Este documental me dio una visión diferente de China y viene de un director japonés (Takeuchi), lo cual para mi fue una bonita sorpresa de que no importan las supuestas confrontaciones nacionales, siempre se puede mirar con sinceridad y desde el afecto. Esta provincia de China (Sichuan) me recordó mucho a México, a Perú, a Honduras, Guatemala, a lugares que he visitado alguna vez como poeta o haciendo servicio social. A diferencia de otro tipo de documentales, no se idealiza la vida en los campos ni busca el director vanagloriarse por mostrarnos los lugares recónditos y remotos de ese país. En vez de eso, nos muestra con sencillez los trabajos y dilemas de la vida de los Yi, gente que está en el borde del cambio entre lo rural y lo urbano, entre una cultura arraigada y el tremendo desarraigo que se les propone, entre la cultura del trabajo desde pequeños y la otra cultura de la educación y la formación escolar. Pero yo creo que las preguntas que hace el director son las más buenas, pregunta por los sueños de esos niños y pregunta a sus padres por cómo se ven a futuro y por cómo ven el pasado. Cuando yo pienso en mi familia sé que mis abuelos también fueron gente como ellos, que migró del campo a la ciudad buscando lo mismo: una posibilidad de educación y unas condiciones mejores de vida. Yo, estoy agradecido con eso a mis abuelos y abuelas y he llegado a comprender en el corazón que me toca regresar a buscarlos con agradecimiento en vez de perderme en el consumo u olvidarme de quien soy debido al desarraigo de la ciudad. El camino de la vida es un volver para conversar con nuestros ancestros porque pueden darnos consejo para vivir. Yo he aprendido de la gente con espíritu fuerte que hay que pedir en lo íntimo con humildad, porque en nuestros abuelos y abuelas el corazón relumbra y nos dan una guía ética. El sueño de nuestros abuelos y abuelas se cumple cuando nosotros estamos satisfechos y somos buenas personas. Ser personas plenas y agradecidas, y si eso es la modernidad entonces cumple lo que soñaron de la modernidad, pero cuando eso se desvía hacia otras cosas y nos olvidamos de quien somos dentro de nosotros, no hacemos sino desagradecer y perdernos en la aflicción más desoladora.
Como extra, para mi la sensibilidad del documental resuena con la de Carlos Ferrand (Perú-Canadá) en el llamado Americano.
Autor: Yaxkin Melchy
Solsticio de verano
Gracias por el día de hoy,
porque ya calentaste nuestros cuerpos
y trajiste la primavera.
Porque ya los cultivos están creciendo
y has traído el reino de la luz
a la tierra.
A partir de ahora
comienzan los días calurosos.
Bañado con agua fría,
mientras te veo,
verde y rojo te ocultaste
en el horizonte
Gracias por todo.
Solsticio de verano
Hanabatake, Tsukuba
21 de junio de 2021

Alma de diamante

La foto es sobre el tatami de mi casa en Japón.
[#32]“Meditations on the Pedregal: Ecopoetic Visions” by Yaxkin Melchy, excerpt translated by Elisa Taber.
A couple of poems from my book Meditaciones del Pedregal (Astrolabio, 2019) translated into English by Elisa Taber were published this week in the Slug magazine. The original book also has the beautiful drawings of Rodrigo Treviño, an artist (visitor and resident) of El Pedregal. El Pedregal in Mexico City is a volcanic area rich in life, also in history. It welcomes without distinction Universities and residential areas of all kinds, shopping centers, food stalls, roads, and even an ancient city lie in its bowels. Its life, the life of its creatures, and the life of Mexico City people are intertwined. It is also an endangered ecosystem. These are contemplation and intercultural poems from when I was studying at the Colegio de México. Well, in the heart, several things are connected there. I’m grateful to Elisa san for translating this selection and Marina san, the poet-editor of Astrolabio and the Astrolabio team, who made a beautiful artisanal work for the limited edition.
