueve los pinos,
es el espíritu de nuestro viejo pueblo.
(poema rarámuri)
Moriya-shi, 13 a 17 de febrero
«Hace unas semanas abrí una pequeña cajita que había en la casa y encontré unos ratoncitos dorados. Le comenté a Yaxkin y me dijo: «Mis tesoritos». Hoy, caminando, al cruzar una calle, pasé por un lugar donde había plantas, flores, y un montón de basura, y allí, corriendo, unas cuatro o cinco ratas niñas; estos son los tesoritos de la ciudad.» (Andrés)

Andrés me dice que vio unos ratoncitos o ratas niñas yendo por la calle de Zempoala muy cerca de unas palmeras. Creo que estas palmeras son un buen hogar, lejos de donde pasa la gente.
Vecinitos
yo también
comía de las frutas
de la palmera.
Al respecto de palmeras, la especie canaria (Phoenix canariensis Chabaud) se encuentra en diversos lugares de la Ciudad. Por ejemplo, yo la recuerdo en los jardines del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV) en Zacatenco.
31 de enero, Ichinoya, Tsukuba
Un enlace de interés:
Fernando Fernández, Árboles comunes de la Ciudad de México
El vecindario poético de Issa
Even as he sleeps,
Buddha smilingly accepts
flowers and money
*
Sweet tea and sweet tears
flow wetly over Buddha
through the whole spring day
*
Now the rains have gone,
two neighboring houses
enjoy spring cleaning
*
One small mosquito
larva has climbed to where
the new moon shines
En el templo dedicado a Kobayashi Issa, Tokio, 2016
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Estatua de Kobayashi Issa en el pequeño templo Enten-ji dedicado a él y a las ranas de sus haiku, cerca de la estación Takenotsuka, Tokio, 2016
On a beautiful spring morning, a young monk-in-training named Takamaru, still a child at eleven, left Myôsen Temple with a big monk named Kanryô. They planned to pick herbs and flowers in Araizaka, but the boy slipped on an old bridge and plunged into the icy, roating river, which was swollen with snowmelt and runoff from Iizuna Mountain.
Hearing the boy’s screams for help, Kanryô dashed down the bank, but there was nothing he could do. Takamaru’s head bobbed up, then disappeared. A hand rose above the raging water. But soon his cries grew as faiunt as the high buzz of mosquitoes, and the young monk vanished in the river, nothing left but his image engraved forever on Kanryô’s eyes.
On into the evening, torches flared along the bank as people searched for Takamaru. Finally, he was found, his body wedged between boulders, too late for anyone to help.
When someone found…
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Así como la hoja
que visita a la semilla caída
Visito una bellota
y bailamos el baile
bajo un cielo azul despejado
Mi corazón canta
como esta semilla
que echa su raíz en el mundo
que ha encontrado buen suelo
que se escucha en la canción
del viento
que visitan los mundos
de las hojas
que observan la luz
de las estrellas
que es sembrada en corazón
tierno y sagrado
y brilla
y crece en bondades
y florece como el poema
en la piedra
Develando misterios en su savia
donde viajan estrellas
Y se mueve como el árbol
del mundo
en su lugar.
27 de diciembre, 2017
Jardín Botánico de Tsukuba
植物見本公園