Comparto aquí el enlace a la traducción de un fragmento del prólogo y poemas del libro Meditaciones del Pedregal. Visiones ecopoéticas que salio publicado en versión artesanal en 2019 con el hermoso sello de Astrolabio ediciones de Marina Ruíz. El libro además contiene las ilustraciones de mi amigo artista Rodrigo Treviño. En la selección aparece uno de los dibujos de Rodrigo, aunque claro siempre se antoja verlo también en papel.
Gracias a Elisa Taber y la revista SLUG por todo el cuidado en la traducción y por haber querido traducir estos poemas.

El ecosistema del Pedregal de San Ángel se encuentra al sur de la Ciudad de México, y en el conviven plantas y animales con la naturaleza de la ciudad. En sus suelos se levantan universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México (CU), El Colegio de México, La Universidad Pedagógica Nacional y también colonias residenciales populares, grandes avenidas, centros comerciales, puestos de comida, las ruinas de la pirámide de Cuicuilco y otras zonas arqueológicas. Es un espacio con vida que nos sostiene y al cual conviene tener siempre presente en nuestra mirada, en nuestro sentir y en nuestro sentido de responsabilidad. Este libro es una recopilación de cantos maravillados, de observación de la vida que allí transcurre, de meditaciones de mi corazón por estos caminos.
Una Red de Poetas Salvajes
Esta nota es un comentario a https://elpais.com/mexico/2021-05-16/auge-y-caida-de-la-red-de-los-poetas-salvajes-el-movimiento-literario-inspirado-en-roberto-bolano.html
Continuar sin desaparecer exige una nueva coherencia. Mi amigo Manuel de J. Jiménez me había dicho alguna vez que uno desde la luz aprende a amar sus propios pasos, aunque hayan sido erráticos, porque eso es amar desde el amor verdadero que es reconocer con compasión la vida. Dejé por un largo tiempo de interesarme por lo relacionado a Los Poetas Salvajes y el El Nuevo Mundo, pues necesitaba hacer un verdadero desprendimiento, una revisión madura y sin complejos de mis pasos poéticos. Ahora sé que el libro de mil páginas que «deseché» en la selva peruana tiene su propia vida y de aquél saco de semillas poéticas algunas han decidido continuar su vida con nuevos lectores. Parte de esa vida es la traducción de aquellos poemas al inglés. Ryan Greene, poeta, gestor, artista y traductor de El Nuevo Mundo al inglés me avisa que uno de los versos de aquellos poemas ha conectado con lo que él hace, y con el espíritu de sus proyectos de comunidad. Me dice que adoptaron uno de aquellos versos que dice: el futuro es poema // the future is poem.
Luego llegó un joven reportero llamado José Carlos Oliva a preguntar sobre la Red de los Poetas Salvajes para una nota. Acepté platicar con él, hablar con sinceridad de una etapa de mi escritura, de mi poesíavida. Creo que al final, su artículo es más que atinado: El auge y caída, de los poetas salvajes (y parricidas). Y aunque para algunos aquello podría sonar a un fracaso, para mí es un paso del aprendizaje que me ha llevado a encontrar una poesía plena que en todo momento brota y alumbra como el Sol. Joven poeta, hay que renacer en algún momento, dejar atrás la cáscara efímera de tus propias palabras para descubrir que la poesía esta más allá de lo escrito. Hay que renacer dejando atrás la rabia y la vanidad literaria. Una poesía renacida puede pasar desapercibida para los nuevos artistas de lo que José Emilio Pachecho llamaba el circo de los poetas urbanos. Pero lo cierto es que una poesía renacida llega más hondo y como me dice la poeta Susana Bautista, es la que sirve para transformar la vida. Me quedo pensando en sus palabras, cuando un poema brilla de verdad es porque abona con su fuerza vital otras vidas, su palabra se vuelve parte de otras vidas. Yo escribí con amor y sueños, y con mucha rabia contra el mundo. Exploré la fuerza del ritmo poético y imaginación hasta donde pude. Luego lo dejé todo, porque he tenido que transformarme a mí mismo para encontrar una poesía genuina a mi transformación espiritual en un nuevo hombre. Una palabra que brota de mi corazón, pero que no es mía, ni requiere de rabia ni deseos de fama literaria. Soy uno con el poema del mundo que alumbra mi creación poética.
Sin embargo, en aquella tolvanera de noches delirantes con Los poetas salvajes había una semilla llamada «corazón» y siempre escribí con el corazón. Escribí con los ritmos del corazón que me llevaba en el microbús todos por los viernes cruzando la Ciudad de México para tomar un taller de poesía, con los rimos del corazón rebelde que arengaba en las calles con un megáfono “láncense a los caminos” y con los ritmos de un corazón generoso que me daba energía para publicar los libros artesanales de mis amigos. Mi poesía viene del polvo, de las tolvaneras de la vida en la violenta Ciudad de México. Dios y la tierra me han sacudido y poco a poco he ido quitando telarañas y malos aires de mi corazón. Dichosa es la palabra que siente a Dios y la naturaleza, pues dicha palabra habla con el origen de las galaxias, como un pájaro que canta a la mañana. La palabra de mi corazón es poesía con el brillo de lo nuevo y los colores de los antiguos.
Joven poeta, trascender como poeta, no significa buscar el rumbo iluminado del genio, sino entregar tus pasos poéticos a un sol que lo alumbra todo. La verdad alumbra como una lámpara y debe estar en el lugar más visible.
Hablo con la verdad porque sé que hay más generaciones por venir como yo: parricidas, delirantes, lanzados de hocico y abriendo “las puerta de la percepción”, pero también tiernos, ávidos, creadores de los nuevos lenguajes y trenzando lo poético a sus comunidades. Ellas y ellos son la verdadera tierra poética del mundo. Y aunque quizá habrá quienes se burlen de mí, quien tiene por destino andar junto al río eterno de lo vivo irá más allá de las modas e ilusiones. Aquella, aquél será el poeta que irá más allá de sí mismo, porque la poesía sigue siendo verdad. En el Sol verde escribí un verso que se niega a marchitarse:
Algo bello es la vida? me dirás al verme, y yo te diré algo bello es la vida.
Gracias a esa nota, reencontré a la poeta cubana Laura Domingo Agüero, que visitó el llamado Taller de las Ediciones Artesanales Alienígenas del Centro Cultural la Pirámide por esos años. Ella, en una entrevista que me ha dejado pensando, ha descrito con buenas palabras el rumbo del oficio del creador:
Por tanto, el creador, por naturaleza, está dotado de coraje, perseverancia y de gran complejidad interior. Y no debe olvidarlo.
Tampoco con esto quiero decir que un artista deba ser un atormentado rebelde. Esas vestiduras adolescenciales las respeto, pero me resultan ridículas, tanto como las de quienes asumen el papel de medidores universales.
Creo que el arte es libertad auténtica, y no requiere de un artista más que sea (contra todo) él mismo a través de su obra.
Un buen poeta es un ser que ha cavado en la piedra de su alma
Estoy completamente de acuerdo.
Finalmente, para la nota escribí un poema a la Red de los poetas salvajes. Por cuestiones del formato periodístico no se pudo publicar, pero aquí lo pongo completo. Este es el camino de los verdaderos caminantes salvajes, los que avanzan por verdes montañas.
Una Red de poetas salvajes
Yaxkin Melchy
Vienen los días del poeta salvaje
a buscarme
Recíbelos —me dices—
y diles:
Ustedes fueron como la flor
que germina en la tolvanera
y cuando aclara su flor es bonita
aunque el resto permanece sucia
Pero yo, también
las amo
—y luego diles—
Flor, sigue creciendo,
pero al sol, no a la sombra
Crea y da
tienes que sobrevivir,
levantarte,
dejarlo todo,
todo es lo que haces
y lo que tú crees que eres
Y seguir por el camino de la poesía,
porque el camino de la poesía
no es lo que has escrito
es la flor
que florece en la tolvanera.
Tsukuba, 2021
Muchas gracias a José Carlos Oliva, a Manuel de J. Jiménez
y a Pedro Favaron a quien siempre agradezco.
Ryan Greene translates Yaxkin Melchy Ramos. SEEDS FROM THE NEW WORLD I (ENGLISH)
Aquí pongo el enlace de la publicación de las traducciones de Ryan Greene de algunos poemas (que visualizamos como semillas) de EL NUEVO MUNDO, un libro que visualizamos como un semillero de beans-frijoles o semillas de poetécnicas, de tejidos de comunidad, de preguntas, audios y más cosas que van apareciendo en estas traducciones, conversaciones, interacciones y reflexiones.

«Un proyecto de la palabra con la tierra» en revista Luvina
Publicación de «Un proyecto de la palabra con la tierra», una introducción al proyecto de Ecopoéticas de la Madre Tierra y nuestra perspectiva ecopoética, en la Revista Luvina de la Universidad de Guadalajara, México (primavera, 2021):
La revista Luvina de la Universidad de Guadalajara (num. 102 dedicado a la Naturaleza) publicó este texto sobre el espíritu del proyecto Ecopoéticas de la Madre Tierra. Se trata de una reflexión del momento actual y de cómo hemos propuesto el diálogo del proyecto de Ecopoéticas y de las Voces de limo. A nombre mío, de la editorial y del proyecto le doy mi agradecimiento a Víctor Ortiz Partida editor de Luvina. Además les recomendamos mucho echar una mirada a este número especial dedicado al mundo natural, pues como queda constatado en este número, la Naturaleza no se trata sólo de un tema para hablar de la literatura, sino que la Literatura es un tema a reflexionar si queremos hablar de mejorar nuestra relación con la tierra. Aquí parte de la reflexión que escribí:
UN PROYECTO DE LA PALABRA CON LA TIERRA
"La diversidad de la poesía tiene valiosas claves…
Ver la entrada original 377 palabras más
Tres maneras de ser nativo : Poema de un recorrido en busca de tres poetas japoneses
ななお・さかき、山尾三省と長沢哲夫の足あとについて自分で書いた詩です。2018旅をして、薩摩川内市、屋久島と諏訪之瀬島に訪ねました。そのとき、部族の友達と家族たちが自分の家と心を開いて、世話になってくれました。
Nota 1
Se trata de un ecopoema siguiendo la ruta de vida de tres poetas japoneses de fines del siglo XX y principios del XXI, poetas vagabundos y campesinos que dedicaron su vida al diálogo con la naturaleza: Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa. Se trata de un poema de inmersión ecopoética por las islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima durante el viaje que el autor realizó entre el 9 y 26 de marzo de 2018 con el apoyo de una beca de la Japan Student Services Organization.
Agosto de 2024
Nota 2
Este poema lo escribí en 2018 como un poema que reúne las experiencias de mi viaje de investigación ecopoética por el sur de la isla de Kyūshū y las islas japonesas de Yakushima y Suwanose. Durante este viaje amigos japoneses, amigos poetas y familiares de los poetas Nanao Sakaki, Sansei Yamao y Tetsuo Nagasawa me abrieron las puertas de sus casas y las de su corazón para mostrarme lo que queda del movimiento del Buzoku o Las Tribus, un movimiento de poetas que en los años sesenta renunciaron al «Japanese way of life» y se alzaron contraculturalmente frente a la modernización hegemónica para emprender diversos caminos de reconexión con la tierra y el espíritu de los seres humanos auténticos “primitivos” del mundo.
Durante mi viaje, medio siglo después del movimiento de Las Tribus, me encontré, por ejemplo, con los registros familiares, fotografías y diversas anécdotas de Nanao Sakaki preservadas en el museo de la literatura de Satsuma Sendai (Satsuma sendai magokoro bungakukan), también visité la “Ermita de la tonta perspectiva” (Gukaku-an) de Sansei Yamao, una cabaña-estudio en un pequeño caserío de Yakushima y que es cuidada y conservada en memoria del poeta por su hermano y su esposa. También tuve la oportunidad de visitar al poeta pescador Tetsuo Nagasawa y su esposa Rada quienes viven en la pequeñita isla de Suwanose, una isla volcánica con apenas 70 habitantes, alejada de Tokio y las grandes ciudades, un terruño en la vastedad del azul océano.
La isla de Suwanose y sus habitantes están conectados con la historia de una comuna contracultural fundada por Las Tribus en los años sesenta, a distintos movimientos ecológicos y hoy en día a la basura marina y la destrucción de los arrecifes. Por su parte, la isla de Yakushima es hoy en día un modelo de turismo ecológico sustentable, aunque el turismo masivo amenaza a sus bosques sagrados de árboles sugi, que se dice que inspiraron los bosques de la animación La Princesa Mononoke. En el sur de la isla de Kyushu se encuentra Satsuma Sendai, el lugar de nacimiento del poeta Nanao Sakaki hace cien años. Se trata de un pueblo cuya economía depende en gran parte de los recursos financieros que recibe del gobierno japonés por albergar una planta de energía nuclear en su territorio.
El viaje por este camino, siguiendo versos, historias, recuerdos y personas es uno que sigue abierto para quien lo quiera emprender.
Agosto de 2024
Nota 3: Sueño
Soñé con basura, basura que llenaba los mares.
A las 9:00 de la mañana llegué al puerto de Suwanose. Allí en el muelle de concreto me esperaban Tetsuo Nāga y su pareja, Rada. Ellos me llevaron a la casa, donde dejé mis cosas en el cuarto de huéspedes y desayuné ligeramente en la casa que Nāga construyo. Ésta es una casa circular, de madera, que yo me imagino como una especie de yurta mongola. La casa de manufactura rústica, con ofuro de barro y ventanales de madera pareciera una casa hecha en México. Con Nāga y Rada conversamos de geografía y Rada me contó que a él le gustan los mares y es pescador.
Nāga me mostró una antología de poesía mexicana moderna en japonés[1] y me dijo que lo que los poemas que más le gustaban de dicha antología eran de un poeta de nombre Ámbar Past. Yo, sorprendido, le dije que ella era mi amiga y que ahora vive en los Himalayas. Le conté a Nāga que la casa de Ámbar que yo visitaba en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, una casa muy parecida a la casa de él y Rada en Suwanose. Nāga me contó que él mismo había construido la casa después de que se mudaron a la isla.
En la tarde fui con Nāga a la playa, que aquí dicen bana (バナ) en vez de hama. Luego estuve un largo rato entre el roquerío de la baja marea mirando los peces y las olas romperse a lo lejos en el arrecife. Estuvimos caminando entre las rocas, como raqueando. Estas playas hoy en día reciben la basura de muchas partes del mundo (probablemente este fenómeno se deba en parte a su ubicación justo en medio de la corriente de Kuroshio). Luego Rada y Nāga me contaron que cada semana hay brigadas de limpieza para recoger la tanta basura de las playas de Suwanose, aunque siempre aparece más basura.
Después de visitar la playa, subimos a las faldas del volcán activo de la isla. Allí, vi la fumarola de ceniza del volcán y unas cabras cimarronas que comen las yerbas y pastos. En el camino nos detuvimos a visitar un pequeño parque donde el yamazakura (cerezo silvestre) se ha convertido en un punto de atracción de los habitantes para pasar los días de campo, especialmente en primavera. Cuando descendíamos en el automóvil, Nāga me mostró el lugar del antiguo Ashram. Ahora, allí hay un establo que se utiliza para resguardar a las vacas del “pueblo” de esta isla de 70 habitantes.
De regreso, le muestro a Nāga unos pequeños caracoles que encontré en la playa. Takaragai se llaman, los trae la marea a esa playa, me dice.
Nāga me mostró el jardín, el huerto (hatake) y los árboles frutales. Hablamos del clima templado de la isla, parecido al clima de ciertas partes de México y de Latinoamérica. Hablamos de Latinoamérica y Japón, de la vida en las ciudades y el campo, de la contaminación de los ríos, aguas y mares. Ellos me dicen que en esta isla, aunque el clima es propicio para la agricultura, el agua es poca y escasea.
Al filo de la noche me bañé en el ofuro de barro calentado desde afuera con leña.
Cenamos sashimi de tsubashi y pescaditos fritos, vegetales, sopa, frijoles y vino. Escuchamos música de Mali, canciones de Manu Chao y canciones wixárikas. Nāga me muestra su diccionario de español y una antología de poesía de Federico García Lorca (una edición de Editores Mexicanos Unidos, la misma que yo tengo en mi casa en la Ciudad de México).
Antes de dormir, me asomo a la noche, que era de luna nueva, y veo infinidad de estrellas. Pienso en Ámbar Past y en esta casa en una pequeña del archipiélago de las Tokara en donde estoy junto a un poeta pescador y su pareja. Afuera, las estrellas me ven y el viento sopla en los bambúes. Escribo:
Nanao, Sansei, Nāga. Estos miembros de Las Tribus buscaron en las raíces y se convirtieron en habitantes nativos.
2023
[1] Se trata de Gendai Mekishiko shishū 『現代メキシコ詩集』(Antología poética del México contemporáneo), edición y traducción de Yutaka Hosono, Japón: Shin sekai gendaishi bunko, 2004.
TRES MANERAS DE SER NATIVO
Suwanose jima
Dios, estrella del espíritu
llena mi sueño
en el vacío humilde,
en la danza de los días.
Episteme de luz,
de las flores,
deja tu graciosa palabra
descansar
en el silencio de marzo.
Estrellas
y caracoles
en la playa
escucho las olas
en mi respiración
y veo la corriente
de kuroshio,
antigua
e invisible.
Le he dicho al poeta pescador,
—si tomo un barco
sobre esta corriente
llegaré a México—
y nos reímos juntos.
Nāga, (Tetsuo Nagasawa)
es su nombre
que significa la serpiente,
mensajera de aguas
un dragón
del Pacífico.
Nāga, yo me siento
como un hermano menor
de un hermano mayor,
en tu casa,
en Suwanose,
donde montas sobre la corriente
y me mencionas
a la poeta Ámbar Past
—y esta casa es igual
a la casa de Ámbar
que conocí en Chiapas—
¡Ah!
los Himalayas, los Méxicos,
las islas japonesas, las mandarinas
sashimi y pescados fritos,
cenamos juntos
Nāga, Rada y yo
en esta isla de 70 habitantes
y un volcán activo.
Y esa noche
antes de llegar
a la casa de Nāga
soñé con la basura
que atiborra
las playas
de todos los mares
y estuve ahí,
en Suwanose,
a diez horas en barco
desde Kagoshima
entre corales
y botellas de PET
de todos los mares.
Rada, me dice
—Cada tanto
la gente de la isla
recolecta la basura
para enviarla a Kagoshima,
pero siempre
llega más basura
y esa basura la comen
los peces, las tortugas,
las aves
y enferman—
Dios,
en este barco del mundo
cuida mis ojos de la basura
y de la basura en mi corazón.
Muéstrame la manera
abundante de flores
jardines, pájaros
y coral azul:
—Inochi no sango— Coral de la vida
dijeron hace décadas
estos poetas ecologistas
para salvar los corales
y jóvenes de América
vinieron en sueños
a Suwanose.
Yakushima
Hoy,
mis manos
y mis pies
me mueven
llevando
las semillas
de algún brillo
por tierras lejanas,
con el amor
de mis abuelitos
y de mis conchitas
de Coatzacoalcos.
Sobre estos caracoles,
que se llaman
takaragai, cauries,
caracoles de tesoro,
brilla el violín wixárika
así como hace unos días
en un margen del río Isso,
brillaron las flores
de la palabra florida
del pájaro xiuhtototl.
Aquel entonces, en Yakushima,
la isla del cedro Jōmon,
en la casa de los Yamao,
hablamos de flores
e insectos
y del pájaro sankōchō 三光鳥
un ave del paraíso
de mayo.
Esa noche,
hablamos de la palabra
que llena el corazón de flores
y reí junto al hermano menor de Sansei Yamao
Akihiko “Calabaza Tonta”
y su esposa Haruko
y la guitarra de Te-chan
quien ahora lee mi poema.
Japoneses de la ciudad,
ex ciudadanos,
que ahora cultivan la tierra
y rezan
al Buda Amida.
Y Amida Nyorai
está en el paraíso
de una cabaña de montaña 山小屋
y deja escuchar canciones de compasión y milagro.
Aquí, en su ermita de la tonta perspectiva 愚角庵,
Sansei recitaba a Milarepa
leía a Rumi
recitaba el Sutra del Loto
y con Shinkai
escuchaban un disco de Yupanqui.
Y el buen vivir
del corazón
llenó de perfumes
este cuarto
cuyos libros ahora envejecen
y cuyos tatamis se llenan de hormigas.
Colecciones de piedras,
fotografías junto a las plantas,
Sansei Yamao —líder anarquista
del 68 japonés—
que siembra camotes
y papas,
escribe poemas de la calabaza
y las flores
que sobreviven a los tifones.
Y Calabaza Tonta
me enseña el disco de Yupanqui:
El hombre, el paisaje y su canción;
grabado en Sapporo
y saca libros que me regala,
entre ellos un tratado sobre Bashō
(que algún día espero leer)
Y en fina caligrafía escribe su nombre
y en fina caligrafía escribe su nombre
愚唐茄子 Gutōnasu (Calabaza Tonta).
Esa noche comemos camarones empanizados,
espinacas y un delicioso guiso de papas de Yakushima.
Yo hablo en japonés,
casi sin saber cómo,
explicando con el corazón
el final del canto de Tecayehuatzin
en la reunión de poetas de Huexotzingo:
flor y canto es lo que hace posible nuestra amistad
—Éramos jóvenes
buscando nuestro camino,
pero en ese momento, quién diría
que treinta años después
vendría un poeta mexicano a visitarnos—dice Haruko.
¡Ah!
Camino escondido,
es el de Shirakawa, el de Isso
que lleva a un templo budista zen
junto a piedras de dos toneladas.
Allí fueron juntos Sansei Yamao y Nanao Sakaki
a visitar las aves del paraíso.
¡Sankōchō!
¡Sankōchō!
Satsuma Sendai
Aves del paraíso
que regresan cada año
a las islas del sur
como las flores del mokuren,
como las cenizas
y los huesos triturados
de Nanao Sakaki
que volvieron
al río Sendai
al norte de Kagoshima.
Allí, en la tierra natal de Nanao
vi el índigo de la familia
de los tintoreros de Satsuma,
y el azul era un pez recién nacido
migrando al mar.
Y quizá ahora,
Nanao, el caminante
que llegó a la Luna,
que fundó la Academia de vagabundos,
parte en su viaje planetario
por esta galaxia
en un grano de arena.
Parte en una balsa,
en una canción
de esta tribu.
Ah, semillas del viento
que traen las buenas nuevas
de las islas misteriosas.
Semillas del viento
van caminando
navegando
y cantando
con la primavera:
Por el camino nativo
dispersas por las colinas
florecen las yamazakuras.
9-26 de marzo, islas de Kyūshū, Yakushima y Suwanosejima
Yakushima, Satsuma sendai, y Suwanosejima, 2018. fotos por Yaxkin
El silencio – Yamao Sansei
第一回目の訳ですけど、この詩が考えさせたので自然に訳してみました。こち「苦しみ」って単語の訳はちょっと難しいなあ。Apenas es una primera traducción del poema de Yamao Sansei. Lo acabo de encontrar y me quedé pensando en el poema. Fue escrito en la isla de Suwanose, mientras Yamao visitaba la comuna del Baniano. El poema se refiere al lugar donde comían todos los miembros en grupo sobre un tablón de madera que hacía de mesa y a las dificultades que solían pasar estos poetas y artistas que se retiraron a vivir en esta pequeña isla solitaria japonesa, en pleno boom económico. Fue escrito en 1970, en abril, por estas fechas hace un poco más de 50 años. Mi sensación es como ver algunas fotografías en blanco y negro de una modernidad de cuyas agitadas décadas van quedando los restos luminosos.
EL SILENCIO Estoy mirando hacia la mesa de tabla bajo el árbol de Tabu donde todos están en silencio El cielo resplandece en su calma El Sol deja llover su lluvia de luz transparente Los pajarillos están cantando con su clara voz tal como lo hacen desde la época de los antiguos dioses En el fondo de nuestras penas Algo como un polvo de oro que yace en el fondo del pozo de nuestras penas En el fondo del pozo de la pena está la luz de nuestro yo verdadero Todos somos conscientes de ello por eso, estamos en silencio saboreando el sabor de las semillas de soya sorbiendo un caldo de tsuwabuki Y desde el fondo del pozo se refleja nuestro verdadero rostro Qué es este rostro es en lo que me quedo pensando. Abril de 1970 Isla de Suwanose Yamao Sansei

Bonus translation in English by Ryan Greene
SILENCE
I'm looking toward the planked table beneath the Tabu tree where everyone's in silence The sky shimmers in its calm The Sun rains down its rain of transparent light The little birds are singing with their clear voice as they've done since the age of ancient gods At the bottom of our sorrows Something like gold dust rests at the bottom of our sorrows' pond At the pond-bottom of sorrow is the light of our true I We're all conscious of it and so, we're in silence savoring the flavor of the soy seeds sipping a tsuwabuki soup And reflecting up from the bottom of the pond is our true face This is the face I'm still thinking about. April, 1970 Suwanose Island Yamao Sansei
Question dream / El sueño de las preguntas
Traducir y ser traducido
Comparto la presentación de una selección de preguntas que aparecen en el proyecto de EL NUEVO MUNDO y las traducciones que hizo Ryan Greene. Este pequeño folleto (microzine) bilingüe llamado El sueño de la preguntas / Question dream salió publicado con Rinky Dink Press, en Arizona, EUA. 2021.
Fue un ejercicio muy interesante encontrar en lo grande lo chico y poner en práctica la idea del libro como un semillero. Lo que salió es esta gota de agua. ¡Muchas gracias!
Monday 4/5 I’ll be reading at Microfest 2021, during the presentation of the collection. via Zoom.
Thanks to the rinky dink press and to Ryan for this microzine-drop-of-water with its living poetical questions.





«rinky dink press (rdp) is on a mission to get poetry back in the hands (and pockets) of the people. To date, we’ve published over 80 single-author micro-collections in microzine form, each priced at $1. Not only are we curating socially resonant poetry, we’re publishing it in a DIY container, one that resists the status quo and the rules of the establishment, one that’s redefining indie publishing within the world of poetics.» https://rinkydinkpress.com/
Fotos de Ryan Greene